ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
14 de febrero 2026
logo
OpiniónFlorentino Paredes ReyesFlorentino Paredes Reyes

Aquí no hay petróleo

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Desde que el geólogo estadounidense William Gabb presentó en su informe en 1872 la posible existencia de petróleo en suelo dominicano, han sido muchos los gobiernos y gobernantes que, segados por la codicia y la ignorancia, han caído en sus maquinaciones, a cambio de grandes sumas de dinero. El primero en ser timado fue el presidente Carlos Morales Languazco en 1905, iniciando la saga de fracasos en busca del preciado crudo en suelo dominicano.

El retraso mental que tanto atribuyen a los indígenas Tainos, que los llevó a intercambiar espejitos por oro, no fue una condición exclusiva de ellos, sino de las generaciones que le han continuado en el tiempo, sin importar el estatus social, político y económico.

El tema del Petróleo en suelo dominicano y la incógnita de si existe o no, lleva más de cien años y varios miles de millones, que hemos pagado a empresas que, ilusionan, cobran y se marchan.

Horacio Vázquez, Trujillo y Joaquín Balaguer hicieron cuantiosos pagos a más de quince compañías exploradoras del crudo, que taladraron cada rincón del país, en una búsqueda ciega por encontrar el preciado combustible. Todo en vano.

Pero el colmo de males lo constituyó el presidente Antonio Guzmán Fernández en 1982, quien llegó al extremo de anunciarle al país, mediante una cadena de radio y televisión, que habíamos encontrado el citado combustible, generando una euforia colectiva en los sectores populares que celebró en las calles, tal descubrimiento.

La verguiza generó tal efecto, que el candidato del oficialismo (Jacobo Majluta) perdió las elecciones internas de ese partido (el PRD) y, su opositor, aunque de la misma organización (Salvador Jorge Blanco), ganó la presidencia bajo la consigna de llevar a la chirola a los desfalcadores del Estado. Hundido en la depresión, y la vergüenza, Antonio Guzmán, acabó con su existencia. Esta historia que todo el pueblo la recuerda, aunque muchos no la conocen.

Los millones de dólares invertidos en esas exploraciones se cuentan por cientos, mientras en el congreso dominicano, una manada de burdéganos, sigue discutiendo las posibilidades de seguir buscando el preciado combustible en nuestro territorio, cuestionan las ineficacias de las compañías contratadas, de la tecnología empleada, la profundidad de las exploraciones y hasta los años en que se hicieron, mientras se preparan para emprender una nueva aventura, con grandes consecuencias económicas para la población y grandes beneficios a las compañías exploradoras.

Las costas caribeñas, nuestras aguas territoriales, la zona norte, el sur profundo, la región Este y hasta el Lago Enriquillo, son algunas de las zonas perforadas, todas con el mismo resultado: Nada. Sólo en la comunidad de Charco Largo, en Azua, se encontró una sudoración del crudo el cual se agotó tan pronto apareció, por la baja cantidad existente en la isla y la región.

El estudio de 21,500 kilómetros de líneas sísmicas, la elaboración de 1,490 mapas, la presentación de 805 perfiles sísmicos, así como 212 registros de pozos, no convencen las empresas ciegas, que por más de cien años han emprendido presidentes, ministros y senadores, sin detenerse a pensar en los recursos perdido, en esas empresas fantasmales.

Nuestras autoridades reprueban en geografía, geología e historia, al demostrar de hecho, que las condiciones geográficas de nuestra isla, su período de formación, su extensión y su constante actividad sísmica, por estar sobre la Placa Proto caribeña, imposibilitan que bajo la corteza terrestre goce de depósitos abundantes del crudo. Ignoran los gobiernos y recursos que se han invertido, así como las veces en que hemos fracasado en esa búsqueda a lo largo de la historia.

Imploro a la sensatez del actual gobierno del presidente Luis Abinader, para que no preste oído a los aventureros que quieren se apruebe un nuevo financiamiento, para buscar lo que ya sabemos que no existe. Tanto exceso de pesimismo no hace bien, a nuestra economía y a la clase política.

Compañías como la Lancaster & Kreider, Inversiones Santo Domingo, Petrolera Dominicana, Dominican Seabord Oil Company, Dyna-Ray Recursos Internacionales-Gas y Petróleo Dominicana, Canadian Superior Oil, Petrolera Las Mercedes, Mobil Exploration Dominicana, la Petrolera Once-Once y la Maleno Oil Company, son algunas de las tantas que hicieron indigentes esfuerzos buscando convertirnos en uno de los tantos países productores del crudo.

Ojalá que para otros temas de interés nacional sean tan diligentes y dispuestos a resolver, como el tema del oro negro. Llevamos más de cien años perforando por doquier, regalando el dinero a empresas que siguen vendiéndonos espejitos por oro. Entiendan de una buena vez que, aquí no hay petróleo.

Por Florentino Paredes Reyes.

Comenta