Árboles en lugar de lápidas

Por Carlos McCoy viernes 31 de marzo, 2017

Imaginémonos un lugar que en vez de cementerio sea un bosque y que cada uno de sus árboles se ha desarrollado a partir de las cenizas de un ser querido, que la han combinado con una semilla de su elección más algunos nutrientes y la han plantado en una cápsula biodegradable construida a base de féculas.

Esta es la idea de Anna Citelli y Raoul Bretzel, que están promoviendo en Italia, la creación de “cementerios verdes”

Cada día va creciendo el número de personas que prefieren ser cremadas y no que la coloquen en un ataúd y las entierren. Donde en muy poco tiempo serán presas de los gusanos y aquel lindo, si cabe el término, sarcófago, se convierta en un montón de madera podrida.

No tenemos idea por qué este proyecto no se ha desarrollado a una mayor velocidad. Ya los espacios donde construir cementerios se van haciendo más difíciles de conseguir, más caros y más alejados de las urbes. Al mismo tiempo, los parques y las alamedas también desaparecen de nuestras ciudades por el empuje de las nuevas construcciones. Cosa que pudiéramos revertir con este proyecto.

Se imaginan ustedes poder ser, no enterrados, sino plantados en la acera frontal o en el jardín de su propia casa y que en poco tiempo su fallecido abuelo se convierta en un hermoso flamboyán, donde los hijos y nietos puedan recostarse de él y leer, jugar o descansar bajo su sombra.

Para hacer un féretro, hay que cortar un árbol que tardó varios años en crecer. Además, se contribuye con la deforestación y se empeora la situación de los cambios climáticos que estamos padeciendo. Por el contrario, cuando se siembran ecológicamente las cenizas de un difunto, estamos reforestando, rescatando el planeta y extendiendo la vida de nuestros seres queridos aquí en la tierra.

Así como se hacen planes en vida de cómo usted quiere su funeral, bien podríamos decidir que clase de árbol nos gustaría ser cuando ya no nos encontremos en este plano terrenal como personas.

¿Cuál sería nuestra decisión? ¿Un hermoso cocotero en Boca Chica o en Samaná?. ¿O a lo mejor un mangle en Monte Cristi o en Sabana de la Mar?. ¿Que tal un pinus occidentalis, endémico de Quisqueya, sembrado en lo más alto de nuestras montañas? ¿Un árbol de mango en el mismo patio de su residencia? ¿Un almendro en el parque de su pueblo natal?

¿Que tal una javilla para que nadie lo joda? ¿O unas enredaderas para seguir jodiendo después de muerto? Hay miles de variedades. Las hay para todos los gustos.

Nosotros pediríamos que nos conviertan en un bristlecone pine, de la familia Pinus longaeva. Los árboles más longevos. Hay uno que le han calculado más de 4,800 años de edad. Es, oficialmente, el organismo vivo más viejo del mundo. Localizado en las Montañas Blancas de California. No se dice el lugar exacto por razones obvias.

Me lleno de orgullo de solo pensar que dentro de 4000 años, una persona se parará frente a ese inmenso, imponente y hermoso pino y alguien le diga: Ese es el cocolo Carlos McCoy, el hijo de Don Charles y de Doña Mélida. ¡ÑO!

 

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