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26 de febrero 2026
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OpiniónRafael AlmánzarRafael Almánzar

Clásico Mundial: más que un torneo, una marca país

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RESUMEN

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El Clásico Mundial de Béisbol no es solo un evento deportivo. Es una vitrina geopolítica, una plataforma comercial y, para la República Dominicana, una reafirmación de identidad. Cada edición nos recuerda que el béisbol no es únicamente nuestro pasatiempo nacional: es parte de nuestra marca país.

República Dominicana llega a cada Clásico con una mezcla de talento, presión y expectativa que pocos pueden igualar. No es casualidad. Somos una fábrica constante de grandes ligas, un territorio donde el béisbol es movilidad social, industria y orgullo colectivo. Cuando el equipo dominicano salta al terreno, no representa únicamente a una federación; representa a barrios, academias, inversionistas, entrenadores, familias y a una economía que gira alrededor del diamante.

En el plano deportivo, el reto siempre será la cohesión. Tener estrellas no garantiza campeonatos. El Clásico exige química, planificación y una estructura que entienda que el torneo se juega en marzo, en medio de intereses de MLB, aseguradoras y equipos. La gestión del roster es tan estratégica como el line up. Ahí es donde se separan los equipos talentosos de los equipos campeones.

Pero el verdadero partido también se juega fuera del terreno.

El Clásico es una oportunidad comercial gigantesca para la República Dominicana. Cada transmisión internacional, cada jersey vendido, cada activación de marca, posiciona al país como potencia deportiva. Las marcas locales e internacionales encuentran en el equipo dominicano una plataforma emocional de altísimo impacto. No es lo mismo pautar en un evento cualquiera que hacerlo cuando todo un país se paraliza frente a un juego.

Además, el efecto multiplicador es real. Turismo, consumo interno, derechos de transmisión, patrocinio y presencia digital se activan de manera simultánea. En un contexto donde el deporte es cada vez más entretenimiento y negocio, el Clásico nos permite proyectar una narrativa moderna: talento global con raíces caribeñas.

Sin embargo, debemos pensar estratégicamente. ¿Estamos capitalizando al máximo esa exposición? ¿Existe una agenda comercial y de marca país alineada entre sector público y privado? El Clásico no puede verse solo como una competencia de semanas; debe asumirse como un activo estratégico de posicionamiento internacional.

Para la República Dominicana, ganar el Clásico es importante. Pero entenderlo como plataforma económica y diplomática es imprescindible. Porque cuando suena el play ball en el Clásico Mundial, no solo compite un equipo: compite la imagen de todo un país.

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