RESUMEN
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Un diácono permanente es un hombre ordenado dentro de la Iglesia católica que recibe el primer grado del sacramento del orden —el diaconado—, y que permanece como diácono durante toda su vida, sin aspirar necesariamente al sacerdocio.
Identidad y vocación
- ¿Qué es un diácono permanente y cuál es su papel en la Iglesia Católica? “Es un ministro sagrado que tiene su origen en la consagración y en la misión de Cristo, de las cuales el diácono está llamado a participar. Mediante la imposición de las manos y la oración consagratoria es constituido ministro sagrado, miembro de la jerarquía. Esta condición determina su estado teológico y jurídico en la Iglesia. (Estatuto Jurídico del Diácono, Directorio para el Ministerio de los Diáconos, promulgado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II, Roma, 1998).
- ¿Cuándo y por qué decidió convertirse en diácono permanente? Invitado en al año 2,000 por el Rev. P. Marcial Silva, después de ser laico servidor durante una década en la Parroquia Ntra. Señora de la Divina Providencia. El sacerdote sabía que había sentido el llamado a consagrarme al servicio del Señor, después de una serie de grandes acontecimientos a partir de formarme en la primera promoción de la Escuela Juan Pablo II, conducida por el P. Emiliano, revelaciones recibidas, después de una portentosa sanación física al recibir la Comunión en una Misa presidida por el P. Emiliano en el patio de la misma Parroquia, en 1991, y la venta de mi empresa en 1993.
- ¿Cómo surgió su vocación y qué factores influyeron en su decisión? En la década de los 80 la cita bíblica que escuché en una Misa de que “a quien más se le dio más se le exigirá” e ir a la Biblia, contemplé un mundo nuevo, la luz de la Sabiduría. Había sido un servidor toda la vida. Me faltaba servir a la Sabiduría de Dios, a la Misión de Jesucristo. Esta respuesta se une a la anterior.
- ¿Cómo fue el proceso de discernimiento antes de dar el paso hacia el diaconado? Se había formado la Escuela de Diáconos Permanentes en el Seminario Pontificio Santo Tomas de Aquino, apenas en el 1998, pero yo no lo sabía ni estaba aspirando a nada. El sacerdote me invitó a formarme. Solo sabía que era un mayor compromiso que el laicado. Me guio la certeza de que me formaría para servir mejor. Y como ya había pasado por la experiencia narrada y la venta de la empresa, con la intuición de no continuar como empresario, y no dedicarme a producir dinero, y antes haber rehuido las invitaciones a integrarme a la vida política partidaria, entendí que, si no atendía ninguna de esas vocaciones, era porque estaba reservado para servir al Pueblo de Dios, en la Evangelización, en la misma y única Misión de Jesucristo.
Formación y Ministerio
- ¿Cómo ha sido su proceso de formación para el diaconado? ¿Qué estudios y preparación ha realizado? En el Pensum de la Escuela, estudiamos Historia de la Salvación, Introducción a la Teología y Teología Fundamental, introducción al Antiguo Testamento y al Nuevo Testamento, Liturgia en tres niveles, La Pastoral, Pastoral aplicada, Moral Fundamental, Sacramentos y Sacramentales, los Evangelios, los Sacramentos de Iniciación Cristiana, Las Epístolas, Salmos Y Sapienciales, Moral Sexual, Moral de la persona y Bioética, Misterio de Dios, Catecismo de la Iglesia, Doctrina Social de la Iglesia, Derecho Canónico matrimonial, Eclesiología, Documentos Eclesiales, Historia de la Iglesia, Evangelización y Catequesis. Asimismo, participamos en talleres de Inteligencia Emocional y Relaciones humanas, Comunicación efectiva y herramientas del lenguaje, Homilética, Administración Parroquial, entre muchos otros. Después, para dar y cumplir nuestro servicio como Coordinador del Tercer Plan de Pastoral de la Iglesia Arquidiocesana, desarrollado en dos Parroquias y en una Misión Zonal, hemos recibido diversos cursos, talleres, retiros…
- ¿Cuáles considera que son los rasgos y actitudes esenciales de un diácono como hombre de Dios? La certeza, la conciencia plena, alimentada constantemente mediante la oración y el estudio, de que es SERVIDOR CONFIGURADO CON CRISTO, que es el servidor que va y acompaña a los necesitados del Pueblo de Dios. Está consagrado con la potestad del régimen In Persona Christi Servitore, en persona de Cristo Servidor. Ni más ni menos. Humildemente, sin clericalismos, busca con afán servir en las cuatro grandes tareas diaconales, en la diversidad de cada una: Servicios de la Palabra, litúrgicos, pastorales y de promoción humana, asistiendo al Obispo y los presbíteros. NO SE TRATA DE RECOSTARSE EN UNA JERARQUÍA PERSONAL, SINO DE ESTABLECER LA AUTORIDAD Y RESPONSABILIDAD DE LA MISIÓN, SIENDO LOS SERVIDORES HUMILDES QUE «LAVAMOS LOS PIES» AL MODO DE JESUCRISTO, QUE, PREPARADOS Y BIEN DISPUESTOS, CONSAGRAMOS LA VIDA EN TODAS SUS ÁREAS, ACOMPAÑANDO AL PUEBLO DE DIOS EN LA MISIÓN DE JESUCRISTO.
- ¿Cómo ha influido su ministerio en su vida personal, familiar y comunitaria? Con las permanentes gracias auxiliantes del Señor, hemos cultivado la certeza de que NO puede estar supeditada la jerarquía del grado del Sacramento del Orden que es la persona de Cristo, el servicio como Cristo mismo, a otro sacramento del ministro. Los sacramentos previos lo sustentan, pero no se le sobreponen. El Diácono tiene que ser mejor padre y esposo que si no fuera Diácono. El Diaconado cubre al Matrimonio de mayor perfección, pero no puede interpretarse que el matrimonio condiciona el Diaconado. La vida personal está muy ligada a la comunitaria. La Comunidad es la familia de mis hermanos en Cristo; nos sentimos amados mutuamente. Se es diácono todo el tiempo, en todo lo que haga o sirva.
Funciones y diferencias
- ¿Cuál es la diferencia entre un diácono permanente y un diácono transitorio? El diaconado es común a todo el sacramento del Orden. Todo sacerdote o presbítero es primero diácono. Todo Obispo es sacerdote y diácono. Es decir, el SERVICIO DIACONAL SE PROLONGA A LOS DEMAS GRADOS. Servir como Cristo es común a todos. “El diaconado transitorio se confiere a aquellos que son llamados al presbiterado y sus candidatos son siempre célibes, y normalmente seminaristas” (no. 565 del I Concilio Plenario Dominicano).
- Como diácono permanente, ¿qué sacramentos puede celebrar y cuáles no? Ampliamos la respuesta. En cuanto a los ministerios litúrgicos aparte de asistir al Obispo y Presbíteros en la Celebración de los divinos misterios, sobre todo en la Eucaristía y la distribución de la misma, y en los Sacramentos, le corresponde celebrar el Bautismo, asistir a la celebración del Matrimonio y bendecirlo, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias, administrar los Sacramentales, entre otros servicios. Fundamentalmente, el Diácono NO PUEDE CONFESAR (aunque puede mover hacia la confesión al hermano necesitado), NO PUEDE CELEBRAR LA LITURGIA EUCARÍSTICA, aunque sí celebra la liturgia de la Comunión. Y no puede administrar la Unción de los Enfermos. En todo lo demás, puede celebrar o asistir.
- ¿Qué vestimenta litúrgica utiliza normalmente en su ministerio? Se reviste con las vestimentas del color propio del tiempo litúrgico. La vestimenta litúrgica principal del diácono es la dalmática y la estola diaconal. La dalmática se diferencia de la casulla, que es la vestidura del sacerdote. La dalmática sobre el alba. La estola se lleva cruzada sobre el hombro izquierdo y unida al lado derecho, lo que simboliza el servicio, Se utiliza el cíngulo para ceñir el alba. Y todo ordenado usa el cuello clerical.
Vida y compromiso
- ¿Cuál es su oficio ordinario fuera del ministerio? ¿A qué se dedica profesionalmente? Mi servicio ordinario es muy consagrado. Acompaño al Párroco y a otro Diácono en el seguimiento de las comunidades, en el pastoreo y continuidad del plan de pastoral, en la cercanía con los feligreses y sus familias, en la espiritualidad comunitaria de la Parroquia, sirviendo al Consejo Parroquial y las diferentes pastorales. Por demás, soy parte de organizaciones no partidarias que velamos por la Nación y soberanía, como el Instituto Duartiano y el Centro de Pensamiento y Acción por el Proyecto Nacional. Escribo artículos de prensa. Y en la Iglesia hemos aportado consistentemente a la praxis eclesial y la verdadera misión del Diácono, mediante aportes escritos con la fidelidad al Magisterio, la Teología y Moral de la Iglesia. Desarrollamos sistemáticamente durante muchos años la teología sobre el Diaconado, buscando su lugar en la misión de la Iglesia. Fuimos administradores, contralores, gerentes financieros, auditores, contadores, antes del Diaconado. Tesorero de diversas instituciones, incluyendo las parroquias servidas, donde los párrocos no han manejado los fondos. Después de ello, asesores eventuales.
- ¿Cómo logra equilibrar su vida laboral con su compromiso cristiano y ministerial? Está todo equilibrado desde que me consagré a la fidelidad a la verdad revelada, pese a que mi economía era la mínima para vivir, sin abundancias.
- ¿Cómo ha recibido su familia este llamado de Dios? ¿Cómo lo han vivido ellos? Plenamente, sin contradicciones importantes, con apoyo y aprovechamiento de nuestra misión de servicio, con buena escucha y cercanía.
- ¿Ha enfrentado desafíos o conflictos familiares debido a su vocación? De ninguna manera.
Espiritualidad y comunidad
- ¿Ha elegido un lema como diácono? ¿Qué significado tiene para usted? En la vida ordinaria mi respuesta común a la pregunta de cómo estoy es: “En el afán y la esperanza”, con lo que explico siempre sirviendo o superando las dificultades, las limitaciones y los obstáculos, anunciando y denunciando, siempre esperando lo mejor, que Dios saca un bien del mal que ponemos en sus manos. Y un lema formal de escritura ha sido, según San Agustín: “En lo esencial, firmeza; en lo discutible, libertad; en todo, caridad”, que se explica por sí solo.
- ¿Con qué movimientos o comunidades católicas trabaja en su parroquia? Con ninguno en particular, y a todos acompaño.
- ¿Conoce el movimiento de Cursillos de Cristiandad? ¿Qué opinión le merece? Sí, posiblemente el más evangelizador en el tiempo de los movimientos dominicanos, más abarcador y apegado a la doctrina, más rectamente organizado, promovido y sostenido. El lema “De Colores” y otros lemas reflejan el amor, el compromiso, el Poder de Jesús, la Providencia de Dios. Tenemos ya muchos feligreses cursillistas.
Reflexión y mensaje
- ¿Cómo se define a sí mismo como diácono y servidor de la Iglesia? Soy un consagrado al servicio pastoral activo y en el discernimiento, alerta a las mociones del Espíritu en la contemplación de los hechos y las palabras en medio de la Iglesia y fuera de ella, respondiendo al don profético para el Anuncio, la denuncia y la Esperanza.
- ¿Qué mensaje les daría a los cristianos católicos para que comprendan mejor el papel del diácono permanente en la Iglesia? El Diaconado ha sido un ministerio subestimado y algo deformado por el clericalismo y la desinformación. Y es cada vez más necesario en la praxis eclesial. El Pueblo de Dios necesita al Diácono que acompañe las comunidades con La Palabra en todas las formas de enseñanza evangelizadora, en las tareas que antes esbozamos y en la vida familiar y personal, en coordinación con su Párroco. La Misión de la Iglesia cuya población crece en cada territorio parroquial en América y en el mundo, al tiempo que decrece el ingreso al sacerdocio, hace más necesario que nunca la integración del diaconado al servicio de las comunidades. Ojalá que cada parroquia tuviera cinco diáconos distribuyéndose los servicios de seguimiento y formación de cada una de las comisiones pastorales, comunicando y testimoniando la espiritualidad comunitaria, como si fueran “brazos extendidos del Párroco”.
PARROQUIA: San Juan XXIII (Zona Arroyo Hondo-Cristo Rey)
DIÁCONO: Ramón DARÍO VARGAS Ortega
Dirección: Calles Luis Escoto Gómez No. 11, Edif. Torrealba, Ens. Serrallés
Tel: 809-481 0348
Email: rd.vargaso@gmail.com
