El país tiene en su cabeza una especie de socialismo mental que no lo deja progresar. Se asume que todo lo público es gratis y que nadie debe de pagar por ello. Y mucho menos tener responsabilidades por su uso, pese a que todos presumen derechos sobre esos servicios que se brindan desde el Estado.
Tenemos que cambiar esos criterios que no nos permiten modificar nuestros códigos de conducta. Preferimos hospitales públicos gratis con malos servicios que centros de calidad en que se pague razonablemente. Preferimos quejarnos de la baja calidad de los mismos que asumir el compromiso de pagar por nuestra salud y por la de nuestros seres queridos.
El presidente Danilo Medina Sánchez acaba de abrir el hospital Darío Contreras luego de un replanteo de sus edificaciones y sus áreas de servicios. Es un centro con tradición en traumatología que ha vivido cayéndose a pedazos, pese a que casi todos los accidentados acaban recibiendo servicios allí, sin importar la condición social y económica.
El mandatario ha dicho que las ARS deberán pagar los servicios que se presten allí, y es algo más que justo porque la gente paga por ellos y esas empresas se han quedado con esos recursos.




