Cualquiera estaría tentado a decir que el mayor desafío de la República Dominicana es derrotar la complejidad burocrática que nos acogota, reduciendo la capacidad creativa y castrando la dinámica económica y social.
Todo parece darnos demasiado trabajo. Podemos decir que la forma en que operamos nos convida a la informalidad y nos obliga a mentir para salir a camino. Cada burócrata se inventa una traba para dificultar las diligencias cotidianas.
El propio Estado vive entrampado en las dificultades, sin avanzar al ritmo que nos demanda la realidad cotidiana y los tiempos.
Y somos excesivos en los “controles”, cuyos resultados cada vez resultan más precarios. Liberemos las trabas que nos impiden avanzar.
