RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. -Después del mal sabor de boca que dejó la semana pasada la exhibición de la epopeya del norteamericano Michael Cimino «La Puerta del Paraíso» las obras de Bertolucci, Berlanga y Andrzei Waida han restaurado las esperanzas del público y la crítica.
Se exhibió la película de Bernardo Bertolucci «La Tragedia de un hombre ridículo”, recibida con muestras de escepticismo por unos, y de entusiasmo por otros.
El «Hombre ridículo» es Ugo Tognazzi, un industrial de la ciudad de Parma, salido de la nada, pero que llega a tener una próspera empresa, y tiene que enfrentar el secuestro de su hijo por un grupo terrorista.
Con ayuda de su mujer (Anouk Aimé), intenta reunir la fuerte suma de dinero que reclaman los terroristas. El industrial, como es de suponer, tiene cierta repugnancia a perder todo lo que ha conseguido reunir a lo largo de una vida de trabajo. Y, por eso, no se da demasiada prisa en facilitar el contacto con los secuestradores de su hijo, e incluso piensa en valerse del rescate para hacer una operación financiera, pensando que su hijo ya ha sido eliminado por los secuestradores.
El resultado, que se sospechaba desde el principio, es que todo ha sido una farsa montada por el hijo del industrial. Con más astucia que el dueño de la empresa, los secuestradores ganan la partida.
La conclusión de la obra y su «moraleja» encuadran perfectamente en la temática y los postulados ideológicos del autor de «Último tango en París»: el mal se encuentra precisamente albergado en los grandes negocios, y hace presa de los que amasan su fortuna a cambio de cualquier cosa.
Según dijo el mismo Bertolucci, esta película «refleja la ambigüedad que creo es típica de la vida italiana de hoy, y también de la vida de otros países.
Ya no hay nada seguro, nada cierto. Nadie sabe ya qué es la verdad. Los niños de hoy son parte de con él mejor que sus padres. Son peces que nacieron en las agitadas aguas en que estamos los demás intentando aprender a nadar»
LECH WALESA HASTA EN EL CINE
El mismo lunes se exhibió en la sala del Festival la película «Un Hombre de hierro» del director polaco Andrzej Wajda, en torno a la discutida figura sindical de Lech Walesa.
Con esta obra, el director polaco vuelve mostrar la actualidad social y política de su país, a través de un drama que ensalza las luchas de la clase obrera a través de los años, para llegar hasta el actual desarrollo del movimiento sindical independiente.
Con la actuación del propio Lech Walesa, la película reconstruye lo que ha sido la lucha obrera polaca. Andrzej Wajda, galardonado recientemente por su película «El director de Orquesta», da sobradas muestras de la maestría que le caracteriza.
UN RESPIRO CON LA COMEDIA DE BERLANGA
La presentación de la entrada oficial española «Patrimonio Nacional» constituyó una verdadera bocanada de aire fresco en el Festival, que había estado marcado hasta ahora por una desusada seriedad en los temas tratados.
La película cuenta la historia de un aristócrata español, que al finalizar la dictadura de Franco, y tras treinta años de «exilio voluntario’ a treinta kilómetros de Madrid, regresa a su palacio de la Capital española, esperando volver al estilo de vida propio de la m44onarquía de antaño.
Al llegar al palacio se encuentra con que su esposa era adicta al régimen franquista, y no le recibe como él esperaba. Sus intentos por establecer contacto con el Rey, fracasan rotundamente, y el Marqués de Leguineche se encuentra desubicado y en un mundo cada vez más extraño.
Berlanga cumple ahora sus bodas de plata con el Festival de Cannes. Fue en 1956, cuando se presentó por vez primera en Cannes con la película de Juan Antonio y el propio Berlanga «Bienvenido, Mister Marshall», que fue todo un éxito por su fino humor y aguda crítica social, hasta donde las circunstancias permitían.
Sin embargo, en «Patrimonio Nacional», y después de veinticinco años de labor, Berlanga logra una sátira mordaz de toda una época, que hace reír al tiempo que flagela con su crítica, una combinación explosiva tratándose de un español.
EXPOSICION EN ALTOS DE CHAVON
ROMANA. – Tres jóvenes artistas de estilos y nacionalidades diferentes han alcanzado aquí un resonante éxito en su primera exposición conjunta, visitada por centenares de turistas y amantes del arte.
La muestra de Toni Oquet (República Dominicana), Mark Gordon (Estados Unidos) y Washington Ledesma (Uruguay) será clausurada el próximo día 31.
De su trabajo ha dicho la crítica: «Los nuevos trabajos de Tony Oquet parte claramente de sus anteriores pinturas figurativas atrevidos en su logro de la inter acción de formas rectangulares, las cuales demuestran el vigor, sagacidad y buen gusto de la artista. A veces sus colores son luminosos, como en «Trilogia Bayahibe».
De Gordon se afirma que hay en él un balance combinado con la armonía y la integridad.
«Los trabajos de cerámica de Gordon tienen la armonía de las ánforas griegas, aunque sus proporciones y la elegancia de sus líneas son claramente orientales».
De Ledesma: «sus figuras forman una pictografía, una tira cómica de fantasía precolombina que a la vez le hacen homenaje v parodia a todas las superficies decorativas que se hayan hecho en la cerámica”.
Un comentario de José L. Sáez
Por José Luis Sáez
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