Caso de Leslie: Violencia, tránsito y delincuencia

Por Jose Espinosa Feliz

A veces suceden acontecimientos, que son difíciles que se le pegue a uno, pero el caso sucedido a la Arq. Leslie Rosado todos los dominicanos que andamos en la calle, de una u otra manera, estamos expuestos a que nos ocurra. Nadie con su sano juicio se pararía al ser chocado por atrás en un lugar oscuro o poco frecuentado. Las explicaciones sobran: eso es uno de los modus vivendi de la delincuencia y ya todos estamos advertidos y pendientes a emprender la huida.

La muerte de la Arq. Leslie Rosado ha impactado de manera dramática a la sociedad, nada podrá devolver la vida ni mitigar el dolor de los familiares ni la indignación de todos los que de una u otra manera sentimos el impacto en nuestro corazón, ni siquiera que el matador pague su culpa. Volver atrás la historia para evitar la muerte sería el único bálsamo que cerraría las heridas. Una joven profesional con todo el futuro por delante que murió fruto de la violencia y por el temor que tenemos todos de pararnos, porque nadie sabe, qué puede pasar.

Violencia y delincuencia, dos flagelos que se unen para aterrar al más valiente. Detenerse, que es lo legal, lo justo y lo humano, también puede ser que consiga la muerte, ya nadie sabe si es un puro accidente o un atraco para arrancarte todo, incluyendo la vida.

¿Qué estamos haciendo para evitar la violencia? ¿Qué mensaje le estamos enviando a la sociedad, a nuestros hijos para evitar la proliferación de este virus que nos domina? Los que hoy se sienten indignados y adoloridos. ¿Están aportando a la disminución de la violencia poniéndose su vacuna de tolerancia? ¿Están el gobierno, los medios de comunicación y las redes sociales fomentando una cultura de paz y tolerancia?

Todo el liderazgo debe poner de su parte. Aquella persona que, en un programa de televisión, de radio, en la cámara de diputado o en el senado muestra como su mejor carta de presentación: la violencia, no debe sentirse indignado cuando ésta se lleva una vida. Debemos saber que las sociedades y más la de estos tiempos: de las redes sociales es una esponja, y absorbe lo que se le presente.

Es necesario enviar un mensaje de sosiego y dejar de creer que ser violento significa ser más hombre o más mujer. Todos recordamos al joven que le tiró el café encima a una empleada de una cafetería, el descontrol y la furia lo segó, gracias a Dios que no tenía un arma en la mano. Hace pocos días otro señor, por un simple roce a su vehículo le pinchó con un cuchillo los cuatros neumáticos del vehículo de una indefensa mujer. ¿Qué hubiera pasado si la dama, su normal indignación la hubiese ligado con la violencia?

Dice Baltazar Gracián en su libro El arte de la prudencia, “que la furia desenfrenada viene de los excesos de la pasión…” ¿Cuántos arrepentimientos no habrán tenido aquellos que cometieron algún hecho irremediable, tan solo por perder la cordura?; ya sea por ego o por la furia incontrolable del momento. Lo mejor es crear en el subconsciente un espacio de cordura donde se puedan manejar esos momentos imprevistos que nos trae la vida.

 

Por José Espinosa Feliz

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