RESUMEN
Dulce et Decorum pro Patria Morire
(Dedicado al Ing. José Luis Bencosme O.)
Hace pocos días leí un artículo del perínclito intelectual mocano José Rafael Lantigua, quien ha sido funcionario en los gobiernos del PLD, pese a que en sus primeros balbuceos intelectuales hace más de 40 años manifestaba su visceral antibochismo, aunque esto no es nada raro en varios funcionarios de los gobiernos del PLD, pero no viene tanto al caso. Fue ese artículo escrito por Lantigua en dos tiradas sabatinas, el cual se refiere a la recién fallecida Hilda Schott Michel, el que me motivó a escribir el presente artículo ahora. Debo decir que el interés por este tema trasciende el artículo, no bastaría con un breve artículo como este.
Lantigua no se interesa por destacar la extracción social de Hilda Schott Michel, ni de su madre doña Estela Michel, ni hace referencia a su sobrino Water, ni del padre de este Leonte Schott Michel, quien fuera su hermano y muriera en la guerrilla de Las Manaclas encabezada por el líder del Movimiento Revolucionario 14 de Junio en diciembre de 1963. Tampoco habla de Ilse Schott Michel y su noviazgo con el ilustre José Horacio Rodríguez Vásquez, quien fuera catedrático de economía en la Universidad de Santo Domingo y quien vino a sacrificarse en la invasión de 1959; José Horacio era hijo de Don Juan Rodríguez (Juancito).
Las motivaciones que tengo al escribir estas líneas no son las mismas de Lantigua, quien no le debe interesar hablar de las clases sociales y ni de la lucha de clases, su militancia en el otrora Partido Revolucionario Social Cristiano, al igual que su anti-bochismo, era manifiesta en sus artículos en los años 70. No se le puede pedir peras al olmo, hay que sembrar perales para tener peras.
La familia Schott Michel, al igual que la de Don Juan Rodríguez, tenía grandes vínculos con la propiedad de la tierra. Se puede dar como un hecho que Rodríguez (en La Vega), al igual que su hermano Doroteo (en Moca), Ramón Henríquez (sección Quebrada de la Yagua de Moca), la familia Schott Michel (en los alrededores de la villa de Moca), Antonio Guzmán ( en Moca, Santiago y el Noroeste), Moro Ovalles (en Gaspar Hernández) y Manolo Peralta* (en Moca), al igual que otros terratenientes del Cibao como Jacobo de Lara y Noé Cabrera, entre otros, vivieron en mayor o menor medida de la renta de la tierra. La clase terrateniente no vive de la plusvalía, como vive de ella la clase burguesa al contratar a los trabajadores por un salario y extraer una ganancia con el trabajo de estos que es la plusvalía, si no que vive de la renta de su tierra al poner a aparceros en posesión de esta para producir, al contraer estos la obligación de entregarle una parte de lo producido.
La clase terrateniente pertenece a un modo de producción hoy día subordinado, el cual se da con el sistema de aparcería, con los contratos entre terratenientes y aparceros. Por definición ese modo de producción es semi-feudal o pre-capitalista y está subordinado hoy en día al modo de producción capitalista que es el dominante al día de hoy en casi todas las sociedades del mundo, con la excepción de algunas sociedades en que hoy día existe el socialismo, como: Cuba, Corea del Norte y Vietnam.
Hoy en día quedan pocos terratenientes en el país, se puede tener por seguro que fuera de San Juan de la Maguana, San José de Ocoa, Santiago Rodríguez y algunos otros municipios del Noroeste, deben quedar pocos en otras provincias o localidades. Sin embargo, esa no era la situación hasta los Doce Años de Balaguer. Lo que no pasó antes, durante la Era de Trujillo el régimen político de turno tuvo confrontaciones con varios terratenientes, lo que tiene su explicación por las características que revistió el proceso de concentración de capitales durante la tiranía trujillista.
Se dio un proceso de acumulación de capitales basado en fundamentalmente en la violencia desde las instancias del Estado, principalmente; un proceso de acumulación originaria de capitales basado en la práctica de violencia. En el caso de la propiedad terrateniente, los terratenientes que no heredaron sus tierras de familiares, compraron tierras baratas, unos se apropiarían de manera fraudulenta de las tierras con el engaño a pequeños propietarios y despojándolos de sus tierras, a veces asesinando a los campesinos que habían ocupado terrenos comuneros.
El comportamiento de estos terratenientes cibaeños no fue el mismo en todos los casos, ya que unos adquirieron sus propiedades no por herencia, ni comprando las tierras al precio justo, si no que se valieron de la violencia, despojos con violencia y hasta asesinando a campesinos, pero también engañando a los campesinos con otros métodos fraudulentos, mientras que algunos hasta fueron víctimas de Trujillo o sus familiares al quitarle este o estos parte de sus propiedades, tal fue el caso de Don Juan Rodríguez (no de su hermano Doroteo) y de Ramón (Mamón) Henríquez.
En el caso de Moro Ovalles, el cual menciona Balaguer en uno de sus discursos que recoge en unas de sus obras y al cual elogia porque entregó parte de sus tierras para la reforma agraria, parece que las tierras que aparecían como de su propiedad debió adquirirla de tierras comuneras o compradas muy baratas. Este señor residía en Juan López, Moca, donde ejercía el oficio de matarife (carnicero).
De todos modos, el comportamiento de los terratenientes del Cibao no fue homogéneo, ya que unos fueron conservadores y otros liberales. El comportamiento político y social de los Schott Michel, Juan Rodríguez, Antonio Guzmán, Ramón (Mamón) Henríquez, Manolo Peralta y Moro Ovalles no se puede parangonar con el de Don Jacobo de Lara, Noé Cabrera y otros, ya que siendo los primeros más liberales estos últimos fueron más conservadores.
El comportamiento político de estos últimos se puede parecer más al del terrateniente de la región Este Félix W. Bernardino (hermano de la diplomática trujillista Minerva Bernardino); el comportamiento de estos últimos se puede parecer más al de un Pedro Santana y al de un Buenaventura Báez en el siglo XIX.
Independientemente de cómo adquiriera Don Juan Rodríguez sus tierras**, independientemente de que viviera explotando a algunos aparceros, él eligió enfrentarse a Trujillo y su dictadura, quería borrar todo el oscurantismo de la Era de Trujillo, por lo que el dictador se valió del poder para llevar a cabo un proceso de confiscación de sus tierras.
Los Schott Michel, al igual que Antonio Guzmán (en un foro público Guzmán era denunciado como desafecto del régimen) y Manolo Peralta, fueron antitrujillistas, y Ramón Henríquez fue víctima del trujillato. Parte de las tierras de Doña Estela Michel viuda Schott fueron utilizadas por los sacerdotes salesianos para poner a funcionar la Escuela Agrícola Salesiana, la cual funcionó en Moca por varias décadas hasta que fue trasladada a la Vega.
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*Manolo Peralta, su nombre debió ser Manuel, además de tener tierras (tal vez no tantas como otros terratenientes) fue comerciante. Fue un antitrujillista y un antibalaguerista en Moca, llegando a sufrir allanamientos hasta en sus negocios. Solidario siempre con las organizaciones de izquierda. Cosas que puede parecer extrañas, pero realidades.
**Víctor Gómez Bergés en su libro: Balaguer y Yo: La Historia, Tomo I, Santo Domingo, Archivo General de la Nación, Volumen CCLXXXIII, 2016, Pág. 29, estima que el terrateniente Juancito Rodríguez tenía unas 16,154 tareas de tierras, cuya finca comenzaba en la sección Barranca de La Vega y se extendía hasta la proximidades de Cotuí.
Por Francisco Rafael Guzmán F.
