RESUMEN
Preámbulo
Estos apuntes fueron escritos con el propósito de motivar el coloquio con dos de las tres bisnietas que le sobreviven a la eximia poetisa y ejemplar educadora hostosiana Salomé Ureña de Henríquez: Armantina y Guadalupe Henríquez Rodríguez-Cáceres, nietas del humanista Max Henríquez Ureña, y quienes, por intermedio nuestro, fueron invitadas por el Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU). El encuentro con esas distinguidas invitadas —acompañadas por su pariente Ena Rosa Henríquez Portuondo, nieta del patriota y educador Francisco Henríquez y Carvajal— se llevó a cabo en el auditórium de ese centro académico en la mañana del jueves 29 de febrero del 2024 y estuvo presidido por la rectora del ISFODOSU: Nurys del Carmen González Durán.
La actividad contó con la presencia de las principales autoridades académicas del ISFODOSU, de un nutrido número de estudiantes y de los escritores Ángela Hernández, Miguel Collado y Raymundo González, quien fungió de moderador del memorable conversatorio. Cabe destacar el profesional trabajo de coordinación realizado por Patricia Mora, Directora de Comunicación de esa prestigiosa universidad, y la brillante interpretación hecha por el cantautor Claudio Cohén del poema de Salomé “Mi Pedro”, musicalizado por él mismo en abril del 2006 a solicitud de Collado.
Max Henríquez Ureña escribió una valiosísima biografía de su padre Francisco Henríquez y Carvajal que viene a ser una de las fuentes más confiables para todo investigador interesado en ahondar en el estudio, desde una perspectiva intrahistórica, de los Henríquez Ureña por el nivel de detalles y la objetividad que caracterizan a esa joya bibliográfica. Esa biografía, titulada Mi padre: perfil biográfico de Francisco Henríquez y Carvajal, fue publicada, bajo el auspicio de la Comisión Nacional de la Feria del Libro, en 1988, es decir, póstumamente.
De esa fuente, principalmente, extraeremos algunos datos para, de manera sucinta, hacer un recorrido histórico por la genealogía de los Henríquez y Carvajal, de los Henríquez Ureña, de los Henríquez Lauranson, de los Henríquez Lora y de los Henríquez Lombardo, o sea, por los cinco grupos familiares identificados a partir de las indagaciones que durante casi treinta años hemos venido realizando sobre esa prominente familia de los Henríquez Ureña.
Cabe destacar que los aportes de Max Henríquez Ureña a la cultura y a la literatura dominicanas e hispanoamericanas son de considerable valor. En la ciudad de Santo Domingo, donde había nacido el 16 de noviembre de 1885, habría de morir el 23 de enero de 1968 ese hijo digno de Salomé Ureña de Henríquez. Al momento de fallecer, vivía en el segundo piso de la casa ubicada en la calle 19 de Marzo No. 254, donde había nacido, el 21 de octubre de 1850, su devota madre: Salomé Ureña de Henríquez, la bisabuela paterna de Armantina y Guadalupe.
- Antecedentes: los Henríquez y Carvajal (Siglo XIX)
Nos cuenta Max que “el apellido Henríquez es originario de España y Portugal” y que llegó a la isla de Curazao en el siglo XVIII con David Henríquez, quien era un comerciante neerlandés, procedente de los Paises Bajos. Tuvo un hijo llamado Juan José Henríquez y éste, a su vez, procreó con Clemencia Altías a Noel Henríquez Altías, quien nació en Curazao el 25 de diciembre de 1813. Y es Noel quien trae a Santo Domingo en el 1830 y pico el apellido Henríquez, cuando aún estaba en proceso de formación la nación dominicana y esta parte oriental de la Isla estaba ocupada por los haitianos. En sus Memorias* Pedro Henríquez Ureña afirma que en la ascendencia de su abuelo Noel “hubo judíos, por lo cual supongo que el apellido Henríquez, con su H, nos viene de judíos españoles o acaso de portugueses que pasaran a Flandes”, es decir, la región flamenca de Bélgica, de habla neerlandesa.
Noel era un hombre de negocios, cuya vocación de comerciante la había heredado de su progenitor neerlandés, y a los negocios se dedicó en Santo Domingo, donde se enamoró de una isleña de origen cubano llamada Clotilde Carvajal, hija del cubano Salvador Carvajal, quien había emigrado a Santo Domingo a principios del siglo XIX. Pues Noel contrajo matrimonio con Clotilde el 13 de octubre de 1839. Ambos procrearon once hijos, uno de los cuales recibió el nombre de Francisco Henríquez y Carvajal.
Francisco era el bisabuelo paterno de Armantina y Guadalupe y abuelo paterno de la Dra. Ena Rosa Henríquez Portuondo. Francisco fue el menor de esa familia, habiendo nacido el 14 de enero de 1859. Falleció en Cuba el 6 de febrero de 1935 y con él estuvo, en ese dramático momento, su adorada y extraordinaria hija Salomé Camila Henríquez Ureña.
Y ese es el origen de la familia Henríquez y Carvajal.
- Los Henríquez Ureña (1880)
El 11 de febrero de 1880, Francisco Henríquez y Carvajal y Salomé Ureña Díaz contraen matrimonio. “El acto se celebró en la casa de la desposada, calle San José No. 13 (hoy 19 de Marzo No. 562), esquina a la calle de la Cruz (hoy Salomé Ureña). Padrinos fueron Noel Henríquez, el padre de Francisco, y Gregoria Díaz Vda. Ureña, la madre de Salomé, es decir, el tatarabuelo y la tatarabuela paternos de Armantina y Guadalupe. Los testigos de esa histórica boda cuatro de los hermanos de Francisco: Manuel, Federico, José y Salvador [Henríquez y Carvajal]. Firmaron también el acta, por encontrarse presentes, como testigos adicionales: Daniel e Ildefonso Henríquez, Alejandro Wons y Gil y Emilio Prud’homme.
El nuevo matrimonio se instaló en la casa No. 25 de la calle del Estudio (hoy Hostos), donde vivió algo más de un año, para residir después en la casa en que se había celebrado la boda, donde inició más tarde sus labores el Instituto de Señoritas”.3 Pero de ese acontecimiento de gran trascendencia en la historia cultural dominicana, resulta oportuno citar el modo en que Max narra cómo se conocieron sus ejemplares padres:
El 6 de junio de 1877 Francisco “Conoce a la poetisa Salomé Ureña al ir a invitarla, en unión de Pablo Pumarol, para asistir a la primera de las Conferencias Literarias que había acordado celebrar la sociedad Amigos del País”, entidad cultural de la que Francisco había sido elegido presidente el 13 de febrero de ese mismo año. Aún no había cumplido los 19 años de edad, es decir, era un intelectual precoz, como habrían de serlo sus hijos. Es justo decir que Pablo Pumarol fue un poeta y periodista dominicano nacido en la ciudad de Santo Domingo en 1856, autor de romances, epigramas y fábulas.
Así comienza a formarse la familia Henríquez Ureña, de la que el reputado intelectual don Jorge Tena Reyes, dice que es una “familia dominicana de intelectuales, maestros, científicos y políticos que ha tenido amplia incidencia en la vida de varios pueblos de Hispanoamerica”.1
El 3 de diciembre de 1882 nace Francisco Noel Henríquez Ureña en la calle San José No. 13 (hoy 19 de Marzo No. 562), esquina calle de la Cruz (hoy Salomé Ureña).
Al año siguiente, en el mes de diciembre, la familia Henríquez Ureña se traslada a la casa No. 27 de la calle de la Esperanza (hoy General Luperón), esquina calle de los Mártires (hoy Duarte), de dos plantas. Allí es instalado el Instituto de Señoritas, donde opera por ocho años, tiempo durante el cual se graduó el primer grupo de maestras normales y también el segundo. El 29 de junio de 1884 nace en esa casa su segundo hijo, Pedro Nicolás, y el 16 de noviembre de 1885 el tercer hijo, Maximiliano Adolfo. En la actualidad en ese punto de gran valor histórico, que debería ser un Museo de los Henríquez Ureña, funciona el Hotel Nicolás Nader, frecuentado por turistas.
En el mes de enero de 1891, el año en que regresa de Europa Francisco Henríquez y Carvajal al término de sus estudios especializados de Medicina, el Instituto de Señoritas es trasladado por Salomé a la casa número 11 de la calle Duarte, propiedad entonces de Santiago Acevedo. La casa, que ocupaba un vasto solar, era de una planta. Algún tiempo después fue transformada y dividida en dos edificaciones de más de un piso. Ahí también se instaló la familia Henríquez Ureña.
En enero de 1893 la familia Henríquez Ureña pasa a vivir en la planta alta de la amplia casa número 1 de la calle de Santo Tomás (hoy Arzobispo Nouel No. 7), donde también quedó instalado el Instituto de Señoritas. La planta baja la ocupaba un depósito de mercancías de Juan Bautista Vicini, propietario del edificio. Allí nace, el 9 de abril de 1894, la única hija procreada por Francisco y Salomé: Salomé Camila, pero más conocida en el mundo de la cultura por su segundo nombre. Salomé, restablecida de los problemas de salud que la aquejaban por ese entonces, escribe —evocando el trance de muerte en que se vio con el advenimiento de la niña— la poesía “Umbra-Resurrexit”, cuya primera parte (“Umbra”) leemos a continuación:
A mi esposo
La mirada sin luz, la mente ansiosa,
corto el aliento al pecho,
en ruda agitación se va la vida.
Allá perderse en la penumbra vaga
miro las prendas del hogar benditas,
mis hijos, en su cándido abandono,
ajenos al amago
de la suerte sobre ellos suspendida,
y tú, de pie, bajo el dolor inmenso,
nublada por el llanto la pupila.
Y ese es el origen de la legendaria familia Henríquez Ureña. Pero como un retorno al principio de todo, en septiembre de 1900, tres años después del fallecimiento de Salomé, acaecido el 6 de marzo de 1897, la familia Henríquez Ureña muda su residencia a la casa de dos plantas situada en la calle General Luperón, esquina Duarte, la misma donde estuvo el Instituto de Señoritas entre 1883 y 1891.
- Los Henríquez Lauransón (1898)
Familia formada por Francisco Henríquez y Carvajal y la dominicana Natividad Lauransón y Amiama, quienes contrajeron matrimonio en el 19 de abril de 1898. Procrearon cuatro hijos: Salomé (1900-1901), Francisco Enrique (Cotubanama), Eduardo y Rodolfo Noel. Tuvieron otra hija que falleció a temprana edad: Marta María Adelina (1910-1913).
Oportuno es decir que Rodolfo casó con Ena Portuondo, con quien procreó a nuestra distinguida amiga Ena Rosa Henríquez Portuondo.
- Los Henríquez Lora (1914)
El 10 de diciembre de 1914 Max Henríquez Ureña se casa con Guarina Lora Yero. La boda es celebrada en Cuba y a la misma asisten su padre Francisco Henríquez y Carvajal y su hermano Pedro Henríquez Ureña. De esa unión nacerán Hernando el 24 de octubre de 1915 y Leonardo el 3 de marzo de 1919.
Hernando se casará con Armantina Henríquez Rodríguez-Cáceres (La Habana, 1917 / Miami, 2001) y tres hijos: Rafael (fallecido), Armantina y Guadalupe. El padre de ellas falleció en el 2000 y, al año siguiente, le tocó morir a su honorable madre en la ciudad de Miami. Ambas, nacidas en Cuba, residen actualmente en los Estados Unidos de América.
- Los Henríquez Lombardo (1923)
El 23 de mayo de 1923 Pedro Henríquez Ureña contrajo matrimonio, en México, con Isabel Lombardo Toledano, de nacionalidad mexicana, y con ella procreó a Natacha y a Sonia. La primera nació en el país azteca en 1924, donde formó familia casándose con el intelectual mexicano con Pablo González-Casanova Valle, con quien procreó tres hijos que aún viven: Pablo, Pedro y Fernando. La segunda, nacida en la Argentina en 1926, donde formó familia casándose con el pintor argentino Alfredo Hlito, de cuya unión nacieron Pedro Rodolfo (fallecido) y Gabriela, quien reside en Buenos Aires actualmente.
FINALMENTE
Próximamente, habremos de publicar, en esta misma columna, los “Apuntes para una cronología de la familia Henríquez Ureña por la línea materna”.
Notas
* En: PHU. Memorias / Diario / Notas de viaje. Introducción y notas de: Enrique Zuleta Álvarez. 2.a edición corregida y aumentada. México: Fondo de Cultura Económica, 2000. Pág. 29. (Colección Biblioteca Americana, proyectada por PHU y publicada en memoria suya).
1 En: Epistolario de la familia Henríquez Ureña. Edición y notas: Arístides Incháustegui y Blanca Delgado Malagón; presentación: Jorge Tena Reyes. Santo Domingo, Rep. Dom.: Secretaría de Estado de Educación, Cultura y Bellas Artes, 1994. Pág. vii.
2 En la actualidad es la No. 254.
3 Fue fundado el 3 de noviembre de 1881 con la cooperación de Francisco Henríquez y Carvajal como profesor del Instituto (MHU).
Por Miguel Collado
