RESUMEN
Al cumplirse cinco años del gobierno del presidente Luis Abinader, realizamos un análisis exhaustivo de lo que muchos consideran una de las gestiones más transformadoras de la historia reciente de la República Dominicana.
Luis Abinader asumió la presidencia el 16 de agosto de 2020, representando al Partido Revolucionario Moderno (PRM), tras prestar juramento ante la Asamblea Nacional para el período 2020-2024. Posteriormente, tras presentarse nuevamente ante el electorado en las elecciones del 19 de mayo de 2024, fue reelegido para un segundo mandato que se extenderá hasta el 16 de agosto de 2028.
Este 16 de agosto no solo marca el inicio oficial de su segundo mandato, sino también el quinto año consecutivo al frente del Poder Ejecutivo. Por ello, resulta oportuno destacar los principales avances logrados durante su gestión en distintas áreas del quehacer gubernamental, que han posicionado al país como una de las economías más dinámicas de la región.
Desde su campaña electoral, Abinader se comprometió con la transparencia y el respeto al uso de los fondos públicos. Su gobierno ha sido reconocido por fortalecer los mecanismos legales e institucionales de control, promoviendo una política de “cero tolerancia” a la corrupción, con régimen de consecuencias claro y efectivo.
En cuanto a las designaciones en las Altas Cortes y órganos extrapoder, la diferencia con gestiones anteriores ha sido notable. Se ha priorizado la independencia de los nombramientos, alejándose de los vínculos partidarios, lo que ha sido bien valorado por diversos sectores de la sociedad.
Una de las políticas sociales más impactantes ha sido la entrega masiva de títulos de propiedad a familias que, por décadas, vivieron en la informalidad. Aunque el programa fue iniciado por gobiernos anteriores, el actual le ha otorgado una prioridad sin precedentes, alcanzando cifras récord a nivel nacional. Esta acción ha representado un avance significativo en seguridad jurídica y desarrollo económico.
A pesar de los desafíos internacionales de los últimos cinco años, como la pandemia del COVID-19 y la inflación global, la economía dominicana se ha mantenido sólida. Los indicadores macroeconómicos reflejan un crecimiento sostenido, con una tasa de cambio estable y un clima cada vez más favorable para la inversión extranjera.
Las recaudaciones fiscales también han mejorado, gracias a una gestión eficiente de las instituciones recaudadoras, permitiendo mayor inversión social sin necesidad de aumentar significativamente la carga tributaria.
Aunque el país siempre ha contado con sol, playa y arena, el auge del turismo ha sido el resultado de una estrategia efectiva y coordinada. El presidente Abinader, quien además dirige el Gabinete de Turismo, junto al Ministerio de Turismo, ha logrado posicionar a la República Dominicana como una reconocida marca país en el ámbito turístico.
El crecimiento del sector se evidencia no solo en el número de visitantes y turistas por vía aérea, sino también en la apertura de nuevos puertos para cruceros, incluso en regiones antes desatendidas como Pedernales, donde las alianzas público-privadas han dinamizado significativamente la economía local. El desarrollo de nuevos polos turísticos y la expansión de los existentes han sido parte de una visión clara de crecimiento sostenible.
A través del Ministerio de la Vivienda y Edificaciones (MIVED), se han construido y entregado más de 10,000 apartamentos a familias de escasos recursos. Esta política habitacional ha sido uno de los sellos distintivos de la gestión, apostando por la dignidad de los dominicanos más vulnerables, quienes ya cuentan con un techo propio.
En el ámbito educativo, la implementación del Sistema de Transporte Escolar (TRAE) ha revolucionado la forma en que miles de estudiantes acceden a sus centros educativos. Antes, muchos debían recurrir a motoconchos, caminar largas distancias o depender del transporte público. Con TRAE, ahora cuentan con un sistema gratuito, seguro y eficiente, que también alivia el gasto familiar y mejora el acceso a la educación. Hoy por hoy, nuestros niños llegan a sus planteles escolares de forma organizada y felices.
El gobierno ha incrementado sustancialmente la inversión en salud. Más de dos millones de personas han sido integradas al régimen subsidiado del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), se han ampliado las Farmacias del Pueblo a través de PROMESE/CAL y se han inaugurado más de 60 hospitales en todo el país. Estos avances fortalecen la red de atención y garantizan un mayor acceso a servicios básicos de salud.
En materia de seguridad ciudadana, se han dado pasos firmes. El aumento salarial para los miembros de la Policía Nacional con un mínimo equivalente a US$500 mensuales, la reforma institucional y la mejora en las condiciones laborales forman parte de una estrategia integral para dignificar el servicio policial.
Las Fuerzas Armadas también han recibido respaldo y equipamiento, reflejando el compromiso del gobierno con la defensa nacional y el respeto a nuestras instituciones castrenses.
En cuanto a la situación con Haití, el presidente Abinader ha asumido una postura firme en defensa de la soberanía nacional. Ha enfrentado presiones internacionales con determinación, priorizando siempre los intereses del país y reafirmando el compromiso con la integridad territorial de la República Dominicana.
A tres años de concluir su gestión, las expectativas sobre el legado del presidente Abinader son altas. Con grandes proyectos de infraestructura en marcha, una economía estable y un enfoque en el desarrollo social, todo apunta a que su gobierno será recordado como el más influyente y transformador en la historia dominicana.
Por ello, es fundamental que sus simpatizantes y aliados continúen respaldando esta gestión, defendiendo sus logros con responsabilidad y compromiso.
Por: Paul J. Maldonado B.
