RESUMEN
2,053 muertes neonatales al 31 de agosto del 2018. 440 más que a la misma fecha del año 2017. Del dato se hace eco la prensa nacional, extraído del Boletín Epidemiológico # 31 emitido por la Dirección General de Epidemiologia. Sea de entender la alarma social, pues, es de dominio público que más del 70% de estas muertes son prevenibles con solo dar un adecuado servicio en los Centros de Atención a la Salud.
El tema copa el debate público de forma tal que por un día desplaza del primer lugar de preferencia lo concerniente a los temas políticos, la corrupción y la violencia. Es natural que todo el mundo quiera escuchar la opinión de los principales actores del funcionamiento del sistema de salud, ¿cuáles son las causas por las que al final del embarazo tantos seres humanos no logran disfrutar del derecho de ver la luz del sol?
Resalta, como es de esperar, la opinión del Colegio Médico Dominicano, por vocería de su presidente, descarga toda la responsabilidad en la incapacidad gubernamental para organizar un modelo de atención basado en la atención primaria y en el caos en la prestación de servicios generado por el dilatado proceso de remodelación de la red de pública de hospitales
Bajo este supuesto sea de concluir que la muerte evitable de los infantes va a continuar su desborde, pues, la adecuación de los centros es una tarea perenne y el cambio de modelo de atención en un sistema de salud es un proceso continuo en el que participan todos los elementos constitutivos. Ambos no tienen solución en el corto plazo.
Pero, el caos en la Producción de Servicios de Salud en los Centros de Atención es histórico y, por demás, una responsabilidad médica en todos los modelos de atención y en todos los países del globo. Ya que, en los centros de salud, el médico es el único profesional que tiene las competencias para efectuar la Gestión de los Servicios Especializados y la Administración Clínica para satisfacer la necesidad de resolver el problema de salud de los pacientes.
Hacer lo propio es sencillo, pues, las intervenciones tecnológicas están protocolizadas. Así como, en el caso de la mortalidad materna se pudo observar, en el “Análisis De Género En La Mortalidad Materna De República Dominicana”, la violación de elementales normas protocolares; mediante el conocimiento de la experiencia del cambio de visión en la gestión de la Unidad de Cuidados Intensivo Neonatal (UCIN) de la Maternidad Nuestra Sra. de la Altagracia se pueden observar que las mismas razones mediaron en el caos de producción de servicios por lo que existía una alta mortalidad neonatal evitable.
La UCIN del centro se manejaba con el criterio de “siempre se ha hecho así”, por lo que durante años mantuvo sin variación el esquema de antibióticos, ingresaban sin criterios clínicos neonatos a la unidad, por demás, usaban el mismo recipiente para higienizarlos, no existía restricción de circulación de personas ni, mucho menos, se seguían las normas de lavado de manos y desinfección con alcohol glicerinado, tampoco existía vestimenta apropia para entrar a la unidad, para citar algunas elementales normas protocolares de gestión.
El resultado era obvio. Diariamente fallecía por lo menos un recién nacido, de hecho la media oscilaba entre dos y cinco por día, ocasionalmente llegaban a seis; una media mensual entre 55 y 65 fallecimientos. Esta situación era vista como normal en un hospital de referencia nacional para el manejo de los casos de alto riesgo obstétrico.
Un cambio en la Jefatura de Servicio de Neonatología produjo una especie de milagro. Se implementó el protocolo para la admisión de neonatos en la UCIN, por lo que solo ingresaban los infantes con criterios clínico de admisión, se dispuso de protección biológica con batas para entrar a la unidad, se estableció el respeto al horario de visitas y se limitó la circulación de personas a lo estrictamente necesario, se estableció la programación para limpieza y desinfección de las áreas y la coordinación interdepartamental con obstetricia para realizar la profilaxis adecuada de la futura madre en el momento oportuno para evitar la infección del neonato a su paso por el canal del parto.
Dentro del plan de intervención integral, se inició la realización de hemocultivos para identificar la cepa bacteriana responsable de la infección de los infantes, como es natural, en cuatro años había variado y la nueva era resistente a la línea de antibióticos usada por tradición; se estableció el pase de visita diaria dedicándole a cada paciente el tiempo necesario; también, el aseo de los pacientes con utensilios personalizados y agua limpia, desinfección de manos y uso de guantes para el manejo de los niños, el empoderamiento del personal de enfermería y la discusión in situ de la muerte del neonato para determinar la causa, y corregir inmediatamente con el fin de evitar el fallecimiento de otro por la misma razón.
El resultado de las medidas implementadas fue dramático. En menos de una semana se inició el descenso de la curva epidemiológica, pasando hasta cuatro días sin reporte de mortalidad, con un comportamiento entre cero y un reporte por día, alrededor de quince por mes.
Resumiendo, con dos intervenciones: la alineación de los propósitos de le Gestión General del Centro con la Gestión del Servicio de la UCIN y la Administración Clínica del paciente, interrumpe una tradición caótica la maternidad Nuestra Señora de la Altagracia que proyectaba a la semana epidemiológica 31 alrededor de 890 muertes neonatales.
Por lo que en el boletín # 31, en el acápite sobre las estadísticas de la mortalidad infantil de la República Dominicana faltan 450 niños que, todos los días, disfrutan del derecho de jugar bajo la luz del sol.
Por: Roberto Lafontaine
