EL NUEVO DIARIO, BRASILIA.- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, volvió a defenderse este viernes de las sospechas sobre una supuesta injerencia en investigaciones de la Policía Federal y señaló que tan solo quiso «interferir» en la seguridad de su familia.
El mandatario salió al paso después de que se hicieran públicos fragmentos de un polémico video en el que, según el exministro Sergio Moro, quedaría comprobado que Bolsonaro intentó «interferir» política e ilegalmente en la Policía Federal, un hecho que el mandatario volvió a negar este viernes.
«Lo que yo dije fue en referencia a la seguridad física, a mi seguridad. Quien hace la seguridad no es la Policía Federal, es el (Gabinete de Seguridad Institucional) GSI», resaltó el mandatario en declaraciones a periodistas en el Palacio de la Alvorada, residencia oficial en Brasilia.
El video en cuestión es de una reunión de Bolsonaro con un grupo de ministros, fue grabado en la sede de la Presidencia y es una de las piezas claves de la investigación que intenta determinar si el mandatario incurrió en algún delito, como ha insinuado Moro, quien renunció al Gobierno por esas supuestas «interferencias».
Según fragmentos filtrados la noche del jueves, en dicha reunión Bolsonaro alegó una falta de colaboración por parte de la Policía Federal, que, a su juicio, no estaría abasteciendo con informaciones ni a él ni los órganos de inteligencia de las Fuerzas Armadas.
«No podemos vivir sin información» y, por «cuestión estratégica», «el servicio de información nuestro es vergonzoso. No soy informado y no se puede trabajar así. Es difícil y por eso voy a interferir. Punto final. No es una amenaza ni una extrapolación de mi parte. Es una verdad», dijo Bolsonaro, quien recientemente señaló que nunca citó a la Policía Federal en la reunión.
En otra parte del video da a entender, sin citar nombres, que los cambios en los organismos de seguridad de Río de Janeiro, que provocaron la polémica con Moro, estaban relacionados con su familia.
«Intenté cambiar gente de la seguridad nuestra en Río de Janeiro y oficialmente no lo conseguí. Eso acabó. No voy esperar joder a mi familia de cachondeo, o a un amigo mío, porque no puedo cambiar a alguien de la seguridad en la punta de la línea que pertenece a una estructura», aseveró, según esos trechos filtrados.
«Si no puedo cambiarlo cambio al jefe de él. Y si no puedo cambiar al jefe, cambio al ministro. Y punto final. No estamos aquí para bromas», afirmó, según admitió la Abogacía General del Estado.
Bolsonaro, no obstante, precisó hoy que siempre se refirió al equipo que cuida de la seguridad de su familia y no a la Policía Federal, pieza clave en el proceso.
A LA ESPERA DE LA DECISIÓN DEL SUPREMO
Los fragmentos fueron entregados por la Abogacía General (AGU), que representa los intereses del Gobierno, al Tribunal Supremo, que ahora decidirá si hace pública la totalidad del video.
Pese a que la AGU ha defendido solo la publicación parcial, Bolsonaro se mostró hoy favorable a la divulgación total del archivo «para que un análisis correcto sea hecho».
La defensa de Moro también demanda que sea divulgado en su totalidad el vídeo, que el Gobierno en principio no quería entregar, alegando que en la reunión habían sido abordados temas sensibles para la seguridad nacional.
Al anunciar su renuncia, Moro denunció unas «presiones inaceptables» por parte de Bolsonaro en relación a la Policía Federal, organismo autónomo subordinado al Poder Judicial, aunque su director es nombrado por el presidente de la República.
De hecho, el mismo día de la renuncia de Moro fue destituido el director de la Policía Federal, Mauricio Valeixo, y sustituido por el comisario Alexandre Ramagem, quien mantiene lazos de amistad con la familia Bolsonaro.
Por esa proximidad, el nombramiento de Ramagem fue anulado por un juez del Supremo y el presidente designó entonces para el cargo a Ronaldo Souza, un hombre muy cercano a ese comisario y cuya primera decisión fue destituir al superintendente de Río de Janeiro, Carlos Henrique Oliveira, quien pasó a un cargo nacional.




