RESUMEN
Baño de mujeres (Frank Perozo) presenta las condiciones para ubicar el género dominicano de terror en el sitial más alto alcanzado hasta ahora, tras los cinco títulos anteriores de este tipo.
Es imposible calificar la producción porque aún no ha sido proyectada. Para una crítica, habrá que esperar al jueves dos de octubre. Nadie está proclamando que, como obra final, sea buena o mala; simplemente, hay que esperar.
Mientras tanto, la información ofrecida en el encuentro con medios —donde se presentó un adelanto de 7 minutos y un detrás de cámara— indica que se ha apostado con todo lo posible para que la película establezca al terror como género capaz de movilizar al público. Solo faltará la decisión final frente a la boletería.
El proyecto reúne condiciones que despiertan esperanzas inéditas para un género tan demandante en cuanto a estándares internacionales y atractivo de taquilla: una selección de actores de experiencia probada, casi todos provenientes del teatro o del cine.
La relación de intérpretes es promisoria. Se apostó por un elenco sólido, integrado por Judith Rodríguez, Pepe Sierra, Gracielina Oliveros, Karen Yapoort, Lucitania Suero, Ramón Candelario, Juan Carlos Pichardo, Mario Lebrón, Orestes Amador, Arturo López, Brea Frank, Marta González, Nelfa Núñez, Daniel Luciano y Sarine Feliz. De ellos, debuta como protagonista la joven actriz Lucitania Suero.
El elenco internacional incluye a dos estrellas: la mexicana Altair Jarabo (Me importas tú… y tú (2009), A la mala (2015), entre otras) y la puertorriqueña Angelique Burgos (La Maravilla (2019), Al revés (2023) y Diario, Mujer y Café (2025)).
La música está a cargo del compositor canadiense Mario Sévigny, reconocido por su trabajo en Beans (2020), The Sacrifice Game y varias series de televisión. Su estilo atmosférico ha sido destacado en múltiples reseñas.
Otro punto llamativo es la actuación de Frank Perozo, quien además de dirigir, interpreta al antagonista “Rata”. Para encarnar a este psicópata, aumentó más de 30 libras, dejó crecer su cabello y trabajó durante meses en la construcción del personaje. En los avances, su caracterización luce como una de las más intensas de su carrera: temible y arrolladora.
Los efectos visuales y especiales —cruciales en el terror, sobre todo en postproducción— fueron realizados por especialistas españoles y dominicanos, con miras a lograr un nivel internacional.
A ello se suma la dirección de arte de Giselle Madera, con 20 años de experiencia y premios obtenidos por Freddy, Candela y Veneno Episodio 1.
En la dirección, Frank Perozo se aleja de la comedia para adentrarse en un género mucho más desafiante. Todo apunta a un producto prometedor, aunque será el público y el “boca a boca” quienes determinen su verdadero impacto.
