RESUMEN
Antes de entrar en materia de desarrollo de la temática titulada que nos ha de ocupar; debo priorizar mi expresión de solidaridad y pesar ante el dolor que embarga a la familia Pérez Marranzini por el sentido fallecimiento de Doña Mary (Fundadora del Centro de Rehabilitación) a todo el conglomerado de la Fe Católica por el fallecimiento de su santidad el Papa Francisco y, por igual, a todas las familias que perdieron sus seres queridos en la muy lamentable y triste tragedia de la discoteca Jet Set; que el gran poder de Dios acoja en su santo seno y le conceda paz eterna a los fieles difuntos que partieron de nuestro mundo, a la vez que fortalezca y le de resignación a todas y cada una de las familias afectadas con tan luctuosos acontecimientos.
Con el cumplido de orden prescrito, me permito introducirme en la exposición de mis inquietudes en torno a los actos humanos que inciden en nuestro diario vivir y, que la tristeza universal del catolicismo y el luto nacional que la tragedia en la discoteca Jet Set nos ha impuesto, representa una especie de conexión directa con la actitud y el sentido de responsabilidad social que en determinada circunstancia pudiese asumir cualquier ser humano (Para bien o, para mal de sus semejantes).
La resistencia a todo cambio es tendencia arraigada en la psicología humana, para muchas personas representa incertidumbre, es como caer al vacío, es temor al fracaso o tal vez, a perder algo; lo conocido es familiar, resulta mucho mejor, aunque pudiese implicar limitación. La IA define al ser humano como “un individuo de la especie homo sapiens, que equivale a hombre sabio”. Es sabio por tener conocimientos profundos sobre determinada materia, ciencia o arte, además de su capacidad al emitir juicios de valor en base a su experiencia, entendimiento y conducta prudente en la vida. También, al ser humano se le define como “la especie dominante en el planeta tierra”.
Es aceptación generalizada en los creyentes y practicantes de la fe católica, que Dios creo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza y que estos, en su momento, fueron inducidos hacia el fiel cumplimiento de los Diez Mandamientos dictados por Dios para facilitar las vías del respeto y el entendimiento entre los seres humanos que habitan el Planeta Tierra. ¿El ser humano (Macho y hembra) al margen de sus aciertos y desaciertos del pasado, en la actualidad, se ha planteado cambiar su rumbo? ¿Le interesa vivir en comunidad? ¿Respetar y ser respetado? Como sigue la vida su agitado curso, todo parece indicar que nos mantendremos prisioneros de los desaciertos; hay vacío de poder y, mucho más vacío de voluntad, solo nos limitamos a sobrevivir cada crisis sin asumir postura firme y diáfana en la solución de cada evento nocivo que nos impacta.
Varias regiones del Planeta Tierra, en el que convergen cinco continentes (Asia, África, América, Europa y Oceanía; un sexto continente, es Antártida) viven los horrores de las guerras, el terrorismo, la corrupción, las dictaduras, el narcotráfico con sus efectos colaterales y, como motor impulsador, un reducido sector del ente humano es el artífice en la planificación y ejecución de los eventos que perturban la paz y obstruyen el entendimiento en cada escenario afectado. Pareciera como si no nos formamos para convivir en paz, respeto y libertad. Los conflictos sociales que a diario afronta el ser humano, tienen su origen de manera incisiva en la inobservancia de los diez mandamientos que Dios hizo grabar en aquella piedra y que Moisés fue su receptor y designado para su difusión-enseñanza en todo el Planeta Tierra para propiciar armonía y respeto en la interacción humana; con especial énfasis, en su orden cronológico, resalto los últimos cinco mandamientos marcados del seis al diez, pero, con vehemencia si fijamos especial atención al sexto y decimo mandamiento, hay que resaltar que la generalidad de nuestros lideres políticos y comunitarios, en especial, los que han tenido la suerte de ascender a funciones ejecutivas de Estado, incluido por demás, muchos hombres y muchas mujeres con vinculación o no a los liderazgos prescritos, se olvidaron y se olvidan de la profundidad interpretativa y de sumisión contenida en los dictados 6-“NO MATARAS” y 10-“NO CODICIARAS…, NI NADA QUE LE PERTEZCA A TU PROJIMO”.
Nuestro continente americano en todas sus regiones, sin excepción, las páginas que recogen sus historias exponen los excesos y abusos cometidos por gobernantes y gobernados en perjuicio del erario, la institucionalidad y la seguridad ciudadana. Particularmente, la Republica Dominicana que es una isla enclavada en el Caribe y que ocupa la parte occidental de la misma, es compartida en su parte oriental con la Republica de Haití (Nación con una cultura radicalmente distinta y sin habito institucional, hoy, sumida en una profunda crisis humanitaria y de legalidad). Por su parte, la nación dominicana, expone una evolución geopolítica un tanto accidentada, pero con notable aprovechamiento en su posicionamiento socioeconómico. En la patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón, se ha cultivado un dual ambiente inequívoco que se denomina vacío de poder y vacío de voluntad, sin que se haga nada por un cambio de rumbo que nos inserte en el camino de la equidad y la paz en libertad plena.
El recorrido hacia el logro del cambio humano debe iniciarse por la comprensión, aceptación y cumplimiento de dos simples mandamientos divino de la ley de Dios y con ello, asumir el compromiso de respetar y ser respetado como garantía de plena vida en comunidad; esos dos mandamientos, entre los diez dictados a Moisés, son: Sexto mandamiento: No mataras.
El ser humano debe poner fin a la ola de violencia que hemos permitido expandir desde el seno de la familia (Agresión verbal y física -feminicidio/infanticidio-) hacia el espacio exterior de convivencia abierta entre hombres y mujeres (En autopistas-carreteras-caminos-avenidas-calles-centros laborales, educativos, salud, convenciones, deportivos, diversión, expendio de servicios financieros-prendas de vestir- alimentos y bebidas, etc.) en los que la violencia humana se ha dado cita infernal especifica e indiscriminada en el descorrer de los años. Todo acto entre humanos tiene un inicio y tiene un final en el que la violencia no tiene que ser opción obligada o alterna, pues la palabra avalada en verdad y respeto debe imponerse como estandarte de entendimiento civilizado en cualquier escenario donde la disidencia presente su credencial.
Se precisa con urgencia endurecer el castigo a todo confeso autor o autora de un crimen humano en circunstancia injustificada, cuya sentencia jurídica debería ser la pena de muerte (Castigo ejemplar) y, si la dirigencia nacional la considera “muy inhumana” entonces, debe optarse por la “cadena perpetua” o en mínimo cien años de cárcel sin derecho a recibir visitas de ninguna índole ni en ninguna época del año calendario (Se requeriría una modificación a la constitución vigente en su Articulo 37.- Título II, Capítulo I, Sección I, al consagrar el “derecho a la vida” con prohibición expresa de establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte. Excelente incentivo proteccionista en favor de los que destruyen vidas humanas y que no reconocen ni respetan el “derecho a la vida” …
Pequeños esfuerzos pueden contribuir al logro de un cambio humano y, para muestra, les cito algunas pequeñeces asumibles:
1) Respete su vida y la vida de sus semejantes.
2) Respete el TIEMPO y mejorara su rendimiento, su salud y su bienestar general.
Duerma/descanse en máximo 6 / 7 horas cada día;
Su desplazamiento al trabajo hágalo de manera ordenada, asuma el control ante posibles imprevistos y de esa forma evitara alteración emocional y eventual daño material;
En el trabajo, su descanso intermedio asúmalo en pleno control del lapso establecido;
Al retornar a su hogar propicie un ambiente de afecto, cordial comunicación y buena disposición en los quehaceres domésticos.
3) Respete las NORMAS de convivencia comunitaria al incorporarse en la interacción social del día a día.
Si se desplaza caminando salude y corresponda el saludo con sus semejantes;
Respete las ordenanzas municipales. / “No Pasajero” no puede en ese espacio esperar auto o guagua del transporte público para abordarlo ni el chofer pararse a recoger pasajeros. / No tire basura en las vías públicas. / Todo conductor, chofer y motorista está en la obligación de respetar, por igual, las normas de tránsito y, la autoridad competente hacerlas cumplir sin discriminación. /Comunique a la autoridad competente cualquier daño en la vía pública que pueda representar peligro para cualquier peatón o equipo de movilidad vial.
Decimo mandamiento; No codiciaras la casa de tu prójimo, ni a su mujer, ni a su siervo, ni a su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca a tu prójimo.
Como la constitución dominicana en vigencia contiene , en parte, rasgos de codicia en franco desconocimiento del décimo mandamiento de la Ley de Dios, deberíamos exigir a la dirigencia política y demás sectores incidentes en la conducción socioeconómica de nuestro país, que asuman su rol con más vergüenza y respeto hacia los hombres y mujeres (La inmensa mayoría) que han preferido dejarles todo el espacio social para su insaciable disfrute con la esperanza de que al menos cumplan y hagan cumplir las debilitadas leyes y normas que a su antojo y conveniencia grupal han ido acomodando para proteger sus intereses comunes en detrimento del bien común general de los dominicanos y dominicanas. La actual constitución dominicana, en muchos aspectos de su contenido, está plagada de burla, permisividad, iniquidad y apadrina conducta impropia en perjuicio del orden social y los señores/señoras del poder legislativo con potestad asignada para su enmienda y rescate de vergüenza cívica, lo ignoran para no tocar sus intereses particulares. Necesidad nacional reiterada; hay que adecentar y respetar la carta magna dominicana.
La revuelta de abril del 1965 acaba de arribar a su sesenta aniversario, su propósito de retorno al orden constitucional de 1963 no fue alcanzado; la constitución de hoy, si se repitiesen las circunstancias que motorizaron la revuelta de abril, demos por seguro que ningún ciudadano/ciudadana que tenga claro el concepto de lo que es respeto, honor y equidad, se ha de lanzar en lucha para su defensa.
Con mis mejores deseos y aporte constructivo, por una mejor nación dominicana.
Por: Ricardo Fabián.
