RESUMEN
En el sector asegurador dominicano hay un enemigo silencioso que desgasta la relación entre aseguradora y cliente: los suplidores de piezas afiliados. Se han convertido en el verdadero cuello de botella de los reclamos, entregando piezas equivocadas, incompletas o de dudosa calidad.
El resultado es siempre el mismo: el cliente paga la desesperación. El vehículo se queda semanas en un taller esperando la pieza correcta, los plazos se alargan y la imagen de la aseguradora se deteriora. El suplidor, mientras tanto, sigue en el negocio como si nada pasara.
Esto no puede continuar. Es hora de decirlo claro: las aseguradoras no pueden ser cómplices de suplidores que juegan con el tiempo, la paciencia y la confianza de los asegurados. Si una aseguradora permite que sus clientes vivan este viacrucis, termina cargando con la peor factura: la pérdida de credibilidad.
El sector tiene dos salidas concretas y urgentes:
- Filtrar de inmediato a los suplidores que cumplen, sacando del camino a los irresponsables.
- Pagar directamente al asegurado los reclamos, permitiendo que sea él quien decida dónde y con quién reparar su vehículo.
El seguro es un contrato de confianza. No se puede seguir hipotecando esa confianza en manos de suplidores que han demostrado incapacidad o desinterés.
Si las aseguradoras no envían un mensaje firme hoy, mañana será demasiado tarde: cada pieza equivocada, cada retraso injustificado y cada cliente frustrado es un golpe directo a la credibilidad de todo el sistema asegurador.
Los asesores y corredores de seguros no podemos estar al margen de esta situación, ya que no se trata de vender mucho para tener éxito económico, sino de acompañar al asegurado en cada reclamo.
Si bien es cierto que cuando una aseguradora emite las órdenes de compra para mano de obra en taller o para suplidores ya pagó el reclamo, pero no han sido los clientes quienes han elegido a quienes van a reparar o suplir piezas. Por consiguiente, toda la responsabilidad recae sobre la aseguradora.
Otro factor importante que el sector asegurador debe tomar en cuenta es el servicio al asegurado en los talleres, ya que en ocasiones tardan para la terminación y entrega. Los cuales culpan a suplidores y a las aseguradoras de dicho retraso.
Es pertinente hacer un llamado a la Superintendencia de Seguros para que la misma amplíe los mecanismos de supervisión, en el sentido de que todo lo que esté afiliado al sector seguro sea regulado por este órgano. Aunque para esto sea necesario la autonomía de la misma.
También las aseguradoras deben revisar el tiempo para la emisión de las órdenes de compras y dar seguimiento a las unidades recibidas por los talleres, ya que si hay alguna situación con las piezas entregadas al taller se enteren de inmediato y no en semanas, cuando el asegurado cree que su vehículo está listo.
El mensaje debe quedar claro: el seguro debe generar confianza y para eso el asegurado tiene si o si que quedar satisfecho en cada requerimiento de servicio.
Estamos trabajando para impulsar la protección a la gente a través de los seguros, es lo mas parecido a la cultura. Y eso requiere de una cadena de referencia que solo puede otorgar un asegurado conforme.
Estamos dispuestos a seguir aportando al sector a través de los distintos medios de comunicación una ayuda adecuada para que los seguros sean seguros.
Por Félix Correa
Hasta el próximo!
