EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La crítica situación que atraviesa la frontera dominicana, empeorada en las últimas semanas, causa el desespero entre gran parte de la población colindante con el vecino Haití.
Con el cese del intercambio comercial la economía de las comunidades fronterizas se deteriora, ya que el 85 por ciento del comercio entre las zonas fronterizas de ambas naciones surge de comercio binacional.
Unos alegan maltrato, otros, intento de invasión, algunos alegan que es por los impuestos, mientras hay quienes ignoran la razón, pero la realidad es que la “zona apache” en que se ha convertido la frontera es un problema del Estado.
Siendo Dajabón y Elías Piña las más afectadas dentro de las provincias fronterizas, pues en la actualidad es ese mercado que mueve su economía con las ventas de artículos diversos, como son comida, ropa, alcohol, exportación de tejidos, harina de trigo, galletas, varillas de acero, cemento, entre otros, con los cuales se logra impulsar el sustento de dichos pueblos.
Casos como Elías Piña, donde se han impedido el paso de importantes cargamentos de exportación por parte de las autoridades del vecino país, así como también de la casi nula presencia de comerciantes y clientes haitianos en el famoso mercado, que como cada lunes y viernes suceden, pero que ayer solo se vio “ráfagas” de lo que este negocio suele ser. Además de la escenificación de pequeñas protestas por ambas partes.
En Dajabón, las autoridades de Aduanas de Haití impidieron el ingreso a ese país, lanzaron al río Masacre e incautaron varios productos de la República Dominicana, ahora con el alegato de que no habían pagado los impuestos correspondientes.
Plátanos, guineos, tayotas, berenjenas, pollos vivos y congelados, huevos, ajíes, lechuga, repollo, zanahoria, tomate, pastas alimenticias, embutidos y jugos enlatados fueron parte de los productos afectados.
Actos que demuestran hostilidad y falta de voluntad para encontrar soluciones; debiendo nuestros preciados vecinos recordar lo que representa la República Dominicana a su economía y viceversa.
No se debe olvidar que pese a las diferencias que puedan existir entre ambas naciones por la diversidad socio-cultural, se deben aunar esfuerzos a fines de buscar soluciones razonables, diplomáticas y acordes a esta problemática.
POR LARISSA PÉREZ




