Por Emriye Bağdagül Ormancı
Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de la República de Türkiye.
Este año, mientras celebramos con orgullo el 75 aniversario del establecimiento de relaciones
diplomáticas con nuestros amigos de la región de América Latina y el Caribe – la República Dominicana,
Honduras, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela- me complace
enormemente el notable progreso que hemos logrado en la construcción de una asociación sólida y duradera entre nuestros países.
Türkiye, que se nutre de numerosos elementos como su ubicación geográfica central y su riqueza
histórica en su política exterior, puso en marcha por primera vez en 1998 la Política de Apertura y Plan de Acción para América Latina y el Caribe, como parte de su orientación estratégica hacia el desarrollo de relaciones con geografías lejanas que ofrecen potencial más allá de sus regiones limítrofes, en paralelo con los cambios en el escenario internacional.
A mediados de la década de los 2000, cuando el espíritu de la época apuntaba ya hacia
un orden internacional multipolar, multicapa y multidimensional, y las cuestiones que ocupaban
nuestra agenda, como el cambio climático, los ciberataques, la desinformación, la seguridad
energética y las guerras comerciales, Türkiye observó que la solución de los problemas solo era
posible mediante la cooperación multilateral y, en este contexto, decidió profundizar sus
relaciones con la región de América Latina y el Caribe, con la que comparte una postura similar
en cuestiones internacionales. En este marco, el Plan de Acción fue revisado en 2006 y ese
mismo año fue declarado «Año de América Latina y el Caribe» en Türkiye, lo que diversificó
las relaciones de nuestro país con la región en una amplia gama de ámbitos, principalmente
políticos, económicos, humanitarios y culturales.
Con nuestra política de apertura, la representación de nuestro país en la región, que antes
era de solo seis embajadas, ha pasado a ser de 19 embajadas y un consulado general en 2025, y
por su parte, los países de la región también han comenzado a estar representados en Türkiye
con 18 embajadas y ocho consulados generales. Durante este período, también han aumentado
las visitas y los contactos de alto nivel, y paralelamente se han firmado numerosos acuerdos en
diversos ámbitos, como el comercio, la economía, la energía, la defensa, la ciencia, la cultura,
la tecnología y la agricultura.
Del mismo modo, nuestro volumen comercial con los países de la región, que era de
1000 millones de dólares a principios de la década de los 2000, alcanzó los 15.600 millones de
dólares a finales de 2024. Nuestro comercio y nuestras inversiones mutuas aumentaron a través
de mecanismos como la Comisión Económica Mixta y el Consejo Empresarial.
Por otra parte, Türkiye, que es capaz de llevar a cabo actividades cada vez más eficaces
a nivel mundial con su acervo de conocimientos y sus instituciones consolidadas, tiene un gran
potencial gracias a su población joven, dinámica y educada. La región de América Latina y el
Caribe también tiene un gran potencial gracias a su mano de obra cualificada, sus recursos
naturales, su acervo cultural y artístico y su estructura social cosmopolita. Estas cualidades, que
en esencia se complementan entre sí, nos ofrecen una visión de futuro común y una oportunidad
para establecer nuevas asociaciones comerciales y de inversión frente a la creciente ola de
proteccionismo. Algunas de nuestras empresas han aprovechado esta oportunidad y han
realizado inversiones en diferentes ámbitos de la región, principalmente en los sectores de la
construcción, la energía, la agricultura, el turismo, la salud y la industria de defensa,
estableciendo puentes comerciales entre nuestro país y la región.
Por otro lado, Türkiye defiende la responsabilidad compartida ante los problemas
comunes en la era de la multipolaridad y ha establecido una cooperación fructífera con los
países de la región en plataformas internacionales, sobre todo con la ONU. En este sentido,
nuestro país ha establecido una cooperación institucional con organizaciones regionales como
la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Asociación de Estados del Caribe (AEC),
la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Alianza del Pacífico
(AP), el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), la Comunidad Andina (CAN), el
MERCOSUR y la CARICOM, e ingresó como miembro de la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas.
Además, nuestras diversas instituciones continúan intensamente sus actividades en la
región de América Latina y el Caribe. Turkish Airlines está actualmente acortando la distancia
entre nosotros con vuelos a nueve destinos en ocho países de la región, y tiene como objetivo
iniciar vuelos a nuevos destinos en el futuro. En el cuadro de la importancia que concedemos a
la cooperación para el desarrollo teniendo en cuenta las consideraciones humanitarias a partir
de una asociación imparcial y de principios, la Agencia Turca de Cooperación y Coordinación
(TİKA), por medio de sus sedes en la Ciudad de México y Bogotá, contribuye de manera
considerable al acercamiento de nuestros pueblos a través de más de 500 proyectos en todo el
continente en ámbitos como la educación, la salud, el agua, la agricultura y la ganadería, así
como la ayuda humanitaria y emergencias.
Estos avances sobre el terreno también se han reflejado en el ámbito cultural, y el interés
por la lengua y cultura turcas ha ido creciendo en la región gracias a las telenovelas turcas que
muestran las similitudes entre nuestros pueblos. En este contexto, se han abierto centros del
Instituto Yunus Emre y de la Fundación Maarif, y hasta la fecha más de 500 estudiantes de los
países de la región han disfrutado de becas para cursar estudios superiores en nuestro país en el
marco del programa de Becas Türkiye. Estos estudiantes, una vez graduados, se convertirán en
embajadores voluntarios de Türkiye en la región.
En conclusión, me gustaría señalar que, tras haber logrado grandes éxitos hasta la fecha
en la región de América Latina y el Caribe, en el futuro daremos forma a nuestras relaciones
sobre una base más sistemática y estructural y con un nuevo enfoque estratégico, y que las
profundizaremos y diversificaremos aún más, de acuerdo con los principios del respeto y el
entendimiento mutuos.
Con este motivo, quisiera celebrar de nuevo sinceramente el 75 aniversario del
establecimiento de nuestras relaciones diplomáticas con la República Dominicana.
