RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, LA VEGA.– El Carnaval Vegano avanza entre tambores, caretas y multitudes, pero este año hay un comentario que se repite con insistencia en cada esquina del recorrido: la seguridad se siente.
No lo dicen los comunicados oficiales ni vallas institucionales, lo dicen las voces de la gente que camina, observa y disfruta, mientras el general Juan Pablo Ferreira Veras recorre a pie cada tramo del área carnavalesca.
“Yo he venido muchas veces, pero nunca me había sentido tan tranquila. Aquí hay policías, sí, pero también hay orden. Y cuando uno ve al general caminando, preguntando y mirando todo, uno sabe que esto no está al azar. Antes uno venía con alegría, pero también con cuidado. Hoy yo traje a mis sobrinos sin miedo. Eso no es casualidad, eso es trabajo”, manifestó Mariana López, visitante argentina, mientras observa el desfile del segundo domingo.

A pocos metros, Carlos Méndez, dominicano residente en Nueva York, que visita La Vega tras varios años fuera del país, aportó su visión: “En otros carnavales uno ve la Policía solo reaccionando. Aquí están previniendo. Y el general no está escondido, está al frente. Eso manda un mensaje claro”.
El mensaje también lo reciben los veganos de toda la vida. Pedro Juan Gómez Delgado, llegado desde Pedernales, observó cómo el general Ferreira Veras se detiene a conversar con varios agentes. “Mire, yo tengo décadas viniendo al Carnaval Vegano”, dice con voz firme. “Y le puedo decir algo con autoridad: jamás había visto un general tan presente, tan atento a la gente común”.
Pedro Juan continuó diciendo, sin bajar el tono: “El no anda con poses, anda caminando. Se para, pregunta, escucha. Eso es lo que garantiza que todo esté en paz”.

Entre los propios participantes, el reconocimiento es similar.
Luis Manuel Rodríguez, integrante de una comparsa tradicional, expresó que: “Aquí nadie se siente perseguido. La Policía está para protegernos. Y eso se logra porque hay un mando que sabe lo que está haciendo”.
Luis Manuel recordó un momento puntual. “El general se acercó, nos saludó y nos dijo que el carnaval es del pueblo, que ellos están para cuidarlo. Eso no se olvida”.
Más adelante, doña Carmen Valdez, comerciante que cada año instala su puesto cerca del recorrido, también destacó el ambiente. “Yo trabajo tranquila. Antes uno vendía con un ojo en la mercancía y otro en la gente. Hoy yo vendo y disfruto. Eso se lo debemos a la seguridad”.

Cuando el general Ferreira Veras vuelve a pasar, doña Carmen no duda en decirlo en voz alta: “General, así es que se trabaja”. Él responde con un gesto breve y sigue caminando.
Al caer la tarde, mientras el flujo de personas aumenta, el orden se mantiene. Familias completas, turistas y otros asistentes al carnaval coinciden con la misma frase: este año el Carnaval Vegano se disfruta sin temor.
“Que el país lo sepa. Aquí hay cultura, hay alegría y hay seguridad. Y eso tiene nombre y apellido: Juan Pablo Ferreira Veras”, concluyó Pedro Juan Gómez Delgado antes de marcharse.
El Carnaval Vegano continúa su curso, entre historia y tradición, pero también con una seguridad que, según quienes la viven, se construye caminando junto a la gente.
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