Durante años he denunciado el deterioro y la ocupación irregular de una zona que debería ser motivo de orgullo nacional: la rotonda ubicada en la unión de Santo Domingo Oeste y el Distrito Nacional, justo en la entrada a la capital desde el Cibao, km 13 Autopista Duarte con Prolongación 27 y República de Colombia.
Este espacio, que naturalmente funciona como un área verde de separación entre dos municipios, ha sido invadido poco a poco por el desorden: buhoneros improvisados, estructuras informales y abandono generalizado. Lo que debió ser un hermoso monumento, una postal de bienvenida a nuestra ciudad, hoy es un reflejo de la indiferencia de las autoridades por más de 20 años.
No es solo una cuestión estética. Es un tema de seguridad vial, de orden urbano, de respeto por el espacio público y de imagen país. ¿Cómo podemos hablar de desarrollo si ni siquiera cuidamos nuestras entradas?
He acudido a instituciones, he denunciado por años, pero el silencio de quienes tienen el poder de actuar ha sido constante.
Hoy vuelvo a levantar la voz, con la esperanza de que algún funcionario escuche y actúe, ahora que tenemos un presidente que quiere ordenar las cosas. Porque una ciudad que respeta sus áreas verdes es una ciudad que se respeta a sí misma.
Por Amerfi Cáceres
