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20 de enero 2026
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OpiniónAlfredo GarcíaAlfredo García

Carolina Mejía, la dueña de la capital

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

«Es la única funcionaria pública que al entregar la institución que dirige mantendría la fuerza de su posicionamiento en el “top of mind” de la gente»

«Es la única figura política que las marcas comerciales quieren asociarse ya que le suma en imagen y posicionamiento»

«Exhibe una gestión del ADN financieramente saneada, sin deudas a corto, ni a mediano plazo»

Carolina Mejía llega a su tercer año de gestión como alcaldesa del Distrito Nacional con notas sobresalientes y no lo digo como fan, sino que a la luz de los hechos pragmáticamente hablando, sus mismos adversarios reconocen que electoralmente hablando Carolina es la dueña de la capital, ya que 8 de cada 10 capitaleño aprueban su gestión.
La velocidad de ejecuciones que lleva su gestión vaticina un cierre por todo lo alto cumpliéndose aquello de que no es como se empieza, sino como se termina.

La alcaldesa del Distrito Nacional mide en las encuestas de sus opositores sobre el 80% de aprobación, favorabilidad e intención de voto, lo cual garantiza que si decidiera repetir en el cargo, lo haría sin mayores dificultades, pese a que afirma no se repostulará y su padre, el expresidente Hipólito Mejía, ha dicho públicamente que no quiere que se repostule.

Esa favorabilidad se debe a los más de 142 parques rescatados construidos y remozados, la recuperación de espacios públicos como el paseo marítimo del malecón de Santo Domingo y el trabajo constante de limpieza de la ciudad en momentos en que más difícil se puso la gestión municipal en medio de una crisis sanitaria mundial, que la llevó a atender lo urgente sin olvidarse lo importante.

Y es que Carolina tuvo que asumir su cargo de alcaldesa en medio del covid 19, una pandemia de la cual no se tenia certidumbre alguna de cómo manejarla y pese a ello no bajo un ápice a su empeño por hacer bien su gestión.

De igual forma se las ingenió para que el cierre del vertedero de duquesa en modo alguno interrumpiera su programa de recogida de los desechos sólidos, por lo que el Distrito Nacional, pese a esta vulnerabilidad, en ningún momento ha caído en crisis.

Asimismo, Carolina tuvo que enfrentar el aguacero más grande de los últimos 100 años que provocó inundaciones sin precedentes en la capital, no obstante, en sólo 3 horas logró que la ciudad estuviera desaguada y amaneciera completamente seca permitiendo que la actividad comercial del día siguiente retomara su flujo normal y no se viera interrumpida en lo más mínimo la cotidianidad del capitaleño.

Es tanto así que Santo Domingo ha sido la única ciudad declarada en estado de emergencia que no ve interrumpida ni un momento su cotidianidad ni su actividad comercial y todo ello en parte es gracias a los 5 millones de pesos mensuales que a modo preventivo Carolina Mejía invierte solamente en la limpieza y mantenimiento de los desagües y drenajes pluviales del Distrito Nacional y a la ayuda del presidente Luis Abinader y por medio del Ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza.

En lo político

No cabe dudas que esa valoración de Carolina, que supera el 80 por ciento de aprobación, tiene explicaciones claras y se debe a la robustez de su imagen que se ha consolidado por encima de la entidad que dirige, algo que sólo se ve en Luis Abinader.

Ello se evidencia con claridad meridiana pues, si entregase la institución que dirige, la estatura de su figura quedaría intacta con un posicionamiento en la mente de la gente consolidado que la coloca entre las primeras figuras políticas de reconocimiento social, tanto así que su puesto como alcalde que es local, la gente lo percibe como nacional, dada la dimensión que la marca Carolina Mejía ha logrado.

Sin embargo, cuando se hace ese mismo ejercicio con cualquier figura política actual, si le retiran la institución que dirige, el poder, alcance, privilegio, nombramiento y estatus que le confiere el cargo, ningún funcionario mantiene el mismo posicionamiento que ostenta siendo incumbente, salvo la honrosa excepción de Eduardo Sanz Lovatón hoy director general de Aduanas, cuya figura quedará agrandada tras su paso por DGA .

De manera que al hacer este ejercicio y razonamiento podemos colegir que la primera alcaldesa del Distrito Nacional no necesita de la fuerza que proporciona una institución para mantener su preponderancia en la arena política nacional.

Pero hay otro elemento que se debe ver como una muestra de lo que aquí afirmo y es el apoyo constante que ha recibido del sector privado, pero no de manera solapada, como siempre ocurre y ocurría en un ejercicio de buena voluntad del empresariado con los políticos, sino en una apasionada relación que se ha convertido en el principal ejemplo de alianzas públicos privadas que pueda haber y que mejor encarna la visión del presidente Luis Abinader en este aspecto, por los resultados fehacientes que se concretan.

Ello partiendo del hecho de que tradicionalmente los empresarios han sido celosos y cuidadosos al extremo de no asociar sus marcas con figuras políticas de manera expresa y clara siendo el caso Carolina Mejia la excepción, con la que todas las marcas importantes del país quieren vincular su imagen.

Cuando vemos que bancos, industrias, empresas de telecomunicaciones y empresas de varios rubros y de alcance nacional e internacional se asocian a la alcaldesa del Distrito es porque han medido antes el posible impacto y verificado que Carolina Mejía les suma en posicionamiento e imagen.

Por eso marcas como Banco Popular, Banco BHD, Banreservas, Altice, Propagas, Mejía Arcalá, Café Santo Domingo, Domicen, Texaco, Vimenca, Asociación Popular de Ahorros y Préstamos, han firmado acuerdos con la alcaldía del Distrito Nacional y no dudan en asociar su imagen con ella.

De manera que al ver todo el panorama del antes y después del paso de Carolina Mejía por la alcaldía debemos consentir que ha sido por lejos y por mucho la mejor gestión que ha dirigido los destinos de la ciudad, y la que más dificultades por coyunturas mundiales ha tenido que enfrentar, sin embargo dejará el cargo con unas cuentas saneadas sin préstamos a corto o a mediano plazo, con una aceptación por encima del 80% y un aporte de espacios públicos recuperados para la ciudad sin precedentes, en el momento que más se necesita.

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