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9 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

Conocimiento y comportamiento humano

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RESUMEN

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¿El conocimiento define el comportamiento humano? La respuesta a esta pregunta no debe ser breve, porque es una interrogante que encierra algunas complejidades que tienen que ver con distintos ámbitos del quehacer del hombre. Comenzaremos por afirmar, que el conocimiento está centrado en conocer, y que por ello, es una acción en donde se adquiere información de valor particular o global. Estas informaciones sirven a la persona para comprender la realidad por medio del entendimiento y la inteligencia, utilizando como medio a la razón. En cambio, el comportamiento de los seres humanos es una manifestación en donde se envuelven procesos de toma de decisiones muy complejas, que se manifiesta en lo intrínseco del individuo. La complejidad del comportamiento de una persona encierra procesos, que, aunque se desarrollan internamente, están condicionados por el contexto, ese ambiente externo y diverso en que se desenvuelve un ente social.

Si el conocimiento define al comportamiento, ¿cómo explicar que un profesional, egresado de una academia pueda quitarle la vida a un semejante o pueda convertirse en un antisocial? El propósito de publicar esta opinión nació de la proliferación de la idea de que la escuela tiene la culpa de las inconductas que exhiben algunos jóvenes en la sociedad.

Para profundizar en el tema voy a trabajar a la ética como la disciplina que fija los patrones a seguir para determinar el comportamiento del hombre. Desde el punto de vista ético, podemos observar esa forma de actuar asumida por el individuo humano, porque la ética estudia el bien y el mal respecto a las relaciones con la moral y el comportamiento de los seres humanos en el contexto de la convivencia social y relacional.

Como disciplina filosófica, es la ética la que dota al individuo durante el desarrollo humano de un conjunto de costumbres y normas que dirigen el comportamiento social, a través del valor que la persona le da a las costumbres establecidas en la cultura. Consideramos que es de esa forma, debido a que la ética se asume como filosofía moral, para estudiar la conducta de las personas, definiendo lo que es correcto o incorrecto.

La ética, como rama filosófica, trabaja para definir en la vida social lo que es malo o bueno para el buen vivir, destacando los valores y las virtudes, así como los deberes. No olvidemos que los deberes deben asumirse para el bienestar colectivo que ellos suponen frente a los derechos de los demás ciudadanos.

Desde que el hombre hizo su aparición en el escenario terrenal ha venido asumiendo comportamientos. Y a través del tiempo su conducta ha incidido en la variación de la cultura. De igual forma, su propio accionar va cambiando según cambia la cultura. Parece ser innegable que han sido el conocimiento y los avances tecnológicos los que le han brindado la oportunidad al individuo humano para asumir una conducta solidaria o no.

El poder que le da la posesión de mejores armas, mejor producción de alimentos y mejores utensilios para desarrollar las diversas áreas, les van facilitando oportunidades para ser amigable o cruel con sus vecinos y relacionados.

La bondad y el progreso se presentan como oportunidades para que el individuo pueda ser mejor persona o para todo lo contrario. La ética enseña que la libertad que posee una persona la coloca ante la disyuntiva de asumir una conducta digna o indigna ante la comunidad.

En el texto Ética razonada (José Ramón Ayllón, sexta edición.  Ediciones Palabra, S.A. 1998), aparece una radiografía excelente de la conducta humana, resaltando algunos de sus potenciadores relevantes, se trata de la libertad, el placer, la conciencia, la justicia, la tolerancia, la familia y el respeto a la vida. En la conceptualización de la ética descrita por el autor construye la definición al afirmar que la ética se refiere a la elección -por parte del hombre- de una conducta digna. Además, se refiere al esfuerzo que el individuo hace por obrar bien ante él mismo, y ante la sociedad que le observa. También Ayllón enfatiza en la utilización de la ciencia y el arte que desarrolla y aplica una persona para  conseguir esa conducta digna, y lograr ser calificada positivamente por sus iguales.

Sólo el hombre posee esa libertad. Ella posibilita elegir una conducta digna o indigna; ninguno de los seres vivos sobre este planeta tiene esa potestad, ese discernimiento, y esa inteligencia emocional para observar la diversidad de opciones que le presenta el contexto en sus múltiples facetas.

Es desde esa posibilidad excepcional, que el individuo humano puede ser creativo sobre la realidad, y que puede buscar ocasiones propicias para crear o mejorar procesos, para crear o mejorar algunas cosas para ejercer sus competencias o su vocación de innovador.

Esa actitud lo coloca en la posibilidad de cualificar su accionar, gestionar su propio beneficio -y si lo decide- puede procurar el bienestar de la comunidad. Pero, aunque no le importe mucho el prójimo, si su acción ayuda al todo social, entonces, el contexto entra en un proceso que se denomina progreso.

En este punto, debemos comprender, que su conducta no está dada por el conocimiento, sino por su actitud frente a la vida.

Por Francisco Cruz Pascual

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