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2 de enero 2026
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3 min de lectura Una mirada al pasado

Caamaño llegó con sus hombres armados en 1973, pero lo ejecutaron en las montañas

A Caamaño lo agarraron vivo y lo ejecutaron en las montañas, dos semanas después del desembarco.
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Al frente de ocho hombres el gran Coronel de Abril, Francisco Alberto Caamaño Deñó, llegó a costas dominicanas el 2 de febrero de 1973, para tratar de instalar en las montañas una guerra de guerrilla que diera al traste con el régimen encabezado por el Dr. Joaquín Balaguer.

El atropellado desembarco se realizó por San José de Ocoa, cuando los nueve ocupantes abandonaron el yate Black Jack con la voluntad decidida del sacrificio en las montañas. Los planes guerrilleros se fueron a pique, sin embargo.

Heberto Giordano Lalane José, ‘el Fiero’, Mario Nelson Galán Durán, Juan Ramón Payero Ulloa, Ramón Euclides Holguín Marte, Alfredo Pérez Vargas, Toribio Peña Jáquez, Claudio Caamaño Grullón (Sergio), Hamlet Hermann (Freddy) y el legendario Francis Caamaño (Román). Ellos fueron los nueve guerrilleros del 73′.

En Cuba se habían entrenado militarmente, y de allí regresaron en la embarcación. Claro, el país ya no era el mismo: había cambiado después de la guerra de 1965, y en esos ocho años muchos compañeros de trinchera habían abandonado la lucha armada. Algunos, inclusive, le servían al régimen balaguerista. De hecho, tan pronto se produjo el desembarco, el excompañero de armas de Caamaño y exjefe de los Hombres-rana, coronel Manuel Ramón Montes Arache, se puso al servicio del gobierno y asumió el patrullaje policíaco-militar en la ciudad.

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El liderazgo político era otro obstáculo insuperable. En efecto, el profesor Juan Bosch, que estaba al tanto de la acción guerrillera a través de Emilio Ludovino Fernández, su enlace con Caamaño, negó que fuera el Coronel de Abril el que estuviera en las montañas, y alegaba que era una jugarreta oficial. Otro enlace lo era Melvin Mañón, quien lleva consigo el persistente marchamo de traidor.

Además, el aparato urbano de la guerrilla, constituido por los llamados Palmeros -que serían la vanguardia armada de la aventura caamañista-, había sido barrido por el balaguerato en la conocida cueva del kilómetro 15 y medio de Las Américas. Fue una batalla dura y desigual: tropas oficiales y un fuerte contingente policial asediaron y masacraron a Amaury Germán Aristy, Bienvenido Leal Prandy, Ulises Cerón Polanco y Virgilio Perdomo Pérez (La Chuta).

Solo tres hombres pudieron sobrevivir: Toribio Peña Jáquez, Claudio Caamaño Grullón y Hamlet Hermann. Peña Jáquez se perdió inmediatamente después del desembarco, y le ofreció una entrevista ambulante al periódico Última Hora. Hamlet y Claudio sufrieron serios percances y tuvieron que esquivar la asfixiante vigilancia policial antes de asilarse en la Embajada de México. Claudio volvería a enrolarse en otra aventura guerrillera al año siguiente.

Dos semanas después del desembargo, a mediados de febrero, a Francis Caamaño lo capturaron vivo y lo ejecutaron en las mismas montañas donde dejó su pellejo heroico para redimir al inmenso pueblo dominicano.

Aún resuenan sus palabras el 3 de septiembre de 1965, cuando depuso las armas: «Porque me dio el pueblo el poder, al pueblo vengo a devolver lo que le pertenece». En ese mismo discurso había prometido que lo daría todo por la libertad de su pueblo, y así lo cumplió aquel febrero de 1973, hace exactamente 49 años.-