EL NUEVO DIARIO, CIUDAD COLONIAL. – Vestido de rojo y verde, con su espada en manos, el arcángel San Miguel, mejor conocido como el General de la Corte o Milicia Celestial, recibió este domingo 29 de septiembre peticiones, ofrendas, exvotos y plegarias, en su sede de la iglesia que lleva su nombre, ubicada en la Ciudad Colonial.
Cientos de católicos y sanmiguelistas, desde la medianoche del 29 les cantan Las Mañanitas al santo que venció a Lucifer y que por generaciones es un emblema de protección e intersección frente a las adversidades, malas vibras y presagios para sus seguidores o creyentes. Es considerado como un aliciente al espíritu del desvalido, afligido y desesperanzado.

“Aquí el 28 de septiembre de cada año estamos haciendo tradiciones, sobre todo, con traer los mariachis para cantarle Las Mañanitas a San Miguel, a las doce de la medianoche”, adujo el párroco Fray Kelvis Acevedo. Esta sede religiosa recibe a dominicanos de la diáspora que llegan de los Estados Unidos, de Europa y otros recónditos puntos del mundo, con esencia católica y dominicanidad.
De igual manera, los creyentes, sin importar el gentilicio o la nacionalidad agotaron una intraruta con la procesión del santo “vencedor del mal” y el párroco, “cuando se funda la Iglesia San Miguel empieza la devoción como el arcángel que viene a defender a la comunidad, al pueblo, de las batallas que viene librando día tras día “.

Atabales, velones, vestimentas y todo ingenio o creatividad que sea alegórico al santo Miguel, es bienvenido a esta celebración de nivel nacional e internacional, donde los dominicanos adoptaron a esta imagen como guía de defensa desde los tiempos de la colonización y del surgimiento de la explotación de los esclavos africanos llegados a la isla, que le dieron identidad a su fe.
En hebreo, San Miguel o Micael, significa “quién como Dios”, y a su vez, la comunidad católica de Ciudad Colonial a través de la Parroquia San Miguel, tiene el Grupo de Oración de la Divina Misericordia. Así lo expresó Diomaris Pimentel, encargada de la parroquia quien informó que el 29 de septiembre se ofician seis misas desde las 6:30 de la mañana, “todas abarrotadas por los feligreses”.

Los feligreses, que se reúnen convocados por la Hermandad de San Miguel, establecida en la ciudad intramuros a celebrar el natalicio del santito milagroso, claman al poderoso intercesor de los dominicanos.
Localidades festejan a San Miguel con palos o atabales que son dedicados a los muertos o los vivos y el gozo de estos, entre las que mantienen esta cultura vernácula resaltan
La fe y devoción que despierta San Miguel alcanza a las distintas zonas y regiones del país, para muestras, Mata Los Indios en Villa Mella donde llevan más de 70 años celebrando este día con música, comida y bebida para todos los que depositan sus clamores y de diferentes puntos geográficos coinciden aquí.
La Botánica San Miguel
Con 35 años en el mercado religioso, informó su propietario Jorge Cepeda, “el público que más viene donde nosotros son las mujeres, pero, vienen de toda índole.
También, los hombres a comprar productos para la buena suerte, la salud, el dinero y el amor”. Ubicada en el mercado Modelo, ofrece distintos servicios referentes al mundo espiritual.
La economía en Barrio San Miguel
A propósito de la celebración, los vendedores ambulantes con diversos productos simbólicos a la fe, aprovechan este espacio para ofertar desde velones, cuadros, pulseras, vasos, portarretratos, oraciones, libros, devocionarios, cancioneros y todo insumo que fortalezca el sentimiento identitario católico afianzado en el santo que, “venció al Diablo”.

Se aprecian personas apostadas y dentro del céntrico colmado donde se escucha música dedicada a San Miguel y a otros santos de la comunidad del catolicismo, donde se aprecia a los creyentes bailando palos, ingiriendo alcohol y fumando tabaco o cigarrillos. Es un escenario diverso.
Las familias acuden con grandes e ingeniosos regalos para el “Centinela del Cielo” acompañados de hijos, nietos, sobrinos, pequeños o adolescentes, en condiciones físicas limitadas, recién nacidos o simplemente, a los que asisten para depositar exvotos o agradecimientos por los milagros recibidos en el año.




