RESUMEN
En búsqueda de la salud integral
No podemos dejar que los días pasen con actitud de nuestra parte de derribados, sumergidos en la tristeza de lo que sucumbió, sin entender que todo tiene un ciclo en esta vida. Nadie puede permitirse el sentirse derrotado. El estar preocupados por lo que vendrá si has dado lo mejor de ti mismo. Muchas cosas mejores serán suscitadas por ello. Pero todo tiene un precio. Hay que dejar atrás personas, tantas cosas buenas y en especial, ambientes cerrados, sin perspectiva de futuro y asfixiantes.
Los miedos, las prisas y las oscuridades son nuestros grandes adversarios. Tenemos que buscar metas, propósitos que nos entusiasmen, todos ellos realistas, que nos devuelvan las ganas de vivir y motivarnos a recuperar las fuerzas para llevar a realización por el bien de los demás tantos proyectos pendientes que en el pasado dejamos de lado.
Ante la confusión de donde está el bien y el mal y se pierde el rumbo, después de llorar lo suficiente por los errores cometidos, hay que aprender la lección, hay que rechazar lo torcido, y entonces hay que levantarse y decidirse por la vida. Por tantas cosas hemos pasado. Las no deseadas son las que nos han marcado. Recuerda que siempre serás libre, como lo son las olas del mar. Ellas se levantan y luchan para llegar a la costa, la orilla y humedecer la tierra áspera y dura.
Cuando los temores se van, vuelven los sueños. Habrá muchas personas que te devolverán la capacidad de creer que todo lo bueno puede ocurrir, que no es fantasía. No permitas bajo ninguna circunstancia que te desilusionen. Por cierto es que el alma duele. No hay ninguna duda. Sin embargo, ella ha sido creada por Dios para resistir a los temores y a las angustias. El alma humana tiene la capacidad de desechar la ansiedad. Decía mi madre: respira profundo hasta que te calmes. Esto siempre da resultado. Una 10, 100 veces, no importa, pero respira profundo. ¡quee salga todo lo negativo, las incertidumbres, las inconformidades, las penas, los recelos, las imaginaciones de que algo fatal estaa por acontecer!
Nadie puede detener el tiempo, la vida seguirá, y ser consientes de que nadie ni nada es para siempre. Su poder y dominio tiene que concluir. Es el cauce natural de esta existencia. Y en el cielo, lo bueno, lo noble, lo puro, lo dadivoso, lo amable, lo tierno, lo delicado, lo verdadero y lo confiable es lo que perdurara. Los desamores, las decepciones, los desencuentros no resisten al amor sincero y verdadero. Todos tenemos un mundo interior que esta aguardando con prontitud aflorar a la superficie. Son mas las cosas valiosas que les que tienen poca duración y profundidad. Lo superficial está destinado a extinguirse.
Se trata de intentarlo, de seguir adelante, de luchar. Las caídas y las perdidas no nos pueden condicionar hasta el punto de paralizarnos y dejarnos dando vueltas en torno a lo mismo. Eso desgata del todo. Volver a darlo todo, aunque nos hayan defraudado, infravalorado y atropellado. Hay medicinas para curar todo aquello. Rezar en búsqueda de la paz es una de ellas. Miradas que descubren la belleza de lo que nos rodea son otras. Y en nuestras manos están el resto de ellas. Hay que emplearlas. No dejemos que la vida se nos siga escapando. Darle sano sentido y de equilibrado significado es nuestra responsabilidad. Les comparto lo siguiente que el Periodista, Fitness & Coaching, Antonio Vizcaya Loreto, me envió y que sirve de tanto para seguir en esta búsqueda de nuestra salud mental, anímica y física:
Activa tu cuerpo. Eleva tu alma.
*La rutina es medicina.* Porque te da orden y propósito.
*El movimiento es medicina.* Porque te recuerda que estás vivo.
*El sueño es medicina.* Porque en el descanso también se crece.
*La respiración es medicina.* Porque es el primer y último regalo del día.
*La risa es medicina.* Porque aligera hasta lo más pesado.
*El sol es medicina.* Porque en su luz también hay sanación.
*La naturaleza es medicina.* Porque nos reconecta con lo esencial.
*La música es medicina.* Porque entra donde las palabras no alcanzan. *Hoy no te detengas.* Haz de tu vida un botiquín de bienestar, y de tu energía, un acto de amor.
Nos conceda Dios no desperdiciar ni un solo día de esta breve y hermosa existencia.
El autor es Doctor en Teología Católica.
Por: Padre Manuel Antonio García Salcedo.
Arquidiócesis de Santo Domingo.
