RESUMEN
WASHINGTON, D.C. – Un reciente informe del Banco Mundial advierte sobre el aumento de la presión que enfrentan las personas a nivel global debido a un entorno cambiante, lo que impacta negativamente sus niveles de vida.
Para 2025, según el informe, se estima que 9 de cada 10 personas vivirán en áreas afectadas por la disminución de la productividad de la tierra, la contaminación del aire, y la escasez o inseguridad del agua. Esta situación es particularmente crítica en los países de bajos ingresos, donde la población enfrenta simultáneamente estos tres desafíos, poniendo en riesgo su salud, empleo y desarrollo.
El informe, titulado «Reboot Development: The Economics of a Livable Planet», destaca el potencial de las tecnologías digitales para abordar estos desafíos. Estas tecnologías pueden facilitar el acceso a información confiable, fortalecer los sistemas de alerta temprana y conectar a las comunidades vulnerables con recursos esenciales, como datos sobre la calidad del agua y el aire, atención médica, agua potable y asistencia financiera.
El Banco Mundial subraya que la digitalización es fundamental para crear sistemas resilientes, inclusivos y adaptativos, especialmente en tiempos de crisis. Las herramientas digitales pueden marcar la diferencia durante eventos como huracanes, sequías e inundaciones, permitiendo alertas tempranas y pagos digitales inmediatos a los afectados.
Sin embargo, el acceso desigual a la tecnología, especialmente en Asia meridional y África subsahariana, donde solo el 45% o menos de los adultos utiliza Internet, limita los beneficios de estas herramientas. Esta brecha digital impide que las personas más expuestas a los riesgos climáticos reciban alertas tempranas, información sobre rutas de evacuación y apoyo de emergencia.
El Banco Mundial está trabajando para cerrar esta brecha y fortalecer la resiliencia digital. En Sri Lanka, apoya la plataforma de alerta temprana MOBILISE, que integró información en tiempo real durante las inundaciones monzónicas de 2024, permitiendo una coordinación más rápida y ayudando a salvar vidas.
El organismo financiero internacional indica que para contrarrestar estas crecientes presiones, los países necesitan implementar nuevas estrategias para proteger a las personas y los recursos naturales, mientras impulsan un desarrollo sostenible.
Los bosques saludables ayudan a las regiones a resistir las sequías al retener la humedad del suelo y estabilizar los suministros de agua, como se señala en el informe Restart Development. Proteger los bosques es un imperativo tanto ambiental como económico, y las tecnologías digitales están desempeñando un papel clave.
Las imágenes satelitales, los drones y la inteligencia artificial ahora detectan la deforestación en tiempo real; la cadena de bloques y las herramientas de trazabilidad garantizan que los productos agrícolas y madereros eviten la deforestación, y las plataformas digitales canalizan los pagos y el financiamiento del carbono directamente hacia las comunidades que salvaguardan los bosques. Por otra parte, las herramientas móviles y de cartografía empoderan a los grupos indígenas para que puedan tener derechos sobre la tierra, mientras que la agricultura de precisión y los mercados digitales ayudan a los agricultores a aumentar los rendimientos sin expandirse hacia los bosques.
El Programa de Paisajes Sostenibles de la Amazonía (i), dirigido por el Banco Mundial, demuestra esto en la práctica. Mediante el Observatorio Regional Amazónico, los países están mejorando el seguimiento en tiempo real y los modelos predictivos, y están compartiendo datos críticos sobre el clima, la hidrología y los puntos de inflexión ecológicos. Esta plataforma colaborativa fortalece las políticas basadas en evidencias que ayudan a gestionar de manera sostenible el vital ecosistema amazónico.
Las tecnologías digitales ofrecen un camino no solo para la adaptación, sino también para transformar las economías y las sociedades. Cerrar las brechas y ampliar las soluciones innovadoras empodera a las comunidades para anticiparse a los riesgos, proteger los recursos esenciales, y crear nuevas oportunidades de crecimiento. El momento de actuar es ahora para que las generaciones futuras hereden no solo un planeta habitable, sino también próspero.




