BABIP: Promedio de bateo de pelotas puestas en juego

Por El Nuevo Diario jueves 12 de julio, 2018

Por Arving Gonzalez

Béisbol Análitico

En 2001, Robert “Voros” McCracken, analista de béisbol estadounidense con especialización en sabermetría, escribió un artículo en Baseball Prospectus, página web enfocada en análisis sabermétrico, que sirvió de armazón para muchas estadísticas avanzadas que hoy en día apreciamos. La idea central del escrito se resume en la siguiente oración: “Los hits permitidos no es una estadísticas significativa a la hora de evaluar a los lanzadores”.

Todo inició en 1999, cuando Voros separó los apartados estadísticos que dependían de la defensa de los que no.

Dependientes de la defensa: victorias, derrotas, episodios lanzados, carreras, carreras limpias, hits permitidos, elevados de sacrificio e imparables de sacrificio.

Independientes de la defensa: cuadrangulares, ponches, boletos y pelotazos otorgados.

Estos pensamientos que inquietaron a McCracken fueron esenciales en la creación de estadísticas para lanzadores independientes de la defensa. Aunque inicialmente fue utilizado para lanzadores, el promedio de bateo de pelotas puestas en juegos es perfectamente aplicable a los bateadores y ese será el enfoque de nuestro artículo de hoy.

El promedio de bateo pelotas puestas en juego –BABIP, por sus siglas en inglés– es el indicador de con qué frecuencia las pelotas bateadas en juego resultan de imparables. Las pelotas puestas en juego son los eventos ofensivos donde la defensa se ve involucrada, es decir, cuadrangulares, boletos, ponches y pelotazos son resultados sin peso en la fórmula para obtenerlo.

Fórmula

BABIP = (H-HR)/(AB-K-HR+SF)

Donde H son hits, HR son cuadrangulares, AB son turnos oficiales, K son ponches y SF son elevados de sacrificios.

McCracken comprendió que el promedio de bateo, que por más de cien años fue el indicador para determinar si un bateador era bueno o no, depende en parte de la suerte de las pelotas puestas en juego, debido al involucramiento defensivo. Por ejemplo, muchas veces hemos visto una línea conectado con autoridad que va a directo al guante de un defensor o un elevadito o rola débil que encuentra el hueco y resulta imparable. El talento del pelotero siempre será factor, porque a mejor contacto mayor probabilidad de hit. Los que hacen contacto con mayor frecuencia y poseen buena velocidad tendrán mayores probabilidades de incrementar su BABIP debido a los hits dentro del cuadro.

En 2017, Charlie Blackmon fue líder en bateo en la Liga Nacional, con AVG de .331, debido en parte a su robusto .371 de BABIP. En el momento que escribo este artículo, Blackmon batea .284, con un BABIP de .316.

Un BABIP de .300 es considerado normal, por debajo pobre y .330 o superior es bueno o excelente, según vaya ascendiendo. Es oportuno resaltar que en casos como el de Blackmon, BABIP tan elevados suelen experimentar regresión a la media, es decir, el .371 del 2017 fue una desviación positiva a su favor, en relación a su promedio histórico que es de .336.

Arving Gonzalez

Twitter e Instagram: @ArvingGonzalez

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