EL NUEVO DIARIO, BERLÍN.- El Gobierno alemán afirmó este jueves que va «tomarse muy en serio» las sospechas de que Moscú ordenó el asesinato de un asilado georgiano en Berlín y relaciona este atentado con un ciberataque al Bundestag (Parlamento federal), presuntamente orquestado por Rusia..
El Ejecutivo de la canciller Angela Merkel «observará muy de cerca» el procedimiento impulsado por la Fiscalía General, apuntó un portavoz gubernamental a propósito de la muerte el año pasado en Berlín de Zelimjan Jangoshvili, de 40 años, acogido como refugiado en 2016.
La fuente gubernamental recordó que ya en diciembre de 2019 se procedió a la expulsión de dos diplomáticos rusos a raíz de esa muerte, así como a la investigación abierta contra Rusia a raíz del hackeo al sistema del Bundestag, por sospecharse de que está relacionado con las diligencias abiertas por ese asesinato.
La reacción del Gobierno de Merkel sigue al comunicado de la Fiscalía General, emitido este jueves, en el que se informaba de la acusación formal cursada contra un ciudadano ruso como autor material de esa muerte, presuntamente por orden de Moscú.
«El trasfondo de la orden de asesinato es la hostilidad de la víctima hacia el Estado central ruso, el gobierno autónomo de Chechenia y el Gobierno prorruso de Georgia», apunta el texto de la Fiscalía, difundido este jueves.
La víctima era Jangoshvili, asesinado en pleno Tiergarten, el parque central que atraviesa Berlín. Su agresor, Vadim K., alias Vadim S., se acercó hasta él en bicicleta y le mató de varios disparos en la cabeza y la espalda.
El presunto agresor fue detenido el mismo día del atentado, después de que varios testigos le identificaran tras ver cómo lanzaba al río Spree una peluca, un arma y también la bicicleta. El presunto homicida se encuentra desde entones en prisión preventiva.
La Fiscalía federal asumió la investigación en diciembre del año pasado, en un caso que desde el inicio derivó en acusaciones a escala diplomática entre Moscú y Berlín.
El Gobierno alemán optó por expulsar en diciembre a dos diplomáticos rusos por considerar que el Kremlin no estaba cooperando en el esclarecimiento del caso.
La Fiscalía, por su parte, abrió diligencias por sospechar que el asesinato fue directamente ordenado por Moscú.
El Kremlin negó cualquier vínculo del Estado ruso con el asesinato y calificó de infundadas esas sospechas.
La víctima había luchado en la guerra de Chechenia al lado de los rebeldes y posteriormente formó parte de las fuerzas de seguridad georgianas.
El presunto autor del asesinato estaría vinculado a otro asesinato muy parecido cometido en 2013 en Moscú.




