RESUMEN
Analizando noticia... por favor espera.
Sobre el tema de la movilización militar en la frontera de nuestro país, quiero comentar lo siguiente:
La frontera dominico-haitiana, posee una extensión de aproximadamente 391 kilómetros, de los cuales 17 kilómetros están compuestos por ríos y/o lagos, 219 kilómetros de terreno común, 313 pirámides de control divisorio, 6 puentes fronterizos, 4 pasos formales (Jimaní, Pedernales, Elías Piña, Dajabón).
La acción militar que se lleva a cabo en esa zona es real.
Se han filtrado muchas informaciones sobre la operación rescate de ciudadanos americanos, conjunta con EEUU porque es imposible hacer algo así sin que la población lo note.
Esos guardias no salieron de un sólo punto hacia la zona fronteriza y muchos no se vieron por que estaban en zonas cercanas a sus puntos de acampar.
Si hacemos un simple ejercicio matemático y dividimos esos militares movilizados (aproximadamente unos 11 mil) entre la longitud de la frontera, sólo tendríamos a 29 militares por km.
Pero hay muchísimos de esos kms de frontera que no son transitables, por lo que se concentran en los pueblos con frontera y otros lugares estratégicos que ya las FFAADD tienen identificados.
Lo más importante en este caso, es salvaguardar nuestro país a toda costa e impedir una migración en estampida de nuestros vecinos Haitianos, los cuales siempre han creído que somos el enemigo, que toda la isla les pertenece y eso no lo quieren reconocer muchos necios «defensores de los derechos humanos» de nuestro país que parecen vivir en una burbuja, apartados de toda realidad (política, económica y social) y SIEMPRE CONTRARIOS a las medidas migratorias que asuma nuestro país (no importando que partido o presidente esté al mando del gobierno dominicano).
Somos dos pueblos diametralmente diferentes desde nuestra formación histórica ancestral (mezclas culturales distintas, creencias religiosas diferentes, idioma distinto, comportamiento colectivo diferente, etc) a pesar de todos nuestros problemas sociales, producto de un mal manejo político que nos ha afectado por décadas y que este gobierno tiene en sus manos enderezar, o por lo menos impedir que sigamos por el derrotero del mal camino.
Soy partidario de asumir este momento como punto de partida para poner las cosas en orden con relación a Haití, que sólo ha sabido ofender, asquerosear y menospreciar la ayuda y el trato que Republica Dominicana le ha brindado por años y que nuestros detractores ignoran o tratan siempre de deslucir.
Estos seudodefensores de los derechos humanos, específicamente de los Haitianos (periodistas, humanistas, «religiosos», extranjeros y otros necios) esperan momentos como estos para sacar ventaja económica de las instituciones que representan y, además, presentarse como buenos samaritanos que están del lado de los desvalidos, sin detenerse a observar el daño que le hacen a nuestra nación, la cual tiene TODO EL DERECHO de exigir respeto por nuestra soberanía que tanto sudor, sangre y lágrimas nos ha costado.
Basta con hacer una pequeña encuesta a la población, para darnos cuenta del malestar colectivo que los ciudadanos sentimos al ver como nos doblegan a asumir una responsabilidad que para nada es nuestra y que solo lacera nuestra economía, destruye la buena convivencia en campos y ciudades donde se radican los inmigrantes ilegales haitianos de forma invasiva, ilegal y en total hacinamiento fuera todo control, y lo peor es que no respetan nuestras leyes, depredando y ensuciando todo lo que está a su alrededor, así como desplazando a nuestra clase menos pudiente en lo que se refiere a los servicios de salud y otros planes sociales del Estado.
Quiero concluir diciendo que, con todos nuestros problemas, la República Dominicana aun es el mejor país de las Antillas, parte del caribe y más allá, pero necesitamos unirnos como nación para evitar atropellos internacionales e imposiciones de las potencias que sólo quieren desvincularse del problema haitiano y cargárselo a los dominicanos, quienes no podemos ni queremos y no tenemos que asumir algo que NO NOS CORRESPONDE.
Sigamos abogando y defendiendo a nuestra REPUBLICA DOMINICANA porque ESE SI ES NUESTRO DEBER COMO DOMINICANOS.
Por: Enmanuel Melo Cuello
