RESUMEN
La muerte, negación de la vida, es un fenómeno de la naturaleza que ocurre permanentemente en nuestras vidas.
Funciones y órganos van perdiendo parte de su dinamicidad.
Hasta que la muerte total nos sorprende y nos manda al otro mundo.
Pero aún cuando entendamos y comprendamos el fenómeno de la muerte, lo cierto es que no estamos preparados para resistir su embate y acabar con la vida en un instante.
Y todo parece indicar que la vida misma no está preparada para entender y aceptar el fenómeno sorpresivo de la muerte.
Lo cierto es que aún cuando aceptamos la verdad de la vida, a regañadientes tal vez aceptemos la inevitabilidad y verdad de la muerte.
El medio social nos hace más resistentes a aceptar la inevitabilidad y verdad de la muerte.
Y vivimos con la ingenua idea de que nacemos y vivimos para morir en un determinado trayecto de la vida.
Y es que donde hay vida surge de manera inevitable el fenómeno de la muerte.
No importa lo avanzada que esté la medicina y los avanzados y sofisticados que sean los medios para enfrentar las enfermedades.
Por eso la vida hay que aprovecharla para hacer cosas en favor de los demás.
Creo que ahí está la grandeza moral de la vida: hacer cosas positivas y a favor de los demás
La grandeza moral de la vida no evita la muerte, pero hace menos doloroso y traumático el dolor de la muerte.
Por lo menos doloroso y traumático desde el punto de vista moral.
Y a la hora ingrata de la muerte se levanta la memoria histórica de la vida: Qué hizo y qué no hizo en el trayecto de la vida
Producto del desarrollo de la ciencia, las sociedades han avanzado en el progreso.
Pero ese progreso se ha logrado a un costo muy alto para la humanidad: la contaminación acelerada y sostenida de la atmósfera sobre todo por parte de los países desarrollados y el cambio climático, con un costo elevadísimo también para la humanidad y muy especialmente para los países subdesarrollados.
El progreso y el desarrollo de las sociedades ha traído emparejado el impulso del progresivo y natural fenómeno de la muerte.
La pandemia del coronavirus, fenómeno generado en China, ha multiplicado y agravado el fenómeno de la muerte en el mundo.
Y paradójicamente o contradictoriamente solo los científicos chinos han inventado la mejor de las vacunas: La Sinovac
Las demás vacunas, producto de la geopolítica mundial, han agravado las dolencias y la muerte de la humanidad.
En sentido general, el fenómeno individual de la muerte hay que verlo, en ocasiones, en ese contexto nacional, internacional y mundial.
¡Ha muerto la imagen del fotorreporterismo hecho vida y persona!
¡Deja entre nosotros la imagen andante del fotorreporterismo!
¡El Nuevo Diario ha perdido a un fotorreportero ejemplar cuyo nombre imperecedero responde a Daniel Duvergé!
POR EL DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA
*El autor es doctor en Economía, abogado y miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo.
