Cambios en el gabinete

Por Manuel Hernández Villeta lunes 6 de febrero, 2017

Es necesario que un terremoto sacuda a la administración pública. Hay muchos ministros que no realizan el trabajo. Hay directores generales que están cruzados de brazos. El esfuerzo de las visitas sorpresas del presidente Danilo Medina parece que no impacta en funcionarios perezosos.

Con motivo del Día de la Independencia hay que remenear la mata. Sin exageración, deben ser enviados a sus casas el sesenta por ciento de los ministros y funcionarios de menor jerarquía. Hay que trabajar en base a los resultados, y no a las caras bonitas o los sacos recién estrenados.

Muchos funcionarios ni siquiera tienen buena cobertura informativa, sus relaciones son pésimas con la comunidad, no resuelven problemas atinentes al cargo, y se olvidan que su accionar tiene un ángulo que es político, y de respaldar la imagen del gobierno.

Hay ministros que pueden estar haciendo un trabajo aceptable, pero no sintonizan con su área de servicio. Tenemos dos ejemplos, los ministerios de Salud Pública y Educación. Hay problemas con los médicos, las enfermeras, los para-médicos y del otro lado con los maestros. Hay que encontrar soluciones.

La única salvación para la crisis eterna entre maestros y médicos con los funcionarios, es un cambio en esos ministerios. La ministra de Salud Pública es una profesional con luchas sociales de larga data, pero ha llegado al fin del camino con una pared infranqueable que son las demandas de médicos y enfermeras, y la falta de asistencia y cobertura en los hospitales públicos y la medicina preventiva.

En Educación, los maestros comienzan a faltar a clase para hacer demandas de un aumento salarial. El ministro actual peca de ser un hombre ordenado y disciplinado, pero le falta calle, malicia, arremangarse la camisa hasta el codo, para poder lidiar con un sector tan levantisco como los maestros agremiados.

Por ahora me voy con estos dos ministerios. Hay otros donde se tiene que pasar la mocha, pero será material de otros trabajos de aquí a la rendición de cuentas del día 27. Sin cambios, podría dar la impresión de que el gobierno va lento, los funcionarios no arrancan, mientras el presidente corre a 300 millas por ahora.

Hay que poner a los funcionarios que dejen las muletas y pongan el acelerador al mismo ritmo de las visitas sorpresas. La inercia, la dejadez y la falta de acción de esos funcionarios empañan la gestión de Danilo Medina. Es hora de aplicar el bisturí y quitar la llave al que no puede encender el motor de arranque de su ministerio. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

Comenta