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11 de enero 2026
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“Aunque soy japonés, me considero dominicano”: asiáticos expresan su orgullo de vivir en RD

Herencia y arraigo de la comunidad japonesa en República Dominicana

Comunidad La Vigía, provincia Dajabón/END. Comunidad La Vigía, provincia Dajabón/END.
Comunidad La Vigía, provincia Dajabón/END.
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Durante un recorrido en la comunidad de La Vigía, provincia Dajabón, inmigrantes japoneses expresaron su felicidad y orgullo de sentirse parte de la República Dominicana.

Takashi Huyama relató que llegó al país en 1956, cuando apenas tenía 7 años, acompañado de sus padres. Desde entonces ha echado raíces profundas: se casó con una dominicana y formó su familia en el país Quisqueya.

“Estoy muy agradecido por habernos recibido calurosamente. Aunque soy japonés, me considero dominicano”, afirmó.

Fotos de El Nuevo Diario.
Fotos de El Nuevo Diario.

La inmigración japonesa a República Dominicana se desarrolló en un contexto complejo, enfrentando grandes retos. Sin embargo, su legado ha perdurado y ha contribuido significativamente al desarrollo agrícola, a la diversidad cultural y al tejido social del país.

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Otro testimonio es el de Cristian Shimabukuro, un joven que contrajo matrimonio con una dominico-japonesa. El cual narró que lleva 10 años viviendo en Santo Domingo y cuenta que conoció a su esposa en Japón, cuando ambos eran estudiantes.

Fotos de El Nuevo Diario.
Fotos: de El Nuevo Diario.

“Dejé mi país para casarme con una dominicana”, señaló, añadiendo que uno de sus lugares favoritos en el país, es el majestuoso rincón de la paya de Bahías de las Águilas.

Un capítulo histórico en la frontera

En la década de 1950, el gobierno de Rafael Trujillo buscaba poblar la frontera occidental y reforzar su política migratoria. Mientras tanto, Japón promovía la emigración de sus ciudadanos tras la Segunda Guerra Mundial.

En 1956, un acuerdo bilateral permitió la instalación de colonias agrícolas japonesas en la República Dominicana. A cambio, el gobierno dominicano ofreció a cada familia una vivienda amueblada, hasta 300 tareas de tierra, un estipendio diario y exenciones fiscales. Japón, por su parte, seleccionó a los inmigrantes, financió su traslado y supervisó los asentamientos.

Llegada de los japoneses en 1957/END.
Llegada de los japoneses en 1957/END.

El primer grupo arribó el 26 ó 29 de julio de 1956 a bordo del Brazil Maru, compuesto por unas 28 familias —aproximadamente 185 personas— que desembarcaron en la Ciudad de Santo Domingo antes de ser trasladadas a La Vigía, cerca de Dajabón.