El mes de septiembre es considerado como el mes de la prevención del suicidio, en él se plantean una serie de actividades y jornadas para promover la atención y cuidado integral de las personas. Estadísticas muestran que cada 40 segundos alguien se suicida (OMS, 2019). La pérdida de un ser humano a través del suicidio, representa un grave problema, que termina impactando y haciendo daño tanto a la persona que atenta contra su propia vida, como a la familia y sociedad.
El suicidio es la forma más violenta que un ser humano usa, para acabar con su vida o con su sufrimiento. Las exposiciones constantes de situaciones estresantes y el bajo nivel de afrontamiento pueden generar factores de riesgo para personas con tendencia a la vulnerabilidad. Los métodos son lesivos y su caracterización se estudia según la cultura, el género, la edad o situaciones crónicas.
En los últimos tiempos hemos visto como muchas personas en edad productiva tienden a usar el lanzarse al vacío o al mar, bajo la premisa de dejar de sufrir. Cuando ocurren estos hechos que consternan a la población, al preguntarle a alguien en el entorno, este expresa- “Lo vi con la mirada perdida, estaba desorientado”, “tenía problemas… pero nunca pensamos que pasaría”. El suicidio es prevenible, con acompañar, escuchar, reducir factores de riesgo, detectar las alarmas, iniciar procesos y apoyo psicológicos se puede evitar la muerte.
Se necesita el apoyo de los medios de comunicación para evitar el sensacionalismo y la exposición de los recursos usados frente a este acto. Proliferar estas acciones más que aportar en la sociedad, pueden activar pensamientos en quienes están luchando con las ideas de suicidio y termine multiplicando el daño.
Es necesario estar alerta en el entorno, cuando se perciben ciertos comportamientos y expresiones de ideas de los familiares, amigos, compañeros o cualquier persona. No atribuir que es un chantaje o una forma para manipular a alguien para llamar la atención, el hecho de expresarlo muestra una intencionalidad. Existen personas que pueden presentar situaciones individuales que los lleve a intentarlo, sin embargo, el dolor crónico, las perdidas físicas y emocionales, algunos trastornos mentales, temas culturales, falta de regulación emocional también son asociadas.
¿Cómo podemos ayudar?
- Lo primero es hacerles entender que se les va a apoyar.
- Indicarle que está bien hablar sobre los problemas y buscar apoyo profesional.
- Invitarle a que siga campañas de salud mental.
- Ayudarle a cambiar el discurso pesimista, por uno centrado en razón y estabilidad de la emoción.
- Estar vigilantes a las señales para intervenir. Ej. Cuando habla solo de la muerte, o su intención de dejar de sufrir.
- Cuando cambia de repente su conducta, preguntar si quiere hablar de un tema. Ej. De ser sociable, se aísla.
Recomendaciones para las personas con ideas de suicidio.
- Activarse en grupos de apoyo y autocuidado.
- Emprender actividades de cuidado integral.
- Crear una rutina de seguimiento psicológico con un profesional experto en el área.
- Cambiar los pensamientos negativos, por otros centrados en metas.
- Es correcto expresar los pensamiento y sentimiento para iniciar procesos de apoyo.
Si necesitas apoyo puedes buscar una línea de asistencia gratuita del estado, 809-200-1400.
Por Ivonne Guzmán, MA, MGP
