Atrapados entre Covid-19, la crisis económica  y la política

Por José Pérez Méndez jueves 14 de mayo, 2020

Pocas veces o quizás nunca se había dado una situación tan calamitosa y difícil de enfrentar correctamente como la que estamos atravesando en este momento en República Dominicana.

Estamos en el tercer mes desde la llegada de la enfermedad covid-19 y no sabemos cuándo volveremos a la “normalidad” condicional, ni nos atrevemos a desafiar a este monstruo silencioso que fácilmente puede pasar de centenares de muertos a miles si nos descuidamos.

Cerramos la economía y el país basado más que todo en el pánico sanitario, cuando  los contagiados y los enfermos eran quizás unos centenares en el país, para que no se difundiera la enfermedad como sucedió en otros países donde no le hicieron el caso requerido, pero ahora no nos atrevemos a abrir la economía porque tenemos posiblemente centenares de miles de contagiados en todo el territorio nacional.

Estamos ante un dilema o quizás un “trilema”,  ya que por un lado  la economía no aguanta más parálisis,  pero el virus ha avanzado y sigue avanzando a la espera de que se le ofrezca un ambiente donde pueda explotar el contagio y enviar a los hospitales a decenas de miles de personas,  produciendo así el colapso aún no producido en el sistema de salud, al mismo tiempo que disparando las cifras de muertos de unas cuantas centenas a decenas de miles.

La otra variable es que estamos en campaña electoral y nos aprestamos a realizar la primera vuelta electoral para el día 5 de Julio en medio de un estado de emergencia que le permite al gobierno hacer muchas cosas que no podrían  hacerse  en condiciones normales,  lo cual representa un claro peligro para  la transparencia electoral y por ende para la democracia dominicana.

El horno no está para galletitas y la situación del país no está para cualquiera ni mucho menos para inexpertos e improvisados políticos, y todavía es el momento que el gobierno no llama al diálogo nacional para enfrentar esta situación de manera conjunta, sino que prefiere actuar de  manera unilateral buscando un protagonismo que se pueda capitalizar desde el punto de vista electoral.

El PLD anuncia que empezará su campaña electoral y el presidente retoma sus visitas sorpresas mientras que obligan al comercio a mantenerse cerrados por la fuerza;  entonces ellos abren sus negocios y los demás no lo pueden hacer, es como agarrar al otro para golpearlo indefensamente.

El gobierno pide otro mes de emergencia pero le quita la emergencia al PLD y pone a funcionar su 4×4 para irse a las visitas sorpresas, mientras que el resto del país tiene que recurrir a la ilegalidad para moverse y de esa manera exponerse a que se le aplique el estado de emergencia por violarlo  en medio de una pandemia que amenaza con acabar con medio país.

La verdad estamos bien complicados y por momentos parece que atrapados y sin salida de este berenjenal en que nos ha metido el covid-19 y el mal manejo que le ha dado el gobierno a esta situación, por no hacer caso a las propuestas de dialogo nacional que le han hecho reiteradamente voces responsables y autorizadas.

Por José Pérez Méndez

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