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4 de febrero 2026
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OpiniónElizabeth MenaElizabeth Mena

Cambia el Chip: 30 años de Derecho, 30 años de vida

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RESUMEN

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Hoy cumplo 30 años de haberme graduado de Derecho en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Treinta años que han sido, más que una carrera, una aventura. Una vida de aprendizajes y, sobre todo, un constante “cambia el chip”.

Mis inicios en el área fueron como paralegal junto a Don Salvador Jorge Blanco y Orlando Jorge Mera. Allí descubrí no solo los principios básicos del trabajo en una oficina de abogados, sino también el valor de la unión familiar. Ver a Doña Asela sostener a su esposo en momentos difíciles y a Orlando levantar una práctica legal desde cero, me enseñó que la familia es el primer pilar de cualquier proyecto.

Luego, de la mano de Edgar Barnichta, tuve el privilegio de acercarme al derecho tributario. Más allá de las normas, él me mostró lo que significa la resiliencia: la determinación de superar obstáculos y la certeza de que las barreras más fuertes no son físicas, sino mentales. Y nuevamente confirmé que el apoyo de tu compañero de vida y de tu familia es la base para todo.

Esa formación me llevó al mundo de la banca, donde aprendí la importancia de los procedimientos, de la disciplina, del cumplimiento y de la gestión de riesgos. Fueron años que me abrieron la puerta hacia otro gran capítulo de mi vida profesional.

De la mano de Norman de Castro, entré a Pellerano & Herrera, la gran escuela del derecho dominicano. Allí descubrí que el derecho no son solo leyes: es el negocio mismo. Que el abogado es un facilitador de confianza, un puente que hace posible los acuerdos. Aprendí a valorar la innovación, a perder el miedo al cambio y a vivir el trabajo en equipo con sentido de responsabilidad y servicio al cliente.

Fueron innumerables las transacciones que marcaron esa etapa, pero lo más valioso fueron las amistades convertidas en familia. También allí conocí la visión de futuro de la Familia Punta Cana, que me enseñó que nada llega rápido ni fácil, y que el verdadero liderazgo requiere fe, paciencia y compromiso. No todos los proyectos fueron exitosos; de algunos guardo grandes lecciones, como aquella que me marcó para siempre: el ego nunca es buen consejero, y escuchar solo a quien te dice lo que quieres oír es un error. La verdadera fortaleza está en abrirte a tu equipo, a la crítica y a las voces que te advierten.

En la firma también me acerqué a la minería, y puedo decir con certeza que me enamoré de este sector. Descubrí que es un campo que exige comunicación clara, sostenibilidad y responsabilidad, y que está intrínsecamente ligado a la correcta administración y a la visión de largo plazo.

Hoy, 30 años después, me encuentro en una nueva etapa. Lidero mi propia firma de consultoría, que es mucho más que legal: es integral, como lo es el derecho mismo. Una herramienta para la convivencia social, para los negocios y para la construcción de un país más sólido.

Celebro estos 30 años con gratitud, mirando atrás con orgullo y hacia adelante con ilusión. Y sobre todo, reafirmo que esta profesión es, en sí misma, un constante cambia el chip.

¡Feliz aniversario a mis compañeros de la Promoción PUCMM 95!

Por Elizabeth Mena

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