RESUMEN
“Los Estados Unidos son el único país que pasó de la barbarie a la decadencia sin conocer la civilización.” – Oscar Wilde (atribuida)
I. Introducción
El año 2025 no será recordado como un punto más en el calendario, sino como un capítulo crucial en la larga guerra por la reconfiguración del poder mundial, un conflicto que inició hace décadas y que este año siguió su agitado y decisivo curso. Ha sido el año en que las grietas del orden mundial surgido de la Guerra Fría se ensancharon hasta convertirse en abismos, mientras que, a nivel nacional, la distancia entre el discurso oficial y la realidad cotidiana alcanzó una dimensión insostenible. Este balance no es un mero recuento de eventos; es un diagnóstico de un paciente global en terapia intensiva y de un proyecto nacional que parece haber perdido el rumbo.
II. La Gran Reconfiguración: Declive Estadounidense y Ascenso Multipolar
El consenso de Washington ha muerto, pero no ha surgido un nuevo orden para reemplazarlo, sino un caos ordenado multipolar.
El 2025 consagró a los BRICS+ no solo como un bloque económico alternativo, sino como una arquitectura geopolítica con sus propias instituciones financieras, mecanismos de seguridad y canales de comunicación que deliberadamente excluyen a Occidente. Este nuevo polo tiene como columna vertebral la alianza estratégica entre Rusia y China, un hito histórico que en 2025 demostró su alcance global con ejercicios navales conjuntos como «Interacción Naval-2025». En ellos, Rusia aportó su experiencia bélica y presencia en regiones estratégicas, mientras China sumó volumen, tecnología de punta y una marina en rápida expansión. Juntas, constituyen un contrapeso integral que desafía y replantea la superioridad naval tradicional de EEUU y sus aliados.
En este tablero, Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump reinstalada en enero 2925, presenta la paradoja de una superpotencia que, herida en su orgullo y desgastada por décadas de intervenciones fallidas, recurre a la agresión como síntoma de debilidad. Desde su entrada, Trump marcó la agenda con una geopolítica de rapiña: interés en anexarse recursos estratégicos en Canadá y Groenlandia, presión sobre el Canal de Panamá, y una agresión y bloqueo asfixiante contra Venezuela. Su política exterior se ha reducido a una estrategia de contención desesperada: una guerra de aranceles que asfixia aliados y adversarios por igual, complementada con el látigo contra los inmigrantes, mediante una persecución inhumana que ha desgarrado el tejido social continental.
En América Latina, esto se traduce en el apoyo descarado a gobiernos títeres. El triunfo de la derecha en Chile a finales de año confirma una tendencia peligrosa: abre la puerta a una mayor sintonía con Washington, donde los discursos centrados en la «seguridad» ganan peso frente a las narrativas ideológicas tradicionales, facilitando la injerencia. La presión feroz continúa sobre los países que osan mantener su soberanía, como Cuba y Venezuela, donde se han registrado más de un centenar de asesinatos por ataques a lanchas y el secuestro de varios barcos petroleros como parte de un bloqueo global recrudecido. Frente a la estrategia de Eurasia de abrir mercados y construir corredores de desarrollo, EEUU responde volviendo con agresividad a su «patio trasero», tratando de reafirmar su dominio en Centroamérica, Suramérica y el Caribe, en una clara reacción defensiva al avance del polo oriental.
III. Panorama Geopolítico Regional y Conflictos
El mundo arde en fuegos lentos. En Europa, la guerra en Ucrania se ha convertido en una guerra de desgaste congelada, con un proceso de paz totalmente estancado, drenando recursos y voluntad política, mientras la OTAN enfrenta una crisis existencial. En Asia, la tensión entre China y sus vecinos, y el rol de Corea del Norte, mantienen la región al borde. África sigue siendo el campo de batalla silencioso de las nuevas potencias por sus recursos críticos.
Sin embargo, es el Medio Oriente el polvorín que mejor simboliza el fracaso. El conflicto israelí-palestino vive una nueva y sangrienta escalada, con el genocidio en Gaza continuando ante la mirada impávida del mundo, mientras las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán han llevado la región al borde de un conflicto abierto de consecuencias impredecibles. Lo que une a todos estos escenarios es el estancamiento total de los procesos de paz. La diplomacia ha sido rehén de la confrontación, y la comunidad internacional, un mero espectador. El año también nos dejó la pérdida de una voz moral crucial con la muerte del Papa Francisco, un defensor incansable de los pobres y del derecho de los inmigrantes, en un mundo que parece alejarse cada vez más de la compasión.
IV. La Geoeconomía Mundial en Transición
La economía global navega en aguas turbulentas. El crecimiento es desigual y frágil, lastrado por las guerras comerciales y la fragmentación de las cadenas de suministro. La bomba de tiempo de la deuda soberana hace tictac, con el colosal endeudamiento de Estados Unidos –cuyas cifras rozan ya los 35 billones de dólares– como principal amenaza sistémica para la estabilidad financiera global. La lucha ya no es solo por el petróleo, sino por el litio, el cobalto y las tierras raras, recursos esenciales para la transición energética que han convertido a naciones antes ignoradas en nuevos centros de poder.
En este contexto, la geotecnología se consolida como el campo de batalla definitivo. La explosión de la Inteligencia Artificial (IA) redefine la productividad, la guerra y el control social, mientras la ciberseguridad y el control de los datos se convierten en la nueva carrera armamentista. Quien domine el código y los algoritmos, dominará el futuro.
V. República Dominicana: Balance de una Encrucijada Nacional
Mientras el mundo se redefine, República Dominicana enfrenta su propia encrucijada con una alarmante falta de estrategia, marcada por acontecimientos trágicos y reveladores.
· Panorama Económico y Crisis Social: Las cifras macroeconómicas oficiales de crecimiento del PIB chocan de frente con la realidad de una canasta familiar inalcanzable. Este divorcio entre el dato frío y el bolsillo caliente de los ciudadanos es la prueba del fracaso de un modelo que beneficia a pocos. El aumento constante de la deuda externa hipoteca el futuro de las próximas generaciones sin una inversión visible que justifique tal sacrificio. Se estima que a partir de enero el país deberá pagar cientos de millones de pesos diarios solo en intereses por esta deuda, una sangría financiera que compromete cualquier posibilidad de desarrollo soberano.
· Colapso de los Servicios Públicos e Infraestructura: El país sufre un deterioro generalizado de los servicios básicos. La salud y la educación pública están en estado crítico. El derrumbe del techo de la discoteca «Je Set», con su saldo trágico, se erige como símbolo de la negligencia y el deterioro físico de un país que se cae a pedazos. Pero es la crisis del sistema eléctrico el epítome de este colapso, con un apagón general que sumió al país en el caos, demostrando que los apagones recurrentes no son una falla técnica, sino el síntoma de una gestión política cortoplacista y corrupta.
· Corrupción Institucional: El Cáncer Sistémico: La corrupción ha dejado de ser un delito para convertirse en el método de gobierno. El aumento escandaloso y la impunidad son la norma. Casos emblemáticos como el del SENASA son solo la punta del iceberg. La narcopolítica ha dejado de ser una sospecha para convertirse en una realidad implementada, con casos que muestran la penetración del crimen organizado en las altas esferas. Frente a esto, el sistema de justicia ofrece mucha publicidad pero pocos resultados, con una larga estela de casos mediáticos sin resolver que alimentan la desconfianza ciudadana.
· Inseguridad, Fractura Social y Violaciones a Derechos Humanos: Esta descomposición institucional tiene un correlato directo en las calles y en las políticas de Estado. El aumento de la violencia y la delincuencia se combina con una epidemia de desapariciones de personas que llenan de dolor a miles de familias. Esta crisis de seguridad se «combate» con deportaciones indiscriminadas que violan debido proceso y maquillan estadísticas, en lugar de atacar las causas estructurales. La violencia intrafamiliar completa el cuadro de una sociedad enferma y abandonada.
· Política Exterior: Soberanía Comprometida: En un acto de sumisión inexplicable, la política exterior dominicana se ha alineado servilmente con la agenda intervencionista de Estados Unidos. La entrega de control sobre aeropuertos y espacio aéreo no es una cooperación técnica, es una cesión de soberanía. Este entreguismo se complementa con un manejo torpe y reactivo de la crisis con Haití, donde prima la retórica vacía sobre una estrategia integral, regional y soberana.
· Dinámica Política Interna: Frente a este cuadro desolador, la respuesta política es patética. Un gobierno cuestionado se atrinchera en la negación y la propaganda, mientras una oposición tímida y fragmentada parece incapaz de articular una alternativa creíble y conectar con el descontento popular, dejando a la ciudadanía en un vacío de representación.
VI. Conclusión: Lecciones del 2025 y Perspectivas para el 2026
El 2025 deja lecciones crudas. A nivel global, demuestra que el unilateralismo es inviable, pero que el multipolarismo naciente está plagado de rivalidades peligrosas. Para República Dominicana, evidencia que el crecimiento económico sin justicia social, sin instituciones sólidas y sin soberanía es un espejismo.
Las perspectivas para el 2026 son, por tanto, sombrías. El mundo continuará su peligrosa deriva hacia la confrontación entre bloques. Para nuestro país, la encrucijada es existencial: o se emprende un cambio de rumbo radical—que pase por un combate real a la corrupción y la narcopolítica, una reinversión en lo público, el fin de las violaciones a derechos humanos, una redefinición soberana de la política exterior y un pacto social que priorice a las personas—, o nos condenamos a ser un Estado fallido funcional, administrado desde fuera para beneficio de una minoría, mientras la mayoría sobrevive entre derrumbes, apagones, desapariciones y desesperanza.
El reloj no se detiene. El 2026 será el año de la verdad.
Autor: Profesor Valentín Ciriaco Vargas
