RESUMEN
La unión en un escenario de los artistas urbanos Arcángel,J. Álvarez y El Poeta Callejero, los cuales se presentaron la noche del viernesen el Puerto de San Soucí, terminó en violencia con golpes, botellazos ydisparos por parte de algunos de los presentes.
El pleito inició de forma pequeña, pero luego integróa más personas, provocando que hasta el que no sabía el porqué el desorden estuviesen afectadoso se vieran obligados a correr del lugar.
Desde la zona general del “Reggaeton Refill”,nombre que llevaba el evento patrocinado en esta ocasión por Ron Brugal, sepodía apreciar cómo hombres y mujeres jóvenes iban sumándose a la riña a talpunto que hasta los miembros del dispositivo de seguridad contratado para elevento se golpeaban unos con otros.
El “pleito”, cuyo origen es desconocido,ocurrió en el área Special Guess, a eso de las 4:40 de la madrugada del sábado,mientras Arcángel casi daba por terminada su presentación para finalizar elespectáculo, que ya estabaconsagrado como uno de los mejores conciertos del verano, en la terminal de laMarina de Sans Soucí.
Al momento del público percatarse de esta avalanchade golpes, rápidamente ubicaron rutas alternas, la mayoría se refugió detrásdel gigantesco escenario, que al final resultó ser un callejón sin salida paralos despavoridos, pero cuando comenzaron a escucharse disparos se podíaapreciar cómo jóvenes menores de edad y adultos hacían rutas de escaperompiendo mallas ciclónicas y demás objetos que cercaban el área.
Unos 15 minutos después del hecho llegó la Policíadesplazando a quienes todavía estaban en el “campo de batalla” para podercanalizar la situación.
En esemomento no hubo ningún reporte de heridos por parte de la unidad policial, perose estima, según lo visto por Bureo.com que el pleito dejó varios lesionados.
Al evento organizado por AS Produtions se le escapócumplir con las leyes y restricciones para los menores de edad, pues desde tempranas horas ibanllegando jóvenes, los cuales nopasaban de los 18 años de edad y a los que el equipo de seguridad ni delogística les pedían ningún tipo de identificación.
Además, los diferentes puntos de ventas de bebidasalcohólica despachaban todo trago que se le pedían sin ni siquiera preguntar sieran mayores de edad a quienes atendían.




