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15 de enero 2026
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OpiniónGiancarlo VegaGiancarlo Vega

Carolina, los gobiernos locales y la respuesta eficiente ante los fenómenos naturales

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RESUMEN

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Ante los pronósticos meteorológicos del inicio de la semana pasada, la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, volvió a demostrar por qué el liderazgo municipal es la primera línea de respuesta en situaciones de emergencia. Como es habitual, convocó de inmediato el Comité de Prevención, Mitigación y Respuesta (PMR) de la ciudad, activando los protocolos preventivos frente al paso de la tormenta Melissa, cuyos efectos erráticos y de intensidades históricas pusieron a prueba la capacidad operativa del gobierno local.

Entre la estabilidad que exige conducir un territorio tan complejo y expuesto a riesgos innumerables por su ubicación geográfica, y la sensibilidad que impone su heterogeneidad social y económica, Carolina articuló de forma meticulosa a las direcciones municipales y equipos operativos con atribuciones en la gestión de riesgos urbanos. Lo hizo con la claridad de quien entiende que la preparación, la coordinación y la comunicación oportuna son los pilares de una gestión eficiente en momentos de incertidumbre.

El despliegue de más de 1,500 brigadistas y voluntarios, sumado a la coordinación interinstitucional con el COE, la Defensa Civil, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, la CAASD y otras entidades públicas y comunitarias, constituye un precedente digno de ser tomado como referencia. Pocas veces la capital había mostrado un nivel de respuesta tan integral y sincronizado, lo cual reafirma la importancia de un liderazgo municipal con visión y sentido de propósito.

Carolina suele apoyarse en sus dotes de gerente, su templanza y su cercanía, tres virtudes que le han permitido conocer pulgada a pulgada la capital del país. Sabe identificar aliados comunitarios estratégicos y estructurar líneas de acción que convierten la prevención en una cultura institucional más que en una reacción. Su clave está en que no se conforma con un solo reporte: pregunta, hurga, cuestiona y, sobre todo, sabe a quién acudir en los momentos decisivos.

No pierde tiempo en discursos ni comparaciones, porque comprende que cada contexto demanda sus propias soluciones. En la adversidad, Carolina se crece. Combina carácter con visión de servicio público, y a eso suma algo que no se aprende en manuales: una solidaridad inmensa y un amor genuino por la gente.


Por Giancarlo Vega P.

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