RESUMEN
El acto del ceremonial del 27 de febrero se apoya de un esquema, con muy pocas variaciones. Desde el recibimiento de sus invitados, orden de sus asistentes, posiciones en las mesas, la audiencia invitada, entre otros.
Para este día, las normas son más estrictas cuando la actividad es un acto oficial o de Estado, pues existen normas protocolares que regulan este tipo de actividades, desde principio a fin. En el país se realizan eventos oficiales a diario y su rigidez protocolar la determinan las autoridades gubernamentales que participen en las mismas organizaciones, conjunto con el equipo de Ceremonial de Estado y Presidencia.
Indumentaria protocolar
La Rendición de Cuentas se celebra en el Congreso Nacional y el código de vestimenta es traje negro, camisa blanca, corbata negra, medias y zapatos negros para los caballeros y traje negro de falda y zapatos negros cerrados para las damas.
En el caso del Presidente de la República, además, debe usar la banda presidencial de la Toma de Posesión.
Es bueno saber que los 27 de febrero no se celebran actividades en la Casa Presidencial. La agenda de actividades de este día es muy parecida a la Toma de Posesión.
Desde el Congreso, el Presidente va a la Catedral al ‘Tedeum’. Luego, al Altar de la Patria a llevar la ofrenda floral y en la tarde, participa en el desfile militar.
No importa el día, ni la actividad que sea, cuando de Estado se trata, los actos siempre están regidos por el protocolo oficial, cuya visión no es ser una herramienta superficial y ornamental, sino, ser un componente estratégico de comunicación con el que se gestiona la imagen gubernamental.
Historia y contexto actual
La historia de este acto inicia con el patricio Juan Pablo Duarte no solo fue, un patriota que sacrificó hasta los bienes de su familia, sino que fue el primer dominicano en rendir cuentas.
Durante la era de Trujillo, para ceremonias importantes, como la rendición de cuentas, el mandatario utilizaba un traje blanco conocido como “Chaqué”, que fue tendencia en la década de los 90. Con el pasar del tiempo, el este traje dejó de ser atractivo, quedando en desuso, al igual que el traje diplomático.
La Rendición de Cuentas se desarrolla cada 27 de febrero, donde el presidente debe exponer, a sus soberanos, los avances hasta esta fecha.
Por Rocío Regalado
