EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-En un país donde la palabra tiene poder y la opinión es moneda corriente, la comunicación, lejos de consolidarse como puente para el entendimiento, parece estar atravesando una de sus etapas más bajas.
En República Dominicana, el escenario mediático actual se asemeja más a un coliseo romano que a un espacio de intercambio respetuoso de ideas.
Acusaciones, insultos, ventilación de intimidades y constantes ataques personales han convertido algunos medios y plataformas digitales en auténticas trincheras del descrédito.
La psicología observa con preocupación esta tendencia. Para la experta, Soraya Lara Caba, la manera en que se comunica revela mucho más de lo que aparenta: “El lenguaje es comunicar, expresar pensamientos y sentimientos. Comunicar implica transmitir contenidos y significados entre quien emite el mensaje y quien interpreta el mensaje. Comunicarse crea vínculos”.

Lara afirma que estilos de comunicación basados en la humillación, el sarcasmo hostil y la rabia son reflejo de entornos familiares o sociales donde esos patrones fueron aprendidos. “Por otro lado, personas dañadas emocional y psicológicamente proyectan sus sombras sobre los demás. Es dañar a otros como me dañaron a mí”, explica.
En efecto, lo que debería ser un ejercicio ético y responsable se ha transformado en un espectáculo morboso.
El fenómeno de “tirarse los trapitos al sol” ha sido normalizado hasta el punto de generar réditos económicos. La lógica es simple: entre más escándalo, más comentarios; entre más conflicto, más reproducciones. La viralidad premia la agresión.
Pero, ¿cuál es el precio? La pérdida de referentes, la normalización de la vulgaridad y la reducción del diálogo a un campo de batalla verbal. “La buena educación es la buena educación, simple”, sentencia la socióloga.
Y con ello plantea un llamado a la acción social: rechazar con firmeza la violencia verbal, la burla disfrazada de opinión y el entretenimiento basado en el escarnio público.
La comunicación es una elección. Cada palabra emitida tiene peso, cada discurso construye o destruye. “Ejercer la comunicación con sentido de respeto es una decisión que se asume para elevar el diálogo constructivo, crítico y reflexivo”, concluye Lara.
República Dominicana amerita sanar, pasar la página y abrirse a una revolución en la forma de comunicar. Una que vuelva a poner el respeto por encima del rating, y la verdad por encima del escándalo.




