RESUMEN
Hemos estado hablando de mejorar el diseño de la infraestructura física de las escuelas para transformarla, pero dentro de ese planteamiento, tenemos que mejorar la visión de preservación de la infraestructura educativa actual y futura, implementando un plan de mantenimiento preventivo, que redefina la cultura de conservación de lo que existe. Consideramos que el plan de redefinición del modelo de la planta física escolar, debe en tres aspectos, construir, trabajar en la rehabilitación-adecuación de aulas y en la creación de espacios pedagógicos adecuados, los que necesariamente deberán ser pertinentes.
Al hacerlo, se debe ir mejorando en muchos casos y dotando en algunos, a los centros escolares de los servicios básicos que incluyan factores higiénicos y motivacionales, como el agua potable y la electricidad alternativa.
Mejorar la infraestructura física escolar incluye no solo estos servicios, los que deben ser permanentes y eficientes, también se necesita de una urgente incorporación real de la participación de la comunidad educativa. Se trata de la acción comprometida de los actores de los procesos, porque es crucial transformar la visión actual de dejadez, por una visión de conservación, a través de la participación comunitaria.
Considero que es desde esa óptica que se debe trabajar, para redefinir una mejoraría de la seguridad y una garantía de paz, combinada con una armonía capaz de propiciar entornos adecuados para el aprendizaje. Debe ser así, para garantizar la inversión pública que se deberá hacer para lograr la modernización de los edificios escolarees actuales, así como la inclusión de áreas deportivas y de laboratorios, a través del uso de herramientas tecnológicas pertinentes, incluyendo a la inteligencia artificial integrada, y al servicio de las inteligencias humanas.
La infraestructura escolar necesita que cada planta física sea mantenida con la inteligencia emocional adecuada y desde una misión que propicie valores culturales nuevos, alejados de la depredación de lo público y del descuido que surge de una dejadez ancestral que ha venido lacerando el capital de todos.
Necesitamos unos usuarios que accionen y vigilen, para poder establecer programas de mantenimiento regular, con el objeto de prevenir deterioros mayores.
Es hora de que los actores del mundo escolar y la sociedad entiendan que el monitoreo continuo de las instalaciones escolares y de servicio al sistema educativa, para detectar y solucionar problemas oportunamente, no es una molestia ni una pérdida de tiempo, sino algo que economiza dinero público, a corto y largo plazo. Y, si se logra establecer un programa de mantenimiento de la planta física escolar con participación comunitaria, el costo de las reparaciones se disminuye en forma significativa.
Comprender que no basta con evaluaciones periódicas de la infraestructura, para garantizar prolongar la vida útil de los edificios y su contexto, porque la seguridad estructural y la vulnerabilidad sísmica, protege de catástrofes y salva vidas, cuando aparecen fenómenos telúricos y atmosféricos.
La misión de construcción, mantenimiento y rehabilitación de la planta física escolar debe ser garantía permanente de mejora del trabajo y del confort, tanto de profesores como de estudiantes. De igual manera, adecuar el contexto para desarrollar deporte, arte y cultura, son cuestiones más que necesarias en el mundo de la academia con calidad.
La escuela como modelo social, debe contar con los servicios necesarios, para servir de paradigma a los anhelos de la sociedad que le circunda, es decir, que el contexto en donde está enclavada la escuela, debe aspirar a ser como como esa escuela, en todos los sentidos: en la cultura que allí se supone que se desarrolla, en la armonía con que se dirimen los conflictos, con la altura técnica y científica con que enfrentan los retos que le desafían, así como su planta física, con los servicios para una existencia coherente con el desarrollo de la vida en esa época. La escuela debe ser admirada, porque supera a la sociedad en su forma de existencia paradigmática.
Considero que la escuela debe modelar la contemporaneidad y mostrarla a la familia, para que esta (de acuerdo a sus valores), aspire a ser como ella es existencialmente.
Se deduce entonces, que, si el ambiente escolar es deprimente, la sociedad no tiene escapatoria, será una sociedad fallida en muchos de los aspectos ya mencionados, con muy raras excepciones.
La escuela ideal encamina a la sociedad aspirante a ser como ella es. Pero, la escuela del fracaso proyecta fracaso social y cultural, debido a que los egresados del ambiente escolar, desertores o no, manifiestan actitudes de derrota, auto condenándose moralmente al fracaso.
Considero, que por eso es tan importante que la escuela modele la sociedad a que aspiran las conciencias de mayor estatura social, porque ella necesita irradiar esperanzas de prosperidad y avance, dentro del marco lógico de las posibilidades, a las que hay que trascender desde el aula, al superar las adversidades, contra todo pronóstico del pesimismo.
Por Francisco Cruz Pascual
