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12 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

Compactar las inteligencias

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RESUMEN

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La escuela debe compactar las inteligencias para que los estudiantes integren sus cualidades particulares en beneficio propio. De esa forma podrán beneficiarse en posibilidades múltiples y podrán enfrentar con mayor éxito los peligros que le depara el futuro. Sabrán como enfrentar, por ejemplo, la difusión de lo negativo que le traen las noticias difundidas para distraerle, confundirlo y mal informarle.

Por lo anterior, es que debemos integrar las inteligencias, incluyendo la artificial, para que el individuo humano se coloque en el escenario social en mejores condiciones para enfrentarse con un mundo que infunde miedo.  Si miedo a todo y en especial al fracaso.

En toda la historia humana las personas han necesitado equivocarse para aprender desde el error. Es necesaria la equivocación para aprender desde el fallo, esa ha sido la historia de la humanidad, ensayar y ensayar hasta llegar a la aproximación de lo que se busca.

La ciencia quiere que la exactitud nos embriague y eso no es bueno para la humanidad, porque necesitamos una dosis de incertidumbre para motivar nuestra entereza hormonal. Sobre la historia el hombre y la mujer han caminado por senderos inseguros y por esa razón se han cualificado en su defensa.

Unos pocos seres humanos quieren que las máquinas nos acomoden, trabajando por nosotros, pero la humanidad necesita del trabajo duro para agudizar sus acciones inteligentes de superación individual.

La vida es lo que hacemos con ella y la comodidad daña nuestras vidas. Sin nosotros el cambio es imposible, porque la humanidad necesita seguir siendo humanidad es que debemos razonar estos planteamientos.

En ese orden, la vida es como es, si decidimos consumir en forma irracional, entonces seremos víctimas del mercado, pero nosotros los humanos podemos cambiar el futuro si hacemos de nuestras vidas lo que creemos es mejor para nosotros y los que nos acompañan en el diario vivir.

El mundo actual necesita una escuela nueva, que forme a los estudiantes para desarrollar a plenitud el pensamiento, para encender las neuronas con el propósito de dudar, de entender y comprender los fenómenos que le presenta el contexto que le circunda.

Todo este proceso de cualificación con el propósito de buscar la superación de lo material y decidirse por desarrollo cognitivo, el crecimiento intelectual y por la elevación continua de su espíritu.

Para lograr esa escuela, los docentes deben trabajar en la compactación de las inteligencias con el objeto de subordinar a la Inteligencia Artificial (IA), a las inteligencias humanas.

Si observamos a Gardner (2004), al presentar ocho inteligencias en capacidad de ser desarrolladas por los seres humanos, este autor nos habla de la inteligencia lógico-matemática, de la inteligencia lingüística, de la inteligencia espacial, de la inteligencia musical, de la inteligencia corporal-cinética, de la inteligencia intrapersonal, de la inteligencia interpersonal y de la inteligencia naturalista.

Estas inteligencias deben dominar a la inteligencia artificial convirtiéndose en su denominador común. La escuela del siglo XXI debe ser capaz de hacer conscientes a los alumnos de los retos y principales desafíos frente a las implicaciones de la Inteligencia Artificial, porque hace varios años que la IA superó es escenario de la ciencia ficción para inmiscuirse en nuestras vidas en forma perenne y con grandes posibilidades de acomodarnos en los esfuerzos físicos y mentales.

La escuela como escenario de aprendizaje de la humanidad no debe dormirse frente a los desafíos de la IA, aunque esta se encuentre en una fase inicial, en su génesis de experimentación.

Los dueños de los capitales a nivel mundial tienen la voluntad de que la IA protagonice una revolución equiparable a la que generó la aparición de internet, haciendo sobre la salud, las finanzas, el transporte, la educación, etcétera, grandes transformaciones.

Es por ello, que la escuela tiene que colocarse a la altura de las circunstancias de la era digital y de la inteligencia artificial.

Es necesario que desde temprana edad nuestros estudiantes se familiaricen con esa combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que tenemos los seres humanos.

El sistema educativo tiene el deber de llevar a las aulas de todos los niveles esta tecnología que al parecer todavía nos puede resultar lejana y talvez hasta misteriosa, pero que desde hace muchas décadas está presente en las actividades de las grandes potencias y de los intereses de una minoría que maneja casi la totalidad de los recursos económicos del planeta.

A la IA la tenemos en nuestra vida diaria a toda hora y en todos los días que vivimos. En ese orden, debemos trabajar para ponerla al servicio de la humanidad, dominando sus ingenierías y previendo sus pasos para colocar sus procesos en beneficio de la sociedad.

Solo el sistema educativo puede lograr ese propósito aliándose con el mundo del trabajo, de la industria y del comercio.

Por Francisco Cruz Pascual

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