RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, ARGEL.- Said Buteflika, hermano del expresidente argelino Abdelaziz Buteflika; el poderoso exjefe de los servicios de Inteligencia, general Mohamad Mediène «Tawfik», y la líder del opositor Partido de los Trabajadores, Louisa Hanoun, condenados por conspiración, comparecieron hoy ante el tribunal militar de apelación que revisará su condena de 15 años de prisión.
A la sesión faltó el cuarto condenado por los mismos hechos, Athmane Tartag, sucesor del influyente «Tawfik» al frente de la Coordinación de Servicios de Seguridad (CSS), organismo que había reemplazado el desmantelado e influyente DRS (Inteligencia interior).
«El juicio se desarrolló con normalidad y en presencia de todos los acusados salvo Athmane Tartag. Lo que esperamos es aplicación estricta de la ley», confirmó el portavoz de la defensa, Khalad Bourayou, citado por la agencia de noticias estatal APS.
«Durante la mañana, se escuchó el testimonio de Mohamed Mediène, quien recordó los servicios que prestó al país y quien destacó que fue el primero en lanzar una campaña anticorrupción», con investigaciones a las grandes compañías como Sonatrach y a exministros como el de Energía Chakib Khelil, detalló el abogado al cierre de la vista, que continuará el lunes.
El general Mediène, cesado en septiembre de 2015, dirigió durante 25 años los poderosos servicios secretos argelinos -que actúan como un poder paralelo- y siempre fue señalado como el posible sucesor de Bouteflika, quien gravemente enfermo renunció al poder el pasado abril forzado por la protestas en la calle y la presión del Ejército.
Tanto él como los otros tres acusados fueron arrestados el pasado mayo, apenas un mes después de la renuncia presidencial y en medio de una lucha por el poder en el seno de la elite argelina, encarcelados y condenados a 15 años de prisión por un presunto delito de conspiración con un poder extranjero, en alusión a sus lazos con Francia.
Said, de 62 años, asesor especial de su hermano, estaba considerado el verdadero poder en la sombra desde que el mandatario sufriera en 2013 un ictus que mermó sus capacidad.
Los cuatro están acusados de participar en una reunión secreta que al parecer fue el detonante de la intervención del Ejército en las protestas callejeras que se repiten cada viernes desde el pasado 22 de febrero para pedir el fin del régimen militar que controla el país desde la independencia de Francia en 1962.
La defensa asegura que se trata de «una acusación inventada», mientras que diversas organizaciones en Argelia y en el exterior piden la liberación de Hanun, que ha reconoció haberse reunido con Said Buteflika y «Tawfik», pero niega cualquier conspiración.
Según diversas fuentes, tras enterarse de la presunta reunión secreta el entonces jefe del Ejército, general Ahmed Gaïd Salah, forzó la renuncia del longevo mandatario, se convirtió en el hombre fuerte del país u y lanzó una campaña de «manos limpias» que ha llevado a la cárcel y a los tribunales a decenas de políticos, empresarios, oficiales de alto rango y periodistas considerados próximos al «clan Bouteflika».
Gaïd Salah murió el pasado 23 de diciembre, apenas diez días después de que fuera elegido presidente el ex primer ministro con Bouteflika y hombre del sistema Abdelmejid Tebboun, elección que no ha servido para acabar con las protestas en la calle contra el sistema.




