RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- A la medianoche de este lunes concluye formalmente la segunda legislatura ordinaria correspondiente al año 2025, arrastrando consigo una estela de proyectos de alto impacto social que no lograron convertirse en ley y que ahora quedan en el limbo legislativo, a la espera de ser reintroducidos en el próximo período congresual que inicia el 27 de febrero.
El cierre del ciclo legislativo evidencia, una vez más, las dificultades del Congreso Nacional para consensuar y aprobar iniciativas consideradas prioritarias por distintos sectores de la sociedad.
Entre las piezas que no lograron superar el trámite parlamentario figuran proyectos de gran sensibilidad pública como el que busca establecer el sistema Alerta Amber, destinado a la localización rápida de niños, niñas y adolescentes desaparecidos, así como también de personas vulnerables.
También está la propuesta de ley de libertad de expresión y medios digitales, que ha generado amplios debates dentro y fuera de la sede del Primer Poder del Estado.
Pese a que algunas de estas iniciativas fueron objeto de vistas públicas, debates en comisiones y reiterados anuncios sobre su inminente aprobación, el tiempo volvió a jugar en contra.
Otros proyectos que no pudieron salir de la sede del Congreso Nacional fueron los presentados luego de la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set, cuya estructura colapsó cobrando la vida de más de 230 personas.
Esta tragedia que conmocionó al mundo destapó una necesidad «urgente» de contar con una legislación que obligue la supervisión, inspección y certificación de las infraestructuras tanto públicas como privadas, especialmente aquellos que conglomeran grandes cantidades de personas. Sin embargo, ninguna logró convertirse en una realidad.
La falta de consensos políticos, la sobrecarga de la agenda legislativa y las diferencias entre bancadas impidieron que las piezas alcanzaran las lecturas y votaciones necesarias antes del cierre de la legislatura.
Con el reloj legislativo marcando cero, cualquier iniciativa que no haya sido aprobada deberá ser sometida nuevamente desde su etapa inicial en la próxima legislatura.
Esto implica que si los proyectos que hoy perimen son reintroducidos, los legisladores deberán reiniciar las discusiones, conformar nuevas comisiones y volver a recorrer un camino que para muchos, ya debió haber sido superado.
Así, el Congreso despide el año legislativo 2025 con pendientes en materia de reformas estructurales dejando abierta la interrogante de si a partir del 27 de febrero, existirá la voluntad política suficiente para retomar y concretar las leyes que hoy quedan archivadas por el tiempo.




