RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – La dependencia de la industria azucarera de la fuerza de trabajo haitiana se ha incrementado en los últimos años, a través de la reducción de la proporción del gasto salarial en el costo total de producción, mientras los demás componentes de dichos costos se han incrementado notablemente.
Las estadísticas presentadas por el informe sobre el empleo en la industria azucarera dominicana muestran que, aunque los haitianos representan el 25% del empleo total, su remuneración sólo alcanza (período 1979-80) al 25 % del empleo total, su remuneración o del Consejo Estatal del Azúcar, y apenas al 4 o/o de sus costos totales de producción.
En efecto, la participación de la fuerza de trabajo haitiana en todos los costos de producción se ha reducido de un 7.9% en la zafra 1968/69 a un 4.1% en la zafra 1978/79. Mientras en el renglón de remuneraciones se ha reducido de un 17.6% a un 13.5%. Las demás partidas de los costos de producción se han incrementado sustancialmente. (Ver Gráfica Anexa).
Esta posibilidad de explotar una fuerza de trabajo, capaz de asumir una intensa jornada de trabajo con una baja tasa salarial es lo que explica la alta dependencia de la sobreexplotación de la fuerza de trabajo haitiana y de las atrasadas técnicas de producción, en la fase agrícola de la industria azucarera.
Desde 1964 se han realizado en el país por lo menos 5 informes de organismos internacionales que tratan la problemática de la industria azucarera y la «paradoja» de la importación de braceros pese a la alta cesantía nacional. Casi todas las sugerencias de mecanización, incluidas en el último informe, habían sido planteadas por los anteriores, sin que hasta el momento se haya puesto en práctica.
FASE AGRICOLA E INDUSTRIAL
La dependencia de la fuerza de trabajo haitiana se mantendrá hasta que se demuestre que los costos reales de mecanización serán claramente menores a los de la cosecha manual.
Entre la fase industrial del ingenio moderno y la fase agrícola, con características atrasadas de producción, se dan formas de articulación mediante mecanismos de superexplotación de la fuerza de trabajo que permiten aumentar la extracción de excedentes.
Las labores agrícolas de corte y desyerbo son realizadas con técnicas muy rudimentarias (machete) y con una ausencia de socialización del trabajo. Más bien, las tareas se desarrollan de forma individual, con escasos niveles de división social del trabajo.
Las condiciones de dependencia del mercado mundial y los mecanismos de superexplotación de la fuerza de trabajo explican el carácter extensivo de la explotación azucarera en la fase agrícola. Fundamentada en la existencia de grandes latifundios cañeros, principalmente en la zona este del país.
Según el informe, elaborado por el secretario Técnico de la Presidencia, el CEA dispone en la actual dad de unas 50,000 hectáreas (cerca de 800,000 tareas) en pastos y unas 33,000 hectáreas (524,70 tareas) en bosques. No obstante, su utilización en la cría de unos 50,000 a 60,000 animales para la producción azucarera se hace un uso poco intensivo de estas tierras….( nota aquí debió haber un cuadro nexo )
De acuerdo a esta proporción, cada animal del CEA tendría 21.7 tareas de tierra para pastar, relación similar a la que presenta el latifundio ganadero.
Las 250,000 hectáreas (aproximadamente 4 millones de tareas) del CEA absorben solamente unos 42,000 empleos promedios anuales. Mientras, la Gulf and Western con cerca de 3 millones de tareas emplea mucho menos. La pervivencia del latifundio mercantil, explica entre otras causas la baja tasa de absorción de empleo de la fuerza de trabajo.
Estos factores, entre otros, explican el carácter dependiente de la economía, los límites del proceso de acumulación de capitales y las reducidas dimensiones del mercado interior. La heterogeneidad estructural que la caracteriza se expresa a través de la articulación de las relaciones capitalistas con formas atrasadas mercantil simples y del latifundio mercantil.
No obstante, las formas capitalistas son determinantes en términos de generación del producto, las formas atrasadas concentran la mayor parte de la fuerza de trabajo. La lógica de la acumulación de capitales se explica, en gran medida, en su vinculación con formas atrasadas de producción.
«Los distintos estudios sobre el CEA indican que parte importante de las tierras del CEA (16,000 a 20,000 hectáreas) son económicamente poco aptas para la caña y que sería más provechoso liberarlas a otros cultivos» (Empleo en la Zafra Azucarera, P. 70).
Esto permitiría, según los lineamientos del informe, liberar una cantidad de tierra suficiente como para atraer y asentar (Reforma Agraria) una fuerza de trabajo nacional en torno a los ingenios » ..capaz de sustituir la fuerza de trabajo haitiana en la zafra y complementar este trabajo estacional con la explotación de su propia parcela». (El Empleo en la Zafra Azucarera, P. 70).
Las insuficiencias del proceso de acumulación, derivadas de los condicionamientos del mercado mundial y los límites del mercado interior, explican la existencia, de acuerdo al censo de 1971, de 234,943 pequeños productores campesinos que detentan menos de 80 tareas, los cuales no tienen capacidad de acumulación propia.
En este sentido, las políticas de Reforma Agraria están orientadas a bloquear el proceso de liberación de la fuerza de trabajo de su fondo de consumo, a través de la entrega de una pequeña parcela. Así el semiproletario puede estar en condiciones de vender su fuerza de trabajo en el momento que sea demandado estacionalmente.
De esta forma, el contenido de los planes propuestos responde al interés de fortalecer los niveles de producción mercantil simple, a través de los pequeños parceleros y de una limitada afectación del latifundio mercantil.
“…la tierra liberada puede ser usada para asentar parceleros que trabajarían en la zafra, además de explotar su pequeño predio… (Informe sobre el Empleo en la Zafra Azucarera, P. 75).
De hecho, esto plantea continuar el proceso de aumento del colonato que se ha venido desarrollando en los últimos 10 años. Mientras los colonos producían el 14% de la caña molida, por el CEA en 1968, en 1978, esa proporción se elevó al 40%.
Esta política ha sido implementada por la Gulf en sus tierras. Dicha multinacional ha promovido el incremento de la producción de caña de parte de los colonos, no sólo, a expensas de tierra de ganadería o de tierras sin uso, sino también en sus propia cañaverales. (Según el informe, como una nacionalización protegerse contra una nacionalización o expropiación).
Uno de los problemas del colonato, desde el punto de vista de los productores, es su sensibilidad a cambios en los precios del mercado mundial. Es decir, que aumentan la producción cuando el precio sube y en cambio la reducen cuando el precio baja.
LIMITADAS INNOVACIONES TECNOLOGICAS
En este sentido, las innovaciones tecnológicas pro. puestas por el Informe son bastante limitadas. Las mejoras sugeridas para el corte manual modificado (quema, pago por metro de tonelada cortada, etc.) permitirían, de acuerdo al Informe, elevar la productividad y reducir a 8,500, en vez de 15,000, la fuerza de trabajo haitiana utilizada por el CEA.
Asimismo, elevarían los salarios y asentarían unas 5,000 familias en condicione que, a la vez de explotar de los precios cultivos complementarios (en estacionario a la caña), estén en capacidad de ofrecer su fuerza de trabajo.
Por Lucas Vicens
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