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24 de febrero 2026
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OpiniónAraceli Aguilar SalgadoAraceli Aguilar Salgado

Aranceles, tensiones comerciales y el desafío económico para México

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RESUMEN

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“El comercio no es un acto de caridad, sino un intercambio entre iguales.” Benjamin Franklin

El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel global del 10 % sobre las importaciones ha generado un nuevo episodio de tensión en el comercio internacional. Aunque las exportaciones mexicanas que cumplen con las reglas del T-MEC quedaron exentas de esta medida, el impacto indirecto sobre la economía mexicana no puede ser ignorado.

Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y México han estado marcadas por una profunda interdependencia desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, y más recientemente bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Estas alianzas han impulsado décadas de integración productiva, especialmente en sectores como el automotriz, manufacturero, agroindustrial y de exportación en general. Sin embargo, el reciente anuncio de nuevos aranceles por parte del gobierno de Donald Trump y la respuesta económica y política que ha generado presenta un nuevo desafío que obliga a replantear no solo las dinámicas bilaterales, sino también la estrategia económica de México en un contexto global cada vez más volátil.

El anuncio de aranceles y la incertidumbre jurídica

El reciente intento del expresidente Trump de imponer aranceles generales de hasta 10 % sobre las importaciones estadounidenses representa una extensión de las políticas proteccionistas que definieron gran parte de su administración. Aunque la Corte Suprema de los Estados Unidos anuló gran parte de estos aranceles por falta de autoridad legal bajo una ley de emergencia, una decisión que momentáneamente detuvo su implementación, Trump ha indicado su intención de buscar otras vías legales para aplicarlos. Esto arroja una sombra de incertidumbre jurídica y comercial que resulta difícil de ignorar. La volatilidad de esta situación aranceles anunciados, luego frenados por el sistema judicial y posiblemente reimpulsados por otras leyes crea un entorno poco claro para los mercados y los agentes económicos.

La incertidumbre no sólo se percibe en los círculos financieros, sino también en las empresas exportadoras e importadoras que dependen del flujo fluido de bienes y servicios entre ambas naciones. Cuando existen dudas sobre la estabilidad de las reglas del comercio, la inversión se retrae, los costos se elevan y las cadenas de suministro, que ya fueron tensionadas por la pandemia y otras crisis globales, se ven forzadas a reorganizarse.

Impacto potencial en México: precios, competitividad y empleo

A primera vista, un arancel estadounidense podría elevar el precio de los productos importados desde México, reduciendo su competitividad en el mercado estadounidense o encareciendo los bienes que México importa desde EE. UU. Si los productos mexicanos enfrentan aranceles más altos, es probable que algunas industrias vean reducida su participación de mercado, especialmente en sectores sensibles a los costos como el automotriz, el acero y el agrícola.

Los productos que México exporta hacia Estados Unidos representan una proporción significativa de su economía exportadora. Al dificultar la entrada de estos bienes, se podría producir una caída en la demanda estadounidense, afectando directamente a productores mexicanos y a sus empleos. El impacto no sería uniforme, pero sectores estratégicos como la industria manufacturera del norte del país podrían sentir un golpe particular, enfrentando mayores costos y una menor competitividad internacional.

Además, un efecto indirecto de estos aranceles podría ser el encarecimiento de insumos importados. Si México debe pagar más por componentes o bienes que provienen de Estados Unidos o mercados vinculados, la inflación interna podría acelerarse, reduciendo el poder adquisitivo de los consumidores y presionando la economía en general.

Las respuestas gubernamentales y las tensiones políticas

Ante estos anuncios, el Gobierno de México ha respondido con cautela, enfatizando la necesidad de actuar con “sangre fría” y mantener canales de diálogo. Esta postura refleja una mezcla de prudencia diplomática y reconocimiento de la interdependencia entre ambos países. México no puede ignorar el hecho de que Estados Unidos es su principal socio comercial, pero tampoco puede aceptar unilateralmente políticas que pongan en riesgo su estabilidad económica.

La respuesta gubernamental también debe considerar fortalecer alianzas con otros mercados, diversificar exportaciones y promover una mayor resiliencia económica interna. Países como China, la Unión Europea y naciones del Asia-Pacífico ofrecen mercados alternativos que México puede explorar para reducir riesgos asociados a cualquier medida proteccionista estadounidense.

Proteccionismo y reconfiguración del comercio
Los aranceles anunciados por Trump no deben entenderse de manera aislada, sino como parte de una tendencia global hacia medidas proteccionistas y nacionalistas en el comercio internacional. El auge de políticas económicas que priorizan la producción y el empleo local a expensas del libre flujo de bienes ha generado tensiones comerciales entre las principales economías del mundo.

Para México, esta realidad impone la necesidad de repensar su estrategia de integración global. La dependencia casi absoluta del mercado estadounidense, si bien ha sido una fuente de crecimiento, también representa una vulnerabilidad estructural. Frente a un orden internacional más fragmentado y competitivo, la diversificación de mercados, la inversión en tecnología y manufactura de alto valor agregado, así como la creación de acuerdos multilaterales sólidos, se convierten en imperativos estratégicos.

Una encrucijada crítica para México

Los recientes anuncios de aranceles por parte de Donald Trump y la respuesta del sistema judicial estadounidense han creado una situación compleja que trasciende el mero análisis económico. Lo que está en juego es la estabilidad de un modelo de integración comercial que ha definido gran parte del desarrollo económico de México en las últimas décadas.

Aunque la anulación judicial de los aranceles ofreció un respiro temporal, la intención política de imponer barreras comerciales sigue vigente. México enfrenta el desafío de proteger su economía sin sacrificar su posición estratégica en el comercio internacional. La clave estará en equilibrar la defensa de sus intereses económicos con una política exterior pragmática, diversificar sus relaciones comerciales y fortalecer su resiliencia frente a shocks externos.

El verdadero impacto de estas medidas sólo podrá evaluarse con el tiempo, pero lo que está claro es que México se encuentra en una encrucijada donde sus decisiones económicas y diplomáticas serán decisivas para su futuro en un mundo cambiante y cada vez más competitivo.

“El nacionalismo económico puede parecer protector, pero el aislamiento nunca ha sido camino seguro hacia la prosperidad.” Joseph Stiglitz


Por Araceli Aguilar Salgado

Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

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