RESUMEN
«Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos». – Ray Kroc
Las cooperativas, como organizaciones basadas en principios de colaboración y beneficio mutuo, enfrentan desafíos únicos en la gestión de sus operaciones y en la implementación de estrategias efectivas. Aunque su estructura difiere de las empresas tradicionales, las cooperativas pueden beneficiarse significativamente de herramientas de gestión estratégica como el Tablero de Comando (Balanced Scorecard), desarrollado por Robert S. Kaplan y David P. Norton. Este artículo explora cómo las cooperativas pueden adoptar los principios de una organización enfocada en la estrategia, utilizando el Tablero de Comando para alinear sus objetivos, mejorar su desempeño y garantizar la sostenibilidad a largo plazo.
1. Traducir la estrategia en términos operativos
El primer paso para implementar una estrategia efectiva en una cooperativa es traducirla en términos operativos que todos los socios puedan entender y aplicar. Las cooperativas suelen tener una estructura descentralizada, lo que puede dificultar la alineación de las actividades diarias con los objetivos estratégicos. Aquí es donde el mapa de estrategia y el Tablero de Comando resultan esenciales.
Mapas de estrategia para cooperativas
Un mapa de estrategia es una representación gráfica de cómo la cooperativa crea valor para sus socios y la comunidad. En el contexto de una cooperativa, este mapa debe incluir:
– Activos tangibles e intangibles: Por ejemplo, los recursos financieros, las instalaciones y el conocimiento colectivo de los socios.
– Procesos clave: Como la gestión democrática, la distribución de beneficios y la participación activa de los socios.
– Propuestas de valor: Cómo la cooperativa satisface las necesidades de sus socios y contribuye al bienestar de la comunidad.
– Resultados deseados: Desde la sostenibilidad financiera hasta el impacto social y ambiental.
Un mapa de estrategia bien diseñado permite a los miembros visualizar cómo sus acciones individuales contribuyen al éxito colectivo.
El Tablero de Comando en cooperativas
El Tablero de Comando proporciona un marco para medir el desempeño desde cuatro perspectivas clave:
1. Financiera: ¿Cómo se asegura la sostenibilidad económica de la cooperativa?
2. Socios: ¿Cómo se satisfacen las necesidades de los miembros y se fomenta su participación?
3. Procesos internos: ¿Qué procesos son críticos para cumplir con la misión de la cooperativa?
4. Aprendizaje y crecimiento: ¿Cómo se fomenta la educación y el desarrollo de los socios y empleados?
Por ejemplo, una cooperativa agrícola podría establecer objetivos como aumentar la rentabilidad (perspectiva financiera), mejorar la satisfacción de los socios con los servicios (perspectiva del cliente), optimizar los procesos de distribución (perspectiva interna) y capacitar a los socios en prácticas sostenibles (perspectiva de aprendizaje).
2. Alinear la organización con la estrategia
Uno de los mayores desafíos para las cooperativas es alinear a todos los socios y unidades de negocio con una estrategia común. El Tablero de Comando facilita esta alineación al proporcionar un marco común para la toma de decisiones.
Crear sinergias entre unidades
Las cooperativas suelen tener múltiples unidades de negocio o departamentos que operan de manera independiente. El Tablero de Comando ayuda a identificar oportunidades de sinergia, como:
– Compartir recursos: Por ejemplo, una cooperativa de crédito podría compartir servicios de tecnología con una cooperativa de consumo.
– Optimizar procesos: Establecer procesos comunes para la compra de insumos o la distribución de productos.
– Fomentar la colaboración: Crear un mercado interno donde las unidades de negocio se apoyen mutuamente.
Unidades de servicios compartidos
En muchas cooperativas, las unidades de servicios compartidos (como compras, logística o tecnología) pueden alinearse con la estrategia general mediante el uso del Tablero de Comando. Por ejemplo, una cooperativa de salud podría establecer acuerdos de servicio entre sus clínicas y su unidad de compras, asegurando que los suministros médicos se adquieran de manera eficiente y alineada con los objetivos estratégicos.
3. Hacer que la estrategia sea tarea de todos, todos los días
Para que una estrategia sea efectiva, todos los directivos de la cooperativa deben entenderla y sentirse comprometidos con su éxito. Esto es especialmente importante en las cooperativas, donde la participación activa de los socios es fundamental.
Establecer objetivos personales y de equipo
Cada socio debe ver cómo su trabajo contribuye a los objetivos estratégicos. Por ejemplo, en una cooperativa de vivienda, los administradores podrían establecer objetivos relacionados con la eficiencia en la gestión de propiedades, mientras que los distritos podrían enfocarse en la participación en asambleas y la promoción de la cooperativa.
Vincular la compensación con los objetivos estratégicos
Aunque las cooperativas no siempre operan con sistemas de compensación tradicionales, pueden implementar incentivos alineados con el Tablero de Comando. Por ejemplo, una cooperativa de trabajo asociado podría otorgar bonificaciones basadas en el cumplimiento de metas relacionadas con la satisfacción del cliente o la eficiencia operativa.
Crear conciencia estratégica
La comunicación constante es clave. Los directivos de la cooperativa deben asegurarse de que todos los socios comprendan la estrategia y su importancia. Esto puede lograrse mediante reuniones regulares, boletines informativos y capacitaciones.
4. Hacer de la estrategia un proceso continuo
En un entorno cambiante, las cooperativas deben asegurarse de que su estrategia sea dinámica y adaptable. El Tablero de Comando facilita este proceso al integrar la retroalimentación y el aprendizaje continuo.
Asociar la estrategia al presupuesto
Las cooperativas pueden diferenciar entre un **presupuesto operativo** (para gastos corrientes) y un **presupuesto estratégico** (para inversiones a largo plazo). Por ejemplo, una cooperativa de energía renovable podría asignar fondos estratégicos para la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías.
Aprender y adaptarse
Las cooperativas deben estar atentas a los cambios en su entorno, como nuevas regulaciones o tendencias del mercado. La evolución tecnológica, los cambios sociales y las nuevas regulaciones gubernamentales están transformando rápidamente nuestro mundo.
Es fundamental que estemos preparados y seamos proactivos para adaptarnos a estas inflexiones clave. El Tablero de Comando permite evaluar constantemente la efectividad de la estrategia y realizar ajustes cuando sea necesario.
5. Movilizar el cambio a través de un liderazgo efectivo
La implementación de una estrategia requiere un liderazgo fuerte y comprometido. En las cooperativas, esto implica:
– Crear un sentido de urgencia: Comunicar por qué el cambio es necesario y cómo beneficiará a los socios.
– Desarrollar una visión compartida: Asegurarse de que todos los directivos estén alineados con los objetivos estratégicos.
– Fomentar una cultura de colaboración: Promover el trabajo en equipo y la participación activa de los socios.
Conclusión
El Tablero de Comando es una herramienta poderosa que puede ayudar a las cooperativas a traducir su estrategia en acciones concretas, alinear a todos los socios y unidades de negocio, y garantizar la sostenibilidad a largo plazo. Al adoptar los cinco principios de una organización enfocada en la estrategia, las cooperativas pueden superar los desafíos únicos que enfrentan y lograr un impacto significativo en sus comunidades.
En un mundo cada vez más complejo y competitivo, las cooperativas que logren implementar estas prácticas no solo sobrevivirán, sino que prosperarán, demostrando que la colaboración y la gestión estratégica pueden ir de la mano.
Por: Víctor Ventura, presidente C.A. COOPEMIC
