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14 de enero 2026
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OpiniónJulio Samuel Sierra GómezJulio Samuel Sierra Gómez

Cómo la gestión, la analítica y la cultura de equipo han unido al plantel amarillo

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Desde su nombramiento como gerente general / gerente de operaciones de béisbol de las Águilas Cibaeñas, Gian Guzmán ha impuesto un sello distinto: profesionalismo joven, uso de analítica y coherencia en la gestión del talento. Su llegada, anunciada por la directiva en febrero de 2025, fue recibida con expectativas en Santiago: Guzmán, santiaguero, con experiencia internacional en scouting y analítica, prometía ordenar procesos y acercar resultados rápidos.

Orden y método: la base del cambio

Guzmán no llegó a improvisar. Desde los primeros días implementó dos medidas concretas: 1) un calendario de trabajo estructurado con ejercicios tempranos (Águilas Camp y Early Camp) para sincronizar ritmo físico y estrategias colectivas; 2) integración estrecha entre scouting, departamento médico y cuerpo técnico para tomar decisiones menos emotivas y más basadas en datos. El club oficializó la apertura de su Early Camp en septiembre y la estrategia se ha mantenido como eje de preparación.

Resultados visibles en el terreno

Las cifras hablan: el equipo ha mostrado una de las ofensivas más contundentes del torneo y una diferencia de carreras notable en la tabla (por ejemplo, +40 en registros públicos del club durante la temporada señalada), lo que refleja un equilibrio entre ataque y pitcheo. El rendimiento colectivo se ha traducido en rachas largas de victorias y en una posición destacada en la clasificación. Esos números no son azar: obedecen a una planificación de plantel y al uso de métricas para decidir alineaciones y relevos.

Gestión de egos y liderazgo interno

Un aspecto que Guzmán ha priorizado es la convivencia y la responsabilidad compartida. Fuentes del club y entrevistas señalan que la gerencia fomentó reglas de convivencia claras y expectativas de rendimiento para veteranos y jóvenes por igual. El resultado: jugadores con experiencia en Grandes Ligas, como Ezequiel Durán y Wilmer Difo —integrados al roster oficial— han asumido papeles de mentoría dentro del clubhouse, ayudando a consolidar a los prospectos locales. Esa mezcla de veteranía y juventud se ha mostrado saludable dentro y fuera del terreno.

Desarrollo del talento: un proyecto de largo plazo con resultados inmediatos

Bajo la dirección de Guzmán (y con René Francisco complementando las operaciones), las Águilas han sido activas en el draft y en el seguimiento de prospectos. En el Sorteo de Novatos y movimientos subsiguientes el equipo priorizó bateadores con poder y lanzadores con control, buscando balancear el lineup y la rotación de pitcheo. La estrategia rindió frutos: la plantilla muestra mejor profundidad y la organización desplegó jugadores que antes quedaban relegados.

Ejemplos concretos en partidos clave

En una serie reciente frente a rivales tradicionales, la producción ofensiva colectiva y el manejo de bullpens permitió cerrar encuentros cerrados a favor de las Águilas. Entradas decisivas resueltas por relevistas diseñados para situaciones específicas son fruto del trabajo de analítica en bullpen que Guzmán ha impulsado. Además, la alineación mostró consistencia: empujadas oportunas, alto porcentaje de embasado en momentos claves y menos errores defensivos comparado con etapas previas. (Ver reportes de juego y boxscores oficiales del club).

Cultura de equipo: disciplina sin estridencias

La clave menos visible pero más poderosa ha sido la disciplina cultural. Guzmán ha priorizado reuniones cortas y efectivas, liderazgo distribuido (capitanes rotativos) y feedback constante entre jugadores y cuerpo técnico. Esa comunicación fluida ha reducido roces y ha mantenido al grupo enfocado partido a partido. Entrenamientos abiertos, sesiones de vídeo con datos sabermétricos y planes individuales de mejora son prácticas que ahora forman parte de la rutina diaria del club.

Retos y siguiente etapa

Mantener la concentración en la recta final de la temporada será el gran reto: la liga no regala puntos y los calendarios exigen profundidad de roster. Guzmán ha señalado que la meta es sostener la cohesión, proteger la salud del plantel y afinar decisiones de banca en función de la analítica, sin perder la experiencia humana en los momentos de alta presión. La combinación de datos, comunicación y liderazgo será determinante para aspirar a la corona número 23 del club.

Gian Guzmán ha logrado —en poco tiempo— convertir una idea en práctica: profesionalizar procesos, equilibrar juventud y veteranía, y construir una cultura de responsabilidad compartida. Si las estadísticas y la química del grupo continúan alineadas, las Águilas tendrán argumentos sólidos para pelear hasta el final. Las decisiones tomadas en los despachos ya se reflejan en el Estadio Cibao y, por ahora, la afición tiene motivos para ilusionarse.

Por Julio Samuel Sierra 

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