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5 de abril 2026
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OpiniónCAROLINA SADDLERCAROLINA SADDLER

¿Colapso inminente de lo que conocimos como los Estados Unidos de América? 2da Parte

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RESUMEN

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Carolina Saddler    @carolinasaddler     Carolinasaddler@gmail.com

La nueva dinámica geopolítica del mundo requiere que cada nación desarrolle sus propios medios de seguridad, de defensa, abra sus puertas a nuevos socios, cree nuevas cadenas de negocios que no dependan de los Estados Unidos, e incluso preparen un plan contingente de disuasión nuclear en caso de una guerra con el propio Estados Unidos. En general, es necesario que los gobiernos modernos busquen la forma de funcionar sin depender de ningún gobierno extranjero.

Sin embargo, los temas de política exterior no han sido los únicos que Trump acapara, de hecho, el tema migratorio ha sido uno de los principales tópicos que el gobernante republicano ha usado en su discurso central desde la campaña, y desde su llegada al poder ha impulsado medidas estrictas para frenar la llegada de inmigrantes indocumentados, particularmente de América Latina. Además, Trump ha autorizado deportaciones masivas, e incluso autorizó la entrada de agentes de migración a lugares previamente conocidos como “santuarios para inmigrantes”.

Estas políticas han generado una división significativa en la sociedad estadounidense, entre quienes defienden un enfoque más humanitario en lo relacionado con los temas migratorios, y quienes apoyan el endurecimiento de las leyes de migración.

Otro de los temas que afectan negativamente a la administración Trump ha sido la degradación del gobierno federal por parte de Elon Musk, autorizado por el presidente, para “reducir” gastos estatales, y quien ha tomado medidas que han enfurecido a una gran parte de la población, que podría desencadenar una serie de crisis convergentes y agravadas, que conduzcan a un fracaso social, financiero e industrial del país. Ejemplo de ello los constituye el despido del personal preparado y autorizado para el manejo de las armas nucleares de la nación. El despido del personal que manejaba y buscaba solución al brote de gripe aviar. El despido de miles empleados de la oficina de impuestos, y el despido de parte del personal de la oficina federal de aviación de los Estados Unidos.

Obviamente no existe un plan (real) a seguir por parte de la administración 2.0 de Donald Trump que pueda prever consecuencias negativas para con la toma de decisiones de quienes dirigen.

Los aspectos industriales y financieros no han escapado de las “garras” del republicano, quien ha anunciado un aumento en los aranceles sobre los bienes provenientes de México, Canadá y China. La realidad es que Trump ha desatado una guerra comercial con sus principales socios comerciales, cuyo resultado será el aumento de los precios para las empresas y consumidores estadounidenses.

No obstante, las decisiones comerciales de la administración Trump no solo afectarán a los Estados Unidos, la mayoría de los economistas, a nivel mundial, concuerdan en que una crisis financiera en los Estados Unidos se convertiría inmediatamente en una crisis global. O sea, en la medida en que proliferen los efectos y consecuencias de las acciones, y decisiones de Trump, las mismas se convertirán en un ataque al bienestar de todos.

Otro elemento de gran importancia que podría colapsar es el sistema de salud estadounidense. Las medidas básicas de salud pública, como la vacunación, consultas médicas, acceso a medicamentos, seguridad a través de Madicare y Medicaid, y hasta una posible cuarentena, podrían resultar inasequibles para la mayoría de la población, sobre todo cuando se tiene en cuenta que quien dirige el departamento de Salud del país es Robert F. Kennedy Jr., un ferviente opositor de las vacunas, sin experiencia real en el sector salud.

Lo mismo podría suceder con el departamento de educación, a cargo de Linda McHanon, amiga y gran donante de Donald Trump, sin ningún tipo de formación docente y sin experiencia profesional en el área educativa. El presidente ha repetido continuamente la idea de eliminar el departamento de educación, bajo la excusa de que este es “una gran estafa”. A pesar de que para lograr cerrar dicho departamento necesitaría la aprobación del congreso, no se puede descartar la posibilidad pues recordemos que los republicanos cuentan con la mayoría de los representantes.

En materia medioambiental, nuevamente Trump ha retirado a los Estados Unidos del Acuerdo de Paris, y su postura sobre el cambio climático no ha mejorado desde su primer mandato. El republicano ha minimizado la ciencia ambiental, una y otra vez, favoreciendo sectores industriales que se benefician de políticas permisivas en términos de regulaciones ambientales. En el futuro, inmediato o no, estas decisiones tendrán un precio para todo ser humano, el cual tendremos que pagar.

Todo lo expuesto nos lleva a preguntarnos ¿Si las “meteduras de pata” de Donald Trump marcarán el colapso inminente de los Estados Unidos? O ¿Es la democracia americana más fuerte de lo que creemos y podrá resistir a Trump? ¿Y qué hará la ciudadanía mientras tanto?

La administración Trump se autodestruye, error tras error, mientras millones de los “amantes del Maga” aplauden sus decisiones y lo visualizan como el “superhéroe” que salvará a la nación estadounidense de las dificultades económicas y sociales que la mayoría de las sociedades enfrentan.

Históricamente hemos visto que a corto plazo la extrema derecha tiende a beneficiarse de la disrupción y del caos, una de las etapas que pueden transformar una crisis en una catástrofe, y que apuntan el camino que los Estados Unidos, bajo Trump, va tomando.

Aparentemente nadie quiere llevarle la contraria a Trump, cosa sorprendente viniendo de la “mayor democracia del mundo”, y teniendo en cuenta que la constitución americana contempla la separación de los poderes y múltiples herramientas para evitar, justamente, lo que sucede.

El congreso le favorece, le obedece y le teme. La mayoría de los miembros de la suprema corte de justicia fueron nombrados por él. Mientras que pocos lideres de la oposición alzan su voz. No hay una línea concreta de resistencia a seguir, la oposición actúa de forma tímida y sin unidad. Los grandes medios de comunicación y plataformas digitales del país le apoyan.

Con un entorno mediático sujeto a la voluntad de un grupito de billonarios, sin ningún tipo de control ni supervisión, quienes carecen de una voluntad democrática y ningún tipo de moral, se promueve una desinformación constante que alimenta la intolerancia, ridiculiza la empatía, promueve el odio, y carcome la libertad.

Mientras bufetes jurídicos, representantes de los ricos y poderosos, intentan impedir que salgan y se publiquen informaciones que no quieren que se vean, transformando así una sociedad conocida por sus libertades en una nación autoritaria que no respeta ni permite la libertad de prensa. Lo que nos lleva a pensar que la sociedad estadounidense vive bajo un neofascismo “Trumpiano”.

Trump 2.0 marca un período de cambios significativos en ámbitos políticos, económicos y sociales. A través de sus políticas, el republicano no solo altera el panorama estadounidense, sino que también trastorna la relación de los Estados Unidos con el resto del mundo.

De los Estados Unidos dependen muchos países, muchas formas de vidas, mucha gente. Si se produjera un colapso, Trump, su equipo y aliados podrían no querer responder, mucho menos tomar responsabilidad por el caos que han causado. Lo más probable es que saquen su dinero y huyan a mejores “puertos”, y es el pueblo que pagará las consecuencias. Al final solo nos queda recordar las palabras de Joseph de Maistre: “Cada pueblo o nación tiene el gobierno que se merece”, justamente son los pueblos quienes los eligen y en este caso, nadie puede alegar que no conocía el prontuario y las ideas del presidente Trump.

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