RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, REDACCIÓN DIGITAL.- Un equipo de la Universidad de Oxford en el Reino Unido y el Museo Nacional y la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, han descubierto un ladrillo de hace 2,900 años en el norte de Irak, que ha resultado ser una excelente cápsula del tiempo de ADN.
Resulta que cuando se fabricó este ladrillo hace milenios en una zona de Irak, se utilizó barro del Tigris, un gran río de Asia Occidental, además de paja y excremento de animales.
Es por ello que las muestras extraídas les ayudarán a los científicos a conocer en detalle y también clasificar la flora de la época, por las partículas orgánicas que se conservaron en el ladrillo.
Entre las plantas identificadas a través del análisis de ADN del ladrillo de 2,900 años se encuentran la col, el abedul, la mostaza, el laurel, las gramíneas monocotiledóneas (posiblemente trigo) y el brezo.
La investigadora principal es Sophie Lund Rasmussen, de la Universidad de Oxford, quien se mostró asombrada por la capacidad de un simple ladrillo para preservar datos ecológicos milenarios.
Según ella, la preservación del ADN fue posible gracias a las variaciones en los métodos de fabricación de ladrillos a lo largo de los años.




